"Queremos democratizar los canales de participación en la Universidad"

Los candidatos al rectorado por el bloque "Vamos", Gustavo Chiabrando y Ana Falú, hablaron sobre la elección directa que tendrá lugar el próximo 16 de mayo.
 Chiarbaldo Falu 00002
(Foto: Gentileza)

chapa_ed_impresa_01

ELECCIONES UNC

Gustavo Chiabrando y Ana Falú conforman la fórmula que aspira a ocupar los puestos de rector y vicerrectora por el espacio "Vamos" a partir del sistema electoral por voto directo que se pondrá en marcha por primera vez en la centenaria Universidad Nacional de Córdoba, el próximo 16 de mayo.

Gustavo Chiabrando se desempeña por segundo período como decano de la Facultad de Ciencias Químicas. Es bioquímico egresado de la UNC y como profesor asociado por concurso e investigador principal del Conicet, su actividad docente y científica siempre estuvo centrada en el campo de la salud pública.

Como profesora emérita de la UNC, Ana Falú fue titular de Arquitectura en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD), investigadora del Conicet y recientemente, tras su jubilación como profesora de grado, realiza un valioso aporte en el ámbito del posgrado y de la investigación. Fue además pionera en el tema “Género, Mujeres y Ciudad, Vivienda y Hábitat” en el ámbito académico.

Ambos dialogaron con La Nueva Mañana sobre las falencias que aún tiene el nuevo sistema electoral universitario y la necesidad de avanzar en la inclusión social dentro del ámbito académico.

- ¿Qué expectativas se tienen ante la aplicación por primera vez del nuevo sistema electoral y cuáles son los aspectos que critican del mismo?

- GC: El actual sistema establece el voto directo de los distintos claustros universitarios. Anteriormente, las autoridades se elegían en forma indirecta a través de los consejeros de las distintas facultades. Si bien tiene sus avances, también tiene sus imperfecciones, porque no se contabiliza un voto por ciudadano. Los sufragios se ponderan de acuerdo a los claustros. Nosotros creemos que se genera algún tipo de inequidad y que se pueden llegar a concentrar los votos en las facultades que tienen una mayor población de docentes, estudiantes o egresados.

Sin dudas que es superador al sistema previo. Anteriormente se elegía a un rector y los candidatos conforman una fórmula. Pero hay que corregir este sistema para no retrotraer a situaciones pasadas donde las facultades con mayor peso tomaban las decisiones.

- ¿Cuáles son las propuestas que impulsa el espacio “Vamos” para estas elecciones?

- GC: Nosotros trabajamos fuertemente en la propuesta de recuperar la institucionalidad de la universidad para poder democratizar los distintos canales de participación. En la gestión de (Hugo) Juri se aprobó una estructura orgánica en la cual se crearon direcciones de área que creemos que generan una concentración de poder en muy pocas personas para las tomas de decisiones en los aspectos académicos y de distribución de recursos. Nosotros proponemos modificarlo y volver al sistema de secretarías, pero con la participación de consejos asesores integrados por representaciones de todas las facultades.

Pensamos que hay que abrir nuevos canales de participación lo cual permitirá que los claustros estén representados en los temas que son estratégicos y de decisión como, por ejemplo, el presupuesto universitario.

- Otro de los puntos clave de su espacio está relacionado a la cuestión de género…

- AF: La cuestión de género no está alejada de los principios de la democracia que plantea Gustavo. Hablar de género dentro de la universidad es hablar de la inclusión social y la diversidad de las identidades. Por mi propia experiencia de profesora titular por muchos años, he visto cómo se produce en el ámbito universitario discriminación por color de piel o por origen económico-social.

Lo que nos diferencia de la fórmula oficial es que tenemos una sentida preocupación de darle contenido al concepto de universidad púbica y abierta; que los concursos sean planificados y suficientemente difundidos; que las becas a los estudiantes atiendan a los motivos y situaciones sociales que se den en este contexto actual del país, para no expulsar a la gente. Decimos que la universidad es abierta e irrestricta, pero no es verdad. Hay restricciones que se estructuran de maneras invisibles.

- ¿Cuál es el desafío que tendrá el nuevo rector de la UNC tras los recortes en el presupuesto para las universidades públicas?

- GC: Estamos inmersos en una política nacional de neto corte neoliberal donde la educación pública se proclama, pero no se defiende. De hecho, las universidades están ligadas al sistema científico nacional, que sufrió importantes recortes. Atacar al sistema científico es atacar a las universidades. Se corre el riesgo de generar políticas que le cambien el carácter de bien social que tiene la educación pública para pasar a ser una mercancía y se empiece a cobrar por el servicio educativo. No sería la primera vez. Ocurrió en la década del 90. Pero ahora se sufre con más fuerza porque en un período muy corto se achicaron los recursos para las universidades de manera sustancial.

Por eso creo que la conducta que tienen que tener los rectores es trabajar dentro del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) por una mejora de la situación presupuestaria, pero no en la forma que se hizo en el año 2018, prácticamente “mendigando”. El CIN tiene que recuperar su rol y replantear ante el Estado todo el sistema presupuestario en sus tres funcionalidades: Ciencia y Técnica, Educación y Salud.

- Esta semana el espacio “Avanzar” impulsó un pacto entre candidatos que firmó “Somos” y del cual “Vamos” no participó. ¿Cuáles fueron los motivos?

- GC: Sinceramente no entiendo cuál fue la estrategia de un acuerdo con cinco puntos que ya están incluidos en las plataformas de cada uno de los espacios. Si la intención fue lograr una campaña limpia y sin agresiones, no necesitaban un acuerdo. La convivencia es excelente y los candidatos entre sí nos conocemos desde hace años. Yo no tengo roto el diálogo con Hugo Juri ni con Patricia Altamirano. Lo que tenemos es una mirada diferente de cómo llevar adelante el proceso universitario.

Quizás si hubieran incluido en ese pacto que todos nos comprometemos a modificar el sistema electoral que aseguren la representatividad de todas las facultades, hubiera sido novedoso. O que luego de las elecciones, las dos fuerzas que no resultan ganadoras pudieran colaborar en la construcción de ejes a futuro.

-AF: Si el acuerdo tenía un sentido político, se podría haber convocado a todas las fuerzas el día después de las elecciones. Coincido con Gustavo que revisar el proceso de elección directa y democrática tendría que ser un punto central para el debate de la nueva gestión política de la UNC.

 

 

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Te puede interesar