Murió Lucio Garzón Maceda, una figura clave detrás del Cordobazo

El histórico abogado laboralista falleció a los 95 años. Fue asesor de la CGT y de importantes sindicatos cordobeses y tuvo un papel central en la articulación de la protesta obrera y estudiantil de 1969.
Córdoba18/08/2026Redacción La Nueva MañanaRedacción La Nueva Mañana

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Lucio García Maceda
Garzón Maceda dedicó más de siete décadas a la defensa de los derechos laborales y mantuvo una estrecha relación con el sindicalismo cordobés. Foto: gentileza

Córdoba despide a uno de los protagonistas fundamentales de su historia política y sindical. Lucio Garzón Maceda, histórico abogado laboralista y referente del movimiento obrero, murió este lunes a los 95 años en su vivienda de Villa Allende, por causas naturales. La noticia fue confirmada por Cba24n y otros medios que reconstruyeron su extensa trayectoria. Por decisión de su familia y de acuerdo con su voluntad, no habrá velorio ni ceremonia pública.

Nacido el 30 de octubre de 1930, Garzón Maceda dedicó más de siete décadas a la defensa de los derechos laborales y mantuvo una estrecha relación con el sindicalismo cordobés. Fue asesor legal de la CGT y de distintos gremios, entre ellos SMATA, UTA y Luz y Fuerza. Su vínculo con dirigentes como Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López trascendió el plano profesional y resultó determinante para la construcción de acuerdos entre distintas corrientes del movimiento obrero.

Su nombre quedó especialmente ligado al Cordobazo, la histórica rebelión obrera y estudiantil del 29 de mayo de 1969 contra la dictadura de Juan Carlos Onganía. Garzón Maceda participó activamente de su organización y, en las horas previas a la movilización, estuvo presente en reuniones con dirigentes sindicales en las que se analizaron los alcances y posibles consecuencias de la protesta. Su tarea como articulador legal y político contribuyó al acercamiento entre sectores sindicales con distintas tradiciones e identidades.

Después del Cordobazo, su actividad le valió la persecución de las fuerzas represivas. Fue detenido en junio de 1969 y posteriormente volvió a ser arrestado en enero de 1970, cuando fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y enviado como preso político a una cárcel de Esquel, donde permaneció siete meses. Durante esos años también intervino en la defensa de dirigentes sindicales detenidos, entre ellos Tosco y Torres.

La persecución se profundizó durante la última dictadura militar. El Archivo Nacional de la Memoria registra su exilio en París y su participación en la Comisión Argentina de Derechos Humanos, desde donde denunció internacionalmente las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura.

Con su muerte desaparece uno de los últimos protagonistas directos de aquella generación que marcó la historia del movimiento obrero cordobés y que tuvo en el Cordobazo uno de sus momentos decisivos.

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