El 25 de Milei en Córdoba: gesto frío con Llaryora y más de lo mismo (mentiras y promesas)

Frente a un puñado de seguidores, el Presidente fue el único orador en la explanada del Cabildo cordobés. Llaryora y Passerini recibieron silbidos y abucheos del público.
FRÍO DEL 25. El gobernador Martín Llaryora y el presidente Javier Milei se despiden en el Panal. Foto: gentileza Gobierno de Córdoba

Finalmente, en el marco de un extremo operativo de seguridad que empezó el viernes apenas caía el sol y que incluyó a miles de uniformados de distintas fuerzas (para algunas cosas sí hay plata), el presidente Javier Milei tuvo su tan patrocinado acto del 25 de Mayo en Córdoba, tal como se lo había propuesto en marzo, aunque -hay que decirlo- no hubo pacto con  ningún gobernador ni con nadie, ni tampoco el acto tuvo la dimensión que imaginaban en Casa Rosada: sólo estuvieron presentes los integrantes del Gabinete nacional, las máximas autoridades del municipio y la Provincia, algunos dirigentes opositores locales alineados al gobierno nacional, como Rodrigo de Loredo y Luis Juez, más un puñado de seguidores libertarios que apenas pudieron cubrir los alrededores de la explanada del Cabildo cordobés. Nadie más.

En fin, del tan afamado Pacto de Mayo lo único que realmente sucedió fue un impresionante despliegue de las fuerzas de seguridad locales y nacionales, que se encargaron de sofocar las protestas del mundo de los trabajadores en el aeropuerto y en las calles céntricas contra las políticas del gobierno nacional.

Cuando la locutora mencionó a las autoridades presentes en el acto, el gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini recibieron una fuerte silbatina y abucheos de parte de los seguidores de Milei. Y como si esto fuera poco, Milei no nombró ni al gobernador ni al intendente cuando leyó la lista de agradecimiento, apenas se refirió a las “autoridades de la provincia”. Aunque intentaron, Llaryora y Passerini no pudieron disimular su incomodidad durante el acto ante las cámaras que transmitían en cadena nacional. Le prestaron la casa, casi que fueron ignorados y encima “el pueblo de mayo” de Milei los silbó. Chocolate amargo para los funcionarios locales, que podrían sumar a la lista de facturas impagas que Milei tiene con Córdoba una deuda más: el millonario operativo de seguridad que montaron las autoridades locales para que Milei no viera ni escuchara que en estas tierras hay quienes protestan contra sus políticas.

Después, lo de siempre. Milei mintió cuando remarcó eufórico que “todos los precios siguen bajando”. No es verdad: los precios siguen subiendo, aunque a un ritmo menor de lo que él seguramente esperaba. ¿Y por qué motivo baja la inflación? Porque la gente no tiene un mango. Sépalo, Presidente: no hay una moneda porque usted nos está empobreciendo a todos.

Y arriba de una mentira nunca está demás una promesa que incluye una extorsión solapada: Si se aprueba la Ley Bases vamos a bajar los impuestos a los argentinos, aseguró. Y hasta estuvo a punto de volver a compartir en público sus dotes como cantor… Por un momento dejó de leer, hizo silencio y lo pensó cuando un grupito de seguidores se lo pedía. Por suerte, las fuerzas del cielo nos salvaron de un espectáculo extra. Pacto de Mayo, afuera. Veremos cómo sigue el ajuste de promesas.

 

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