Conservación de la biodiversidad y riesgo zoonótico: desafíos urgentes del mundo

En un aporte de Cecilia Castilla, integrante del grupo que investiga murciélagos, y relacionado a la entrevista que brindó semanas atrás a LNM, se puede hablar hoy por hoy de una alta necesidad de conservación de especies.
Ambiente28/02/2026Mónica HernándezMónica Hernández

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PARQUE DE LA BIODIVERSIDAD (4)
La conservación de la biodiversidad es un desafío importante que enfrentan todas las ciudades del planeta. Foto archivo

El riesgo zoonótico es la probabilidad de transmisión de enfermedades entre animales vertebrados y humanos, abarcando bacterias, virus, parásitos y hongos, que debido a la “expansión rentable de las áreas protegidas reduce el riesgo zoonótico global y la pérdida de biodiversidad”, indica una publicación científica presentada a fines de 2025 por investigadores de China, Canadá, Uganda y Sudáfrica. Los autores de la publicación declararon no tener intereses en el conflicto.

El artículo publicado en el sitio sciencedirect.com “habla de la función de las áreas protegidas en la prevención de zoonosis y su escala es a nivel mundial también, y que se complementa con las investigaciones que venimos realizando con el Programa de Conservación de los Murciélagos de Argentina”, adelantó la doctora en Biología Cecilia Castillo. 

Contrastes importantes

La expansión de zonas protegidas en áreas alta necesidad de conservación y alto riesgo zoonótico reduce la pérdida de biodiversidad, lo que se observa en 30 países prioritarios que poseen el 92% de estas áreas clave.

En tanto, la gestión del área protegida necesita entre 6.500 y 45.000 guardabosques, con un costo anual de entre 390 y 1.822 millones de dólares.

Solo el 0,01% del PIB de estos países podría satisfacer la mayoría de las necesidades de inversión.

Los desafíos más urgentes del planeta

La conservación de la biodiversidad y la reducción del riesgo zoonótico son dos de los desafíos más urgentes del mundo. Si bien las áreas protegidas son conocidas por conservar la biodiversidad, a menudo se pasa por alto su potencial para reducir también los riesgos zoonóticos.

El principal desafío es identificar áreas prioritarias donde se pueda abordar ambos problemas simultáneamente. En el caso tratado por los investigadores, se identificaron áreas prioritarias con altas necesidades de conservación y alto riesgo zoonótico.

Por lo cual, dichas áreas cubren solo alrededor del 1% de la superficie terrestre mundial, pero actualmente están subprotegidas y aún necesitan más guardabosques y financiación para una mejor gestión, especialmente en países de bajos ingresos.

A largo plazo, este trabajo presentado el año pasado busca cerrar la brecha entre la conservación y la salud pública, promoviendo la colaboración entre ecólogos, expertos en salud y responsables políticos.

Resumen de la problemática

Ante la problemática, se infiere que las áreas protegidas son esenciales para la conservación, con marcado potencial para reducir el riesgo zoonótico que sigue siendo ignorado por investigadores y formuladores de políticas. 

“Específicamente, la superposición espacial de las prioridades de conservación y el riesgo de enfermedades está mal cuantificada. Analizamos 33.831 especies de vertebrados terrestres para identificar áreas de alta necesidad de conservación y alto riesgo zoonótico, encontrando que el 46% de las áreas zoonóticas se superponían con las de conservación natural”, comentan los especialistas.

Además, expandir la cobertura de áreas protegidas y mejorar la vigilancia en estas áreas clave podría abordar tanto la pérdida de biodiversidad como “los riesgos para la salud pública, particularmente en países de bajos ingresos”, dijeron. 

Enfermedades mortales

Enfermedades como los brotes de ébola y gripe aviar representan amenazas significativas para la vida silvestre al reducir su capacidad de supervivencia y adaptabilidad a los cambios ambientales, incluso causando extinciones locales y esto puede extenderse a las poblaciones humanas. 

Influenza aviar

A propósito de los casos detectados por Senasa en esta semana que confirmó un nuevo brote de influenza aviar en aves de corral en Lobos, Buenos Aires, se activó el plan de contingencia. “Aunque continúan las restricciones comerciales, el impacto sería menor que en los brotes de 2023 y 2025”, sostienen los expertos argentinos.

Asimismo, los brotes de enfermedades también pueden alterar los ecosistemas. Por ejemplo, “cuando un brote de sarna en los Andes causó la disminución de la población de vicuñas, modificó las interacciones tróficas (relativo a la nutrición) y aumentó la biomasa vegetal. También, la pandemia de Covid-19 ilustró crudamente los graves impactos económicos y de salud pública de los brotes zoonóticos. Estos impactos de enfermedades subrayan la necesidad de enfoques holísticos (perspectiva integral que analiza los sistemas, problemas o personas como un "todo" unificado) para gestionar el riesgo de enfermedades”, finaliza el informe de sciencedirect.com.

 

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