
Mesas y ministerios de utilería: Milei continúa su embestida contra la voluntad de la ciudadanía

Luego del brutal golpe de realidad que resultaron para el gobierno de Milei las elecciones en la provincia de Buenos Aires -del domingo 7 de septiembre- el Presidente ha decidido avanzar, a cualquier costo, con la implementación y profundización de las políticas socio económicas que condujeron –a él y a su espacio (LLA)- a la catastrófica derrota en la provincia más poblada del país.
Milei, la muerte y las botas.
Como se sabe la expresión “morir con las botas puestas” hace alusión a la determinación que toma un individuo -al resultar advertido por la falta de resultados positivos en cualquier empresa- de no cambiar su forma de conducir al conjunto de individuos que dependen de sus decisiones, así como tampoco el destino que él ha prefijado para los involucrados, aun poniendo en juego su propio puesto y la integridad del conjunto del cual es el responsable. En el caso del presidente Milei la expresión aplica perfectamente al haber anunciado públicamente, en el transcurso de los días posteriores a la derrota electoral del domingo pasado, que todas aquellas decisiones que ha tomado el cuerpo de representantes del pueblo en las cámaras legislativas –como leyes promulgadas y/o vetos anulados- serán desatendidas por completo, aunque esto implique pasar por encima de la Constitución Nacional. En síntesis, Milei, en sus declaraciones públicas -de la semana que concluyó ayer-, ha dejado claro que el cumplimiento de su voluntad personal, en él, prima por sobre absolutamente toda norma o regla democrática que interfiera con sus deseos. Retomando la expresión citada en el inicio del apartado podría pensarse que el Presidente no solo está dispuesto a “morir con las botas puestas” sino que, para lograr su propósito más aceleradamente, además estaría considerando seriamente el calzarse –metafóricamente hablando- aquellas botas de las 7 leguas del cuento infantil (Pulgarcito)-.
Mesas y ministerios de utilería.
A todo esto durante la semana , mientras se expresaba sobre sus próximos pasos a seguir, Milei decidió conformar una mesa federal, de diálogo con los gobernadores -pero solo con aquellos aliados incondicionales a él-; y casi al mismo tiempo anunció el nombramiento de un ministro del Interior. El detalle nada menor, que estropea la escena de supuesta renovación -que Milei intentó utilizar como bálsamo aliviador para la urticante vinculación que hoy tiene con los gobernadores-, es que todos los funcionarios designados en los “nuevos” organismos son los mismos con los cuales los gobernadores han venido dialogando, desde hace más de un año y medio, sin obtener ningún tipo de resultado. El flamante ministro designado es Lisandro Catalán -quien hasta el nombramiento era vicejefe de Gabinete, y ya era el encargado de llevar adelante las negociaciones con los mandatarios provinciales-; y la nómina de los integrantes de la mesa federal la conforman todas caras conocidas, desgastadas, y desprestigiadas: Karina Milei, secretaria General de la Presidencia; Guillermo Francos, jefe de Gabinete; Patricia Bullrich, ministra de Seguridad; Santiago Caputo, asesor presidencial; Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados; Manuel Adorni, portavoz presidencial. Destacan en la nómina las presencias de Karina Milei y Martín Menem por ser dos funcionarios que se encuentran en el ojo de la tormenta de los escándalos de corrupción que atraviesan a la actual administración nacional. Sin perder su “toque”, y antes de convocar a cualquier tipo de diálogo a los gobernadores, Milei se ocupó “oportunamente” de vetar la ley de ATN -sobre la cual los mandatarios provinciales ya anunciaron que van a trabajar para hacer caer el veto de Milei-. Ya con el veto en las manos Milei sí convocó a sus aliados incondicionales: fueron tres.
3, 6 y 15.
Esta secuencia no es una ocurrencia azarosa sino que responde al comportamiento de los mandatarios provinciales presentes en las diversas reuniones de planificación que tuvieron lugar esta semana. Tres fueron los gobernadores que se reunieron con la mesa de diálogo concebida por Milei: Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco). Seis son los integrantes de Provincias Unidas –La liga de los gobernadores- que se reunió en Río Cuarto : Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes), Ignacio Torres (Chubut) y Claudio Vidal (Santa Cruz) -los dos últimos no estuvieron en Río Cuarto por cuestiones de agenda-; a este grupo se sumó la presencia del ex gobernador Juan Schiaretti. Curiosamente desde Río Cuarto las Provincias Unidas defendieron el equilibro fiscal, "pero con la gente adentro". Esta manifestación sonó muy parecida a alguna otra anterior, pero debe ser casualidad. Finalmente, hay que señalar que el 28 de agosto 15 fueron los gobernadores que se hicieron presentes –como quienes van a presentar credenciales- en la celebración por los ochenta años de Clarín en el Teatro Colón, en CABA, donde pudieron ver –y ser vistos- de cerca por la máxima autoridad de la empresa: Héctor Magnetto. Así, con la secuencia del subtítulo descripta, podría verse reflejada con cierta claridad la potencia del poder que ejerce hoy la administración nacional a cargo de Javier Milei sobre cada uno –y sobre el conjunto- de los mandatarios provinciales. Haciendo leña del árbol caído algún gracioso podría decir que otra vez tres fueron para el Gobierno. Casualidades, qué se puede hacer contra ellas.
Caídas y paracaídas.
El miércoles 10 el espectro político -y el mediático- experimentaron una fuerte sacudida, provocada esta por una columna de opinión en La Nación -firmada por Joaquín Morales Solá-. En dicha columna el firmante –quien, se sabe, no expresa su opinión sino la de actores de poder real de primerísima línea- avizora un posible futuro, no muy distante, sin Milei en la presidencia. E inclusive va más allá, llegando a proponer nombres para su reemplazo: precisamente a Juan Schiaretti o, más resignadamente, a la actual vicepresidenta, Victoria Villarruel. La columna de Morales Solá inquietó –e inquieta aún- a una gran parte del espectro político. Nadie de la oposición ha respaldado la posición del columnista, pero hay ciertos silencios que parecieran cómplices. Este posicionamiento -habida cuenta del firmante de la nota- pareciera provenir de ciertos sectores del establishment prestos a ofrecer una formula gubernamental de salida –ante una posible caída de Milei- que no melle en lo más mínimo sus intereses económicos –de allí los nombre sugeridos para un eventual reemplazo-. Por otro lado, quienes han salido indemnes -de este posicionamiento, que podría verse como destituyente- son los sectores de la oposición vinculados a CFK. Ni uno solo de sus principales dirigentes se ha pronunciado en línea con el columnista de La Nación. Entonces, que el gobierno de Milei está atravesando una crisis fenomenal es algo que se ve a simple vista; y que no está pudiendo enderezarse, también. Ahora lo que cada vez más actores políticos, periféricos y no tanto, comienzan a pensar y decir -(¿) cuidadosamente (?)- es que hay alguna posibilidad, más o menos próxima, de que Milei y su administración caigan. No por ser empujados por nadie sino producto de su propia ineficiencia. Es que los problemas que enfrentan –Milei y su administración- son tantos, de tan diversa índole, y de tal magnitud, que podrían –según estiman ciertos actores- impedir la continuidad del ejercicio gubernamental por parte del Presidente. Y dentro de este cuadro -de posible situación de caída- hay sectores del poder real que parecieran estar luchando para quedarse con el paracaídas que los resguarde. Por el momento no se ven más actores que estén pensando en ofrecer combate para quedarse ellos con el artefacto salvador; digamos, o sea, -al decir de Milei-, que por el momento, salvo la oferta que presentó Morales Solá –en representación de sus mandantes-, no hay otras propuestas del tipo para un reemplazo presidencial (ni de nombres, ni de mecanismos).
Corre, “Javo”, corre,
El emparentamiento del comportamiento de Milei –hoy no hay otro “Javo” en Argentina- con el de Forrest Gump ha sido una ocurrencia del diputado Emilio Monzó. Así lo expresó en la televisión el pasado viernes a la noche. Al ser consultado sobre cómo describiría la personalidad -y el accionar político- de Milei no dudó ni un segundo en aseverar que “Milei es Forrest Gump”, solo sabe correr -al mandato del estímulo emitido por su hermana, Karina; que en la comparación ocuparía el lugar de la madre que inmortalizó la expresión, “corre, Forrest, corre”-. Más allá de lo acertado -o no- que esta comparación de Monzó pudiera ser, lo que sí denota –habida cuenta del conocimiento que el diputado tiene de Milei- es una imposibilidad absoluta de que el Presidente –“Javo”- pueda dejar de intentar alejarse de todo lo que le perturba y/o daña corriendo a la mayor velocidad posible, aunque lo lleve a estrellarse contra cualquier obstáculo impenetrable.


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