Tres pueblitos serranos para visitar los fines de semana y si son largos mejor

Si la idea es aprovechar esos días que no se trabaja para descansar y cambiar de aire. Estos tres pequeños pueblos cordobeses ofrecen todo lo necesario.
Turismo14/06/2026Vanina BocoVanina Boco

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Los fines de semana -y si son largos o extra largos mejor-  puede ser la excusa perfecta para descubrir algunos de esos rincones serranos que todavía conservan la tranquilidad de otros tiempos. 

Lejos de los destinos más concurridos, Córdoba esconde pequeños pueblos donde la naturaleza, los ríos y el ritmo pausado son los verdaderos protagonistas.

San Esteban

Ubicado entre La Cumbre y Capilla del Monte, San Esteban es uno de esos rincones del valle de Punilla donde todavía se respira calma. A poco más de 80 kilómetros de la ciudad de Córdoba, este pequeño pueblo conserva el encanto de otros tiempos gracias a sus antiguas construcciones, la histórica estación de tren por donde pasa el Tren de las Sierras y la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, un pintoresco templo de estilo barroco colonial emplazado a orillas del río Dolores.

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San Esteban, donde se respira calma. Foto gentileza

Uno de sus principales atractivos es la extensa costanera sobre el río, un espacio verde impecable que invita a pasar la tarde entre mates, caminatas y actividades al aire libre. Allí también se encuentra el balneario municipal, con una amplia pileta natural, servicio de guardavidas, asadores y sectores de descanso ideales para disfrutar en familia durante los meses más cálidos.

Hacia el otro extremo de la Costanera se despliega el Paseo 7 de Abril, un homenaje a la zamba argentina que suma identidad cultural al paisaje. Sus puentes peatonales, las vistas al río y la tranquilidad que caracteriza al pueblo convierten a San Esteban en una excelente opción para quienes buscan desconectarse del ritmo cotidiano y disfrutar de la naturaleza serrana sin las multitudes de otros destinos turísticos de Punilla.

Panaholma

A pocos kilómetros de Cura Brochero y Mina Clavero, Panaholma es uno de esos destinos de Traslasierra donde el tiempo parece transcurrir más lento. Rodeado de montañas y atravesado por el río que lleva su nombre, este pequeño pueblo invita a bajar un cambio y disfrutar de la naturaleza sin apuros. Entre sus atractivos se destacan el monumento a la India Panaholma, inspirado en la leyenda que dio origen al río, y el pintoresco puente colgante peatonal que conecta ambas márgenes y regala una de las postales más características de la localidad.

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Panaholma: tranquilidad, aire puro, caminatas junto al agua y el sonido permanente de las aves forman parte de la experiencia de este rincón de Traslasierra. Foto Vanina Boco

Pero el gran protagonista es, sin dudas, el río Panaholma. Su extensa costanera se despliega a ambos lados del cauce con amplios espacios verdes, sectores de arena y abundante sombra, ideales para pasar el día al aire libre. En distintos puntos se forman pequeñas cascadas entre las piedras y pozones de diferentes profundidades que convierten al lugar en una excelente opción para refrescarse durante el verano.

Además de su riqueza natural, Panaholma cuenta con una variada oferta de alojamientos, muchos de ellos ubicados frente al río, lo que permite disfrutar del paisaje serrano desde primera fila. Tranquilidad, aire puro, caminatas junto al agua y el sonido permanente de las aves forman parte de la experiencia de este rincón de Traslasierra que invita a desconectarse y disfrutar de las cosas simples.

La Rancherita

A poco más de 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba, La Rancherita y Las Cascadas es un destino ideal para quienes buscan una escapada en contacto con la naturaleza. Esta reserva natural de usos múltiples, ubicada en el valle de Paravachasca, protege una importante porción del bosque serrano y ofrece senderos interpretativos que permiten descubrir la riqueza ambiental de la región mientras se recorren paisajes de gran belleza.

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La Rancherita protege una importante porción del bosque serrano y ofrece senderos interpretativos que permiten descubrir la riqueza ambiental de la región. Foto Vanina Boco

Uno de sus principales atractivos es el sendero "La historia de la cuenca", un recorrido de baja dificultad que atraviesa un monte poblado de especies nativas como quebrachos, molles, talas, algarrobos, chañares y piquillines. A lo largo del trayecto, una serie de carteles interpretativos ayudan a comprender la importancia de la conservación del bosque y de los cursos de agua que forman parte de la cuenca del arroyo El Parral. Además, distintos miradores permiten obtener vistas panorámicas del valle, las sierras y las localidades vecinas.

La experiencia se completa con la posibilidad de recorrer el pueblo y disfrutar de la costa del arroyo, donde abundan los espacios verdes, la sombra de los árboles y sectores equipados con mesas, bancos y asadores. Entre senderos, avistaje de aves y rincones silenciosos para descansar, La Rancherita y Las Cascadas se presenta como una excelente opción para caminar, aprender sobre el entorno serrano y reconectar con la tranquilidad de la naturaleza.

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