
A 50 años del mayor oprobio a la cultura, se realizó la "Marcha de los libros prohibidos"
Redacción La Nueva Mañana
Este miércoles se llevó a cabo la "Marcha de los libros prohibidos". Con la participación de cerca de mil jóvenes estudiantes, la marcha partió desde la sede del Ministerio de Educación, en Santa Rosa 751 y concluyó en el Concejo Deliberante. Lacada alumno llevó un libro en su mano, como como signo de resistencia, memoria y defensa del pensamiento libre, expresaron en la convocatoria.
Como parte de las actividades, se inauguraron espacios que invitan a recordar y reflexionar: la nueva sede de la Biblioteca Provincial de Maestras y Maestros, la Biblioteca Sarmiento, la Biblioteca de los Libros Prohibidos y la Biblioteca Vacía, esta última en homenaje a los libros quemados en 1976.
“A medio siglo de aquel acto de censura y destrucción, convocamos a la comunidad a un encuentro de memoria, reflexión y compromiso”, indicó el comunicado de la Biblioteca Provincial de Maestras y Maestros del Ministerio de Educación de la Provincia.

Afrenta a la cultura y la libertad de expresión
Adrián Vitali, secretario de Coordinación del Concejo Deliberante, dio detalles de la actividad. “La biblioteca del Concejo se fusionó con la Biblioteca Provincial del Maestro y las Maestras. Cuando empezamos a traer el material se encontraron cajas con libros prohibidos de la dictadura. Luego tomamos conocimiento de que hay unos 30 bibliotecarios desaparecidos durante la última dictadura, así surgió la idea de esta marcha”, sostuvo.
Entre los libros prohibidos por la dictadura, llama la atención que en la lista figuraban títulos como El Principito, Alí Baba y los 40 Ladrones, Pulgarcito y Las Aventuras de Pinocho.
En total sumaban 477 obras, en su mayoría infantiles y algunas de filosofía, además de la Biblia Latinoamericana, una lectura pastoral de la Biblia de las comunidades eclesiales de base.

La hoguera ordenada por Menéndez
Citados por la oficina de prensa del III Cuerpo de Ejército, el 29 de abril de 1976 periodistas de distintos medios de Córdoba llegaron al Regimiento 14 de Infantería, situado justo en frente del despacho que el general Luciano Benjamín Menéndez tenía en los cuarteles de camino a La Calera.
Ante su presencia y la del teniente coronel Gorleri, jefe del Regimiento, los trabajadores de prensa empezaron a ver cómo centenares de libros previamente confiscados de las librerías de Córdoba ardían en una gran fogata.
Fue entonces cuando Gorleri hizo uso de la palabra para justificar una acción propia de la Inquisición, cuando además de libros la Iglesia Católica quemaba personas en la plaza pública: “Incineramos esta documentación perniciosa que afecta al intelecto, a nuestra manera de ser cristiana…, y en fin a nuestro más tradicional acervo espiritual sintetizado en Dios, Patria y Hogar”. (Fuente: Archivo Provincial de la Memoria).


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