La Provincia instaló desviadores de vuelo para proteger aves migratorias en Ansenuza

La experiencia inédita en Argentina consta de dispositivos de protección aviar en tendidos eléctricos con una tecnología innovadora, que incorpora bandas luminosas y franjas reflectantes.
Ambiente21/09/2025Redacción La NUEVA MañanaRedacción La NUEVA Mañana

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Los dispositivos instalados protegerán la biodiversidad de la Reserva Provincial Mar Chiquita-Ansenuza. Foto: Prensa de la Provincia de Córdoba.

Los dispositivos instalados protegerán la biodiversidad de la Reserva Provincial Mar Chiquita-Ansenuza, hogar de 380 especies de aves y hasta 500.000 ejemplares migratorios anuales.

El Gobierno de Córdoba, a través de un trabajo conjunto de los ministerios de Infraestructura y Servicios Públicos y de Ambiente y Economía Circular, finalizó la instalación de desviadores de vuelo en las líneas eléctricas que atraviesan la Reserva Provincial de Uso Múltiple Bañados del río Petri y Laguna Mar Chiquita. 

Los dispositivos, colocados estratégicamente sobre el tendido eléctrico, incorporan bandas luminosas visibles las 24 horas y franjas amarillas reflectantes que permiten su visualización desde todos los ángulos. 

Esta tecnología de vanguardia resuelve el problema de colisiones de aves, especialmente crítico durante la noche, amanecer, atardecer y condiciones de baja visibilidad como lluvia o niebla.

Se trata de una solución única en Argentina, que combina infraestructura eléctrica segura con conservación ambiental.

Especies protegidas

La iniciativa protege a flamencos australes, parinas chica y grande, pitotoy chico, falaropo común y chorlito de collar, entre otras especies migratorias y playeras. 

La Laguna Mar Chiquita representa el 36% de la avifauna total del país y el 85% de las especies de aves de Córdoba, constituyéndose en la laguna de agua salada más grande de Sudamérica.

Cada año, hasta 500.000 aves eligen este sitio emblemático como hogar o punto de escala migratoria. 

Los desviadores se mueven con el viento captando la atención de las aves, haciendo visibles los cables y evitando colisiones fatales que afectan especialmente a especies gregarias, migrantes y nocturnas de gran tamaño. La combinación de bandas luminosas permanentes y franjas reflectantes amarillas garantiza visibilidad las 24 horas, siendo especialmente efectivos durante períodos de baja luminosidad cuando aumenta el riesgo de colisiones. 

Los dispositivos se colocan a intervalos calculados sobre los conductores, siguiendo protocolos internacionales de protección aviar en infraestructura eléctrica.

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