
En lo que va del año, hubo 12 ataques de odio en el país: 2 fueron en Córdoba
Florencia Gordillo


A Pablo Dell’Oso lo insultaron en un boliche de Villa Rumipal donde bailaba con sus amigos la noche del 5 de enero. Se cruzó con tres chicos que se burlaron de él y le pegaron de tal manera que lo dejaron inconsciente. Antes del golpe hubo una frase. "Sos un putazo", le dijeron y Pablo respondió: "¿Cuál es el problema?".
Sobre los varones también recaen mandatos culturales tendientes a reforzar una manera de vivir la masculinidad. Por eso, las agresiones hacia quienes no cumplen esas normas y eligen otras formas de vivir sus géneros o sexualidades son leídas como un mensaje que pretende disciplinarlos.
Según el Observatorio Mumalá, en lo que va del año se registraron 12 ataques de odio hacia el colectivo disidente y diversx en nuestro país. Se trata de una estadística que les permitirá reclamar por el derecho a vivir una vida libre de violencias y acceder al derecho a la ciudad.
En Córdoba sucedieron dos de esos episodios de violencia y Dell’Oso fue uno de los agredidos. Brian David De los Santos y Leonardo Vargas fueron las otras víctimas de un ataque homofóbico, luego de salir de un bar céntrico de Capilla del Monte donde habían cenado.
Fue la noche del sábado 19 de enero cuando caminaban de la mano rumbo a la casa de la madre de Brian. En la plaza San Martín de esa ciudad, a metros de la famosa calle techada, fueron agredidos por una patota que los insultó, los persiguió y apedreó.
El 50% de estos casos ocurrieron en la vía pública (en plazas, en la calle o en estaciones de tren) y el 25% sucedieron en fiestas y festivales, donde fueron violentadxs por no encajar en las heteronormas, según el informe difundido este domingo.
"Si bien nunca desaparecieron este tipo de demostraciones públicas de intolerancia hacia las disidencias y la diversidad, creemos que los ataques se inscriben en un contexto regional en el cual aumentó el discurso de odio. Visibilizar estos hechos es una forma de reclamarle al Estado que tenga políticas integrales focalizadas en este tipo de hechos", expresó Betiana Cabrera Fasolis, referente de Mumalá, en diálogo con La Nueva Mañana.
Además, señalaron que en tres de los 12 casos no solo hubo violencia física por parte de terceros sino que al llegar al sistema de salud les quisieron negar la atención y en otros cuestionaron a las víctimas: "¿Qué hacías a esa hora por ahí?" o "Gran parte de la sociedad no esta preparada para la libertad que usted pretende tener". Para Mumalá, de esa manera se trató de "justificar y normalizar los hechos de violencia".
En el informe también destacaron que tres episodios fueron a manos de la Policía, "no respetando la identidad de las personas detenidas, violentando físicamente y deteniéndolxs sin justificación alguna".
Los números nos llevan puestxs
Para el doctor en Filosofía Eduardo Mattio, referente en temáticas de sexualidad y géneros, "cuando se empiezan a mover ideas fuertemente afianzadas en el marco de lo social, que tienen que ver con estructuras de poder o jerarquías sociales, después viene una reacción misógina heteropatriarcal". Y sostiene que "hoy está fuertemente presente porque hay condiciones políticas que lo favorecen".
"Los números nos están llevando puestos. Reflejan una respuesta a determinada conmoción social producida por el feminismo, o por ciertas conquistas o expresiones disidentes que toman la calle. Frente a eso hay una reacción que trata de colocar todo en su lugar", aseguró Mattio a La Nueva Mañana.
Entonces surge una pregunta fundamental para los feminismos y la comunidad LGBTTIQ: cómo enfrentar una realidad que pone en tensión las libertades conquistadas con mensajes disciplinadores de quienes buscan avasallar derechos conquistados.
"Lo que necesitamos es más organización colectiva: que entre nosotrxs nos cuidemos. Pero cuidarnos no en el sentido de replegarnos y encerrarnos en un lugar, sino pensar estrategias para poner el cuerpo en la calle, que nos visibilicen", expresó el investigador.
Los 12 ataques registrados por Mumalá transcurrieron durante la noche o momentos en que las disidencias sexuales aparecen haciendo uso de su derecho al goce. Además de Córdoba, los escenarios donde ocurrieron el resto de los episodios son Tucumán, La Rioja, Río Negro, Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos y Salta.
En ese sentido, Mattio agregó: "Tenemos que seguir sensibilizando a la gente, no para crear una vinculación más férrea entre sexualidad y violencia. No olvidemos que la sexualidad también se vincula con el placer. Hay que pensar la sexualidad y la vivencia de los placeres sin que estemos en riesgo. ¿Cuáles son las redes de cuidado que nos vamos a dar? Son respuestas que tienen que ser construidas colectivamente porque la salida es colectiva".
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