Bajo el Molino: el rincón de Nono especial para disfrutar de las tardes de invierno

El valle de Traslasierra regala muchos lugares para pasar un buen momento al aire libre en invierno. Este es un balneario sencillo con los componentes justos para pasarla bien. 
Turismo27/06/2026Vanina BocoVanina Boco

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No sé si estarán de acuerdo, pero considero que las siestas/tardes son el mejor momento del día durante la temporada de invierno. El sol nos regala un poco más de calorcito y nos invita a salir al aire libre para tomarnos una pausa o un descanso de los días ajetreados.

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Bajo el Molino, en Nono. Un lugar para aprovechar al máximo las tardes invernales: río, sierras y solcito. Foto: Vanina Boco

Y durante los fines de semana, es el momento indicado para salir a pasear por las sierras, elegir un lindo lugar para tomar unos mates o un café en alguna cafetería serrana, justo antes de que el aire frío se apodere del día. 

Para aprovechar esas tardes de sol, un buen plan es tomar rumbo hacia Traslasierra, un valle que nunca defrauda a la hora de proponer rincones para pasarla bien y contemplar bellos paisajes. La luz de la tarde cae distinta allá: más dorada, más lenta, como si el tiempo también se tomara su descanso.

Un rincón tranquilo

Yendo por la Ruta Provincial N° 14 se llega hasta la localidad de Nono, allí se encuentra este balneario del que quiero contarles en esta oportunidad.

Se llama Bajo el Molino y se encuentra a unos cinco kilómetros del centro de Nono. Para llegar hasta allí hay que seguir por la Ruta 14 en dirección al sur, pasar la zona más urbana, y llegar hasta una entrada a un camino de tierra que sale hacia mano derecha y tiene un cartel con el nombre del balneario.

Bajo el Molino está sobre las márgenes del Río de los Sauces, que cuenta con un cauce bajo pero ancho y que posee unas playas de arenas súper amplias, ideales para largas caminatas. El sonido del agua corriendo mansamente sobre la arena ya es, de por sí, un motivo para quedarse un rato más.

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Como se repite en toda la costanera de Nono, acá también hay abundante sombra gracias a los añosos sauces y, además de las playas de arena, hay áreas con césped para extender una mantita y sentarse a contemplar. 

En el lado opuesto a la costanera, sobresale el cerro Los Nonos con su curiosa forma que le da nombre a la localidad: dos cumbres redondeadas que se unen y dibujan en el horizonte una silueta inconfundible.

Para activar la caminata

Si andan con ganas de caminar, pueden dirigirse hacia la izquierda y así llegar hasta una zona más abierta, donde ya no está la fila de sauces, sino que se amplía el área de césped y el río va haciendo una curva, acompañado por un cordón de sierras que embellece la postal.

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Pero lo más impactante está enfrente, con la vista de las Sierras Grandes que se levantan imponentes en el paisaje.

Pero si no tienen ganas de caminar, se puede llegar en vehículo hasta esta parte del balneario y, de hecho, es lo que muchos hacen en las tardes de invierno.

Dejan su vehículo cerca del río, tienden algo o sacan sus reposeras y se sientan a disfrutar de semejante vista. No hace falta mucho más: la tarde hace su trabajo sola.

Hay niños que aprovechan el espacio para jugar al fútbol, jóvenes que juegan al vóley y otros que eligen tirar la caña y probar con la pesca.

Bajo el Molino es así un lugar para aprovechar al máximo las tardes invernales: río, sierras, solcito y buena compañía es el plan que propone y ¿qué más se puede pedir?

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