
La economía libertaria debilita a la Argentina agroindustrial en medio del boom del campo
Facundo PiaiEl reciente informe dado a conocer por Indec sobre la performance de la industria da cuenta de un panorama negro para las manufacturas. Mayo arrojó una contracción de casi 6% respecto al mismo mes del año pasado, acumulando una merma de 3% en los primeros cinco meses del 2026. De nueve sectores medidos por el organismo nacional, siete acumulan performance contractiva en lo que va del año.

Pero hay un aspecto que llama la atención. El sector alimentos y bebidas está con números en rojo a pesar de la buena performance que tuvo la actividad agrícola. Un dato, a priori, contradictorio dado que la buena campaña agrícola 2025-2026 presupone disponibilidad de materia prima para la agroindustria alimentaria. Sin embargo, esto no es lo que está ocurriendo. Contrariamente, la producción de carne vacuna y derivados cae, al igual que la actividad de la industria avícola, junto con la molienda de cereales y la producción de farináceos.
¿Con una buena cosecha nos salvamos todos?
Tanto las entidades agropecuarias como la Secretaría de Agricultura coincidieron en que el campo viene de generar más de 160 millones de toneladas de materias primas, entre la cosecha gruesa y fina. Esto registra un crecimiento del 21% respecto a la campaña agrícola 2024-2025. Tanto es así que el presidente de la Sociedad Rural habló de “cosechón” para referirse a la performance de la soja y el maíz.
En condiciones normales, buena performance agropecuaria significa que se pone en marcha una locomotora que tracciona a diferentes ramas de la industria, desde proveedores de maquinaria para el agro, hasta fábricas que se benefician cuando la materia prima es cuantiosa. Pero hoy, la realidad es otra. La falta de un diseño integral de política económica hace que la locomotora se desacople del resto de vagones que antes traccionaba.
El desacople se advierte en la maquinaria agrícola que mantiene números negativos en medio de la cosecha récord. Las fábricas de bienes de capital para el agro venden 31% menos de tractores y la cantidad de cosechadoras se contrajo 13% respecto al año pasado. Asimismo, otro consumo ligado al agro también se hundió, como es el caso de las pick-ups.
Al ser considerados bienes de capital, las pick-ups son buscadas por el hombre de campo porque permiten deducir el 100% del IVA en la compra y gastos de mantenimiento durante su uso. Esto explica que los modelos más vendidos en lo que va del año sean Toyota Hilux y Ford Ranger. Sin embargo, de acuerdo a los registros de la asociación de concesionarias, se patentaron 5.500 vehículos menos que durante el año pasado.
De modo tal que tenemos, por un lado, un agro pujante en cuanto a la producción de materias primas, pero, por otro lado, contracción en la manufacturación de esos insumos para la agroindustria. Asimismo, los sectores proveedores de bienes de capital para el campo (entiéndase tractores o camionetas) tampoco pueden aprovechar la buena cosecha. Esto desinfla al agro en un factor clave que es capacidad para dinamizar empleo.
Menos fierros, menos trabajo: el costo social del desacople
Si bien el campo genera poco más de 300 mil trabajos registrados, diferentes estudios coinciden en que el empleo indirecto generado por el agro supera los 700 mil, entre la agroindustria y la metalmecánica. Sin embargo, consecuente con el desacople generado, el empleo directo del sector agropecuario incrementó, mientras que, en el último año, cayó el trabajo industrial ligado a la producción agropecuaria.
El ejemplo más claro se advierte en la localidad de Noetinger, en el este de la provincia. En este pueblo de la pampa húmeda cordobesa, la compañía de maquinaria agrícola Metalfor echó a 35 trabajadores. La empresa redujo aproximadamente un cuarto de los empleados de la planta y se encuentra en Procedimiento Preventivo de Crisis tras enfrentar una caída de demanda, conjunto a encarecimiento del crédito para financiarse. De modo tal que, en un año y medio, Metalfor perdió un 10% de mercado, en parte, explicado por un crecimiento de las pulverizadoras importadas.
Un modelo que busca la primarización de la economía
Financiamiento caro, en niveles restrictivos, sumado a falta de un diseño de política industrial y apertura importadora, dan por resultado un coctel explosivo para los encadenamientos productivos del agro. Esto da por resultado una economía dual. Por un lado, la fase primaria funciona a pleno, con alto nivel de actividad y buena performance exportador, pero con un retroceso en los encadenamientos productivos.
Esta dinámica de locomotora desacoplada también se observa en el otro sector estrella de la economía libertaria: los hidrocarburos, que también cuentan con boom exportador, sin embargo, no traccionan a la industria local.


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