La gira de Milei por EE.UU. solo cosechó advertencias y no concretó ninguna inversión

Durante la semana, el presidente Milei se trasladó una vez más hasta los EE.UU. para asistir a dos foros empresariales, American Business Forum y Council of the Americas, donde más allá de algunos aplausos de ocasión, no obtuvo ningún beneficio concreto para la Argentina pero sí hubo advertencias.
Opinión09/11/2025 Flavio Colazo

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SIN NADA. Milei volvió de una gira por EE.UU. con los bolsillos vacíos, ninguna promesa de inversión concreta y varias advertencias. Foto redes sociales.

Durante la semana el presidente Milei se trasladó una vez más hasta los EE.UU. para asistir a dos foros empresariales –American Business Forum y Council of the Americas- con propósitos no demasiado definidos. No se comunicó –ni trascendió periodísticamente-, luego de sendas presentaciones del presidente,  la obtención de algún logro beneficioso para Argentina que se hubiera conseguido en esta nueva visita de Mieli al país al cual está dispuesto a atar los destinos de Argentina.

Milei en el Imperio (de los negocios).

American Business Forum es el nombre de una de las reuniones a la que fueron convocadas algunas personalidades consideradas -arbitrariamente- ejemplares en cuanto a sus “virtudes” y capacidades en los ámbitos empresariales y financieros. En dicha reunión el comportamiento del presidente argentino –Javier Milei- volvió a mostrarse desubicado en cuanto a la supuesta trascendencia que él cree que su presencia suscita en este tipo de foros. Sintiéndose con algún tipo de relevancia –que, de tenerla, es ínfima en comparación con cualquiera de la de los demás expositores- protagonizó un par de episodios que dejaron perplejos tanto a los asistentes como a los observadores externos. Una de estas incomprensibles intervenciones tuvo lugar cuando se involucró de pleno en la política interna de EE.UU.-. Lo que sucedió fue que, sin que nadie le preguntara –y sin que nadie estuviera expectante de su opinión al respecto-, expresó ante el auditorio un análisis acerca de las causas y consecuencias del triunfo del candidato socialista (Zohran Mamdani) en las elecciones municipales de Nueva York. El presidente argentino habló ante el auditorio empresarial como si las elecciones de los distritos estadounidenses  fuera de su incumbencia –esto expuso, de parte de Milei, un desenfocado comportamiento injerencista en la política interna de los EE.UU.-. Dicen que observando la intervención del presidente argentino algún concurrente hizo la gracia de decir que: entre tantos reyes algún bufón tenía haber. Mucha malicia; pero se ve que hay gente así en todos lados. 

La fórmula del éxito.

 Ahora, quizás el mayor desatino de Milei fue el de presentarse a sí mismo -ante una concurrencia altamente especializada- como un mandatario exitoso en cuanto al manejo de la economía del país que preside, como aconsejando a quienes ocupan un cargo similar al suyo a implementar su fórmula para salir de cualquier encrucijada económica que se les presente. Así Milei, sin prurito alguno, expresó –ante el público presente y el mundo todo-, con pleno desparpajo y tono triunfalista: "Logramos un plan de estabilización exitoso". Esta sentencia auto elogiosa dejó atónitos a quienes la escuchaban entre sorprendidos y asombrados; ya que a los auditores les resultó inconcebible que un presidente evaluara como exitoso a un plan estabilizador para su país cuando, desde que inició su mandato, reiteradamente debe salir a pedir dinero prestado a entidades extranjeras –casi siempre con urgencia y desesperación- para poder sostener el tan publicitado “plan exitoso”. Respecto a Milei, y a su autoevaluación pública –“exitosa”-, Emmanuel Álvarez Agis se refirió mediante una comparación: “Milei se expresa como si fuera un nadador que se mete repetidas veces a nadar en alta mar en medio de fuertes tormentas, y que debe ser rescatado siempre por los más poderosos equipos de rescatistas, y una vez en tierra firme ese nadador inexperto e irresponsable -Milei- se presentara ante todos como un as de la natación en mar abierto”. A muchos les sonó apropiada la comparación. 

Los riesgos de mentir en los negocios.

Curiosamente mientras Milei se ufanaba de su presunto éxito –y quizás en consonancia con estas expresiones- Jamie Dimon (CEO de JP Morgan) dijo, en una entrevista, sobre los posibles 20mil millones de dólares que varios bancos privados estadounidenses le podrían prestar a Argentina que: "Quizá no sea necesario emitir deuda" -único canal de financiamiento que el Gobierno imaginaba activar tras el viaje-. Allí murieron todas las expectativas de Milei de retornar a su país con algún negocio cerrado en su favor.

Son negocios, estúpido.

Este giro –“son negocios”- en la clásica expresión de ex presidente estadounidense Bill Clinton -¡Es la economía,  estúpido!”- parecieran haberle hecho llegar los pretendidos inversores al presidente argentino antes de que este –Milei- se hiciera presente en el Consejo de las Américas (Council of the Americas), el otro foro empresarial al que asistió el mandatario argentino -en EE.UU.- la semana pasada. A la reunión del Consejo de las Américas asistieron también –entre otros- algunos representantes de Pimco (Pacific Investment Management Company - uno de los mayores gestores de activos de inversión globales de renta fija-). Lo que literalmente le hicieron saber a Milei los empresarios estadounidenses –mediante declaraciones del Director de Mercados Emergentes (Pramol Dhawan) de Pimco en Boolmberg -fue que ellos exigen que libere el precio del dólar: "Así no vamos a invertir, punto final" y "No invertiremos en activos locales a estos niveles de la moneda. Punto final". Fueron algunos textuales. En los textuales citados resulta curiosa la expresión de cierre –“Punto final.”- por la similitud con –“Fin.”-, esta última la suele utilizar recurrentemente el flamante jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, para cerrar sus comunicaciones tuiteras. Quién inspiraría a quién –vaya a saber uno-.

Patentes de medicamentos: un negocio sin remedio.

Un tema nada menor para los intereses de los EE.UU. es el de las patentes de los medicamentos. En atención a esto – y quizás por pura casualidad- mientras Milei estaba en aquel país trascendió el informe anual –Informe Especial 301- de la Oficina del Representante Comercial norteamericano (USTR-en inglés) en el cual se señala a Argentina como un país con grandes impedimentos en materia de propiedad intelectual, el informe hace especial hincapié en el sector farmacéutico argentino- con una opinión más dura que en 2024-. Milei sobre este tema expresó que las patentes son derecho de propiedad –y que él respeta al máximo este derecho-; y que hará todo lo posible para avanzar en el rumbo pretendido por los EE.UU. Pero esta voluntad de seguidismo absoluto, de los deseos del empresariado norteamericano, Milei sabe que chocará de frente con los intereses de los poderosísimos laboratorios argentinos –grandes aportantes en las campañas electorales-. Y sabe también –Milei- que este sector empresarial tiene defensores acérrimos de sus intereses instalados en los más altos rangos gubernamentales de su administración –algunos ministros y otros funcionarios de similar importancia-. Cómo enfrentar a este dilema es una incógnita  que posiblemente le traiga más de un dolor de cabeza al Presidente. 

Ayudar a Argentina: un gran negocio para EE.UU. 

Es sabido que ante la posibilidad de que el oficialismo perdiera las elecciones del pasado 26 de octubre la administración Trump –más precisamente el secretario del Tesoro, Scott Bessent- se ocupó de auxiliar discursivamente, con promesas de dólares a granel, al gobierno de Milei. Y para apuntalar al presidente argentino –quien debía de cualquier modo llegar a las elecciones con el precio del dólar más o menos controlado- EE.UU. intervino directamente con un par de miles de millones de dólares para evitar la suba de la divisa. Lo que resultaba sospechoso era que esta intervención fuera una apuesta de riesgo para Estados Unidos. Pues bien transcurridos algunos días se supo que nunca estuvieron en riesgo las inversiones financieras que operó Bessent en el mercado local. Lo que tuvo lugar fue una firma secreta de una maniobra en letras de cambio que no solo resguardó los dineros estadounidenses, sino que, además, le permitió –a EE.UU.- llevarse una abultada ganancia en solo unos pocos días. Quienes pensaron que la ayuda norteamericana era por amistad o coincidencia ideológica muy posiblemente desconocieran la sentencia del sicario mafioso Jackie Cogan – interpretado por Brad Pitt- en Mátalos suavemente (2012). Sobre el final de dicha película el contratante del sicario, escuchando un discurso presidencial en la televisión, expresa: “Este país está perdido”. A lo que el sicario le responde: “No te confundas; Estados Unidos no es un país, en un negocio”. Tal vez en la síntesis de aquel sicario de ficción esté la clave del punto de partida sobre cómo se debieran establecer las vinculaciones argentinas con los EE.UU.

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