Tres lugares en las sierras para disfrutar durante los fines de semana

Recapitulamos algunos de los rincones más bellos de las serranías cordobesas y que vale la pena visitar al menos una vez en la vida.
Turismo27/12/2025Vanina BocoVanina Boco

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piedra encajada
EN LOS HORNILLOS. Es una rareza de la naturaleza que le dio origen a un sendero y a la frutilla del postre que es, literal, una enorme piedra encajada entre dos muros rocosos. FOTOS VANINA BOCO

Cuando llega el verano en la provincia de Córdoba, y todavía estamos con los balances de los distintos aspectos de la vida, del año que se fue, a veces no se llega a valorar todo, pero para quienes disfrutamos de los viajes nos resulta interesante recapitular para rememorar los lugares que conocimos y cuáles no se irán jamás de la memoria.

Si bien he tenido la suerte de viajar bastante durante 2025, siento que lo he podido hacer menos que otros años. Aún con esa sensación, hubo pequeños lugares que llenaron de satisfacción y que, por diferentes motivos, son los primeros que me vinieron a la memoria cuando pensé en los rincones más maravillosos que visité durante 2025. ¡Y acá van!

Cascada Anambé

En la Quebrada del Batán, en el kilómetro 64 de la ruta de las Altas Cumbres, se encuentra oculta esta increíble cascada de gran altura y un entorno frondoso que completa la postal.

Este fue uno de los desafíos del año porque tuve que poner toda mi atención y un poco de esfuerzo físico para llegar al lugar donde la cascada se puede ver en toda su magnitud.

cascada anambé

Cascada Anambé.

Se inicia el camino en la Quebrada del Batán y se comienza a seguir las apachetas que van marcando el camino, aunque hay que estar alerta para no desviarse porque el terreno es irregular y dominado por el pastizal. 

La cascada se encuentra en la base de la Quebrada por lo que hay que ir descendiendo a veces gradualmente y otras bruscamente. 

Primero se llega a la parte donde nace la Anambé y apenas se puede ver su caída ya que el precipicio abruma un poco. Pero para llegar a su base y verla en todo su esplendor, se debe subir un poco más y luego recién bajar hasta el curso del río.

Entre tabaquillos, helechos y otros arbustos, la cascada se muestra estruendosa y caudalosa ofreciendo un oasis en medio de la serranía cordobesa.

Fuente del Caminante

Esta es otra joyita escondida en uno de los lugares naturales que más convoca visitantes durante todo el año.

Se trata de Copina, ese sector de las sierras que es transición entre el valle de Punilla y las Altas Cumbres y que tiene a los Puentes Colgantes como su máxima atracción, pero no es la única.

fuente del caminante

Fuente del Caminante.

En su geografía se realizan varias actividades de turismo de naturaleza: senderismo, escalada y hasta slackline, que es nada más y nada menos que colocar una cinta entre dos lugares altos y cruzar de un lado a otro haciendo equilibrio. 

Además, Copina cuenta con varias cascadas ocultas entre sus sierras, pero una de ellas está muy cerca del camino y es de fácil acceso.

Es la Fuente del Caminante, un rinconcito paradisíaco que se encuentra pasando el primer puente, a la altura del cartel que señaliza la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala. Desde allí se debe descender por un sendero bien marcado hasta llegar al arroyo y, al tomar hacia la izquierda, a los pocos metros se llega a la cascada que con su humedad y por los encajonada que está crea un microclima fresco, ideal para quedarse un buen rato.

Piedra encajada

La última recomendación es en el Valle de Traslasierra, en la localidad de Los Hornillos. Es una rareza de la naturaleza que le dio origen a un sendero y a la frutilla del postre que es, literal, una enorme piedra encajada entre dos muros rocosos.

Para acceder a este lugar hay que ir hacia la Reserva de Biodiversidad Nativa Los Hornillos ingresando por la calle Bonnier hasta toparse con esta zona. Allí se debe completar los datos en la planilla de los guardaparques y comenzar a caminar.

Son unas dos horas, entre ida y vuelta, en las que caminás por un sendero que lleva a atravesar el arroyo, pasar entre árboles añosos y arbustos florecidos que pintan unas bellas postales. Siempre con las Sierras Grandes de fondo, custodiando el paisaje. El camino se disfruta tanto como llegar al final del recorrido donde está la piedra encajada y una cascada de varios metros detrás.

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