José de la Quintana: mi pueblo no es tu cantera

Sociedad 03/12/2018 Por
Tres proyectos de canteras en solo dos años convertirían a la localidad del departamento Santa María en el polo minero que fue durante el siglo XX, cuando la zona estaba prácticamente despoblada.
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Desde 2016, los vecinos de Villa San Isidro y José de la Quintana generaron un movimiento inédito en la zona ante la instalación de una cantera. - Desde Foto: gentileza.

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Tiene más de un año, pero recién trascendió en las últimas semanas un nuevo proyecto para instalar otra cantera en José de la Quintana, a unos 50 kilómetros de Córdoba, en el Valle de Paravachasca. La bucólica localidad que muchos cordobeses eligieron para vivir alejados del estrés y la locura urbana suma tres proyectos de canteras en los últimos dos años y amenaza con convertirse, así, en el polo minero que fue durante el siglo XX, cuando la población local era escasa, o directamente no existía.

“Cantera San Antonio” es un emprendimiento de Canteras El Alto SRL, la mayor empresa de su ramo en la zona, dedicada a la “extracción, procesamiento y comercialización de áridos”. Su apoderado, Juan Carlos Salgado, pretende ampliar sus horizontes comerciales con un nuevo emprendimiento muy cerca del actual, en Anisacate. Con la diferencia de que la Cantera San Antonio está proyectada fuera del ejido anisacatense, en tierras ubicadas en la zona gris de José de la Quintana, pueblo sin organización estatal alguna –no es comuna ni municipio- y por lo tanto carente de regulaciones propias para este tipo de emprendimientos.

Los dos antecedentes inmediatos de este nuevo proyecto son iniciativas polémicas: la cantera “Sol de Venus”, que pretende realizar voladuras a solo 400 metros de las casas de San Isidro –pegado a La Quintana- y “Cantera La Quintana” -del Grupo Calderón- antes del ingreso al pueblo, sobre la ruta E-56.

El tema es particularmente sensible en la zona, y aunque “San Antonio” tiene características particulares, en definitiva aporta a la gran disyuntiva que atraviesa al pueblo en estos tiempos: fomentar fuentes de empleo a través del turismo, o volver a anclarse en el paradigma que reinó durante el siglo pasado, cuando era conocido a nivel nacional por la producción de materiales para la construcción. Se trata en definitiva de dos modos opuestos de pensar el hábitat humano: uno propone reforzar el perfil de explotación de recursos naturales; otro, más reciente, plantea un modo de estar más amigable con el entorno natural. Dos maneras antagónicas de ver el mundo y la relación con la tierra.

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Norberto Fariñƒa. Foto: gentileza.

Cuatro años y medio

A cinco kilómetros de Anisacate y a solo 200 metros del río homónimo, “San Antonio” pretende extraer tres mil metros cúbicos de áridos, en un predio de cuatro hectáreas y media. Según el informe de impacto ambiental presentado ante la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, el sitio propuesto por Salgado tiene reservas por 175.000 metros cúbicos, lo que implicaría “una vida útil para el yacimiento de 4 años y medio”.

A diferencia de los otros proyectos que merodean la región, “San Antonio” no implicaría voladuras, pero sí gran movimiento de camiones, con consecuencias sobre las rutas de acceso a una zona que por otro lado lleva años intentando consolidarse como polo turístico. Algo así ocurre con Canteras El Alto: el tramo de la ruta E-56 que une la empresa con la ruta 5 es lunar, pródigo en “cráteres”.

La nueva explotación minera, explica el estudio, “consistirá en una extracción a cielo abierto del yacimiento de materiales arenosos (…) mediante el uso de una retroexcavadora. La metodología de explotación que se utilizará, consiste en primer lugar al destape y limpieza de la superficie. Ejecutados estos trabajos, se realizará la extracción del material en bruto por medio de retroexcavadora, el cual luego es cargado sobre camiones roqueros que trasladan el mineral a la planta de beneficio perteneciente a Canteras El Alto SRL”. La cantera emplearía sólo dos personas, que se encargarían de extraer el material que será luego transportado a la planta madre, para su posterior comercialización.

A priori, el proyecto no implicaría mayor contaminación, aunque sí migración de fauna, por los ruidos de la maquinaria. Pero lo que está en juego es otra cosa: implica la posibilidad de abrir la tranquera para que en la zona haya cada vez más mineras, en desmedro de terminar de consolidar un perfil distinto para la región. Sobre ese debate girará la discusión del estudio de impacto ambiental, este 11 de diciembre desde las 10, en la Cooperativa de Anisacate (Calle Los Ceibos N° 15, esquina Ruta 5).

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Miguel Calderón. Foto: gentileza

Un pueblo movilizado

En 2016, los vecinos de Villa San Isidro y José de la Quintana generaron un movimiento inédito en la zona, ante la instalación de una cantera a cielo abierto a metros de sus casas. “Sol de Venus” pretende extraer minerales en un campo muy cercano a las viviendas, sitio en el que se denunció la presencia de materiales contaminantes. El predio es una antigua explotación, que intentó ser reactivada por el emprendedor Norberto Fariña, a quien no se le conocen antecedentes en el rubro. La movilización popular y una masiva participación en la audiencia pública frenó el proyecto, que a la fecha está judicializado.

Pero cuando esas aguas se habían calmado, una nueva cantera asomó en el horizonte de José de la Quintana. El grupo Calderón-Canteras Blancaley, un jugador con peso propio en el sector, presentó el proyecto para reactivar lo que en la zona se conoce como la Cantera Amengual, cerquita de la ruta E-56. La iniciativa cosechó rechazos inmediatos, máxime porque el predio ya venía trabajando previamente, sin autorización oficial; de hecho, meses atrás Ambiente ya lo había clausurado.

Entrevistado por La Nueva Mañana, el empresario Miguel Calderón señaló que “a todos nos hace falta la minería, pero nadie la quiere en su pueblo”. Defendió el histórico perfil productivo de la zona -“La Quintana es un pueblo que ha sido minero muchos años- y dijo que en su espíritu está evitar problemas con los vecinos. “Nos interesa el yacimiento sobremanera, pero no queremos llegar a ningún conflicto grande”, cerró. A la fecha el proyecto está detenido, esperando resolución de la autoridad oficial.

Por el lado vecinal, en tanto, temen que este nuevo proyecto presentado por Canteras El Alto signifique el destrabe de los dos anteriores y la vía libre para que las radicaciones mineras en la zona crezcan exponencialmente. Aunque prima la cautela, anuncian su presencia en la audiencia pública del 11, y reafirman el lema que los identifica: “Mi pueblo no es tu cantera”.

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