“Tu salud mental vale más que un salario"

Luciane es una brasilera que por estas horas está en Córdoba. Hace unos meses, después de perder su trabajo y vivienda debido a la pandemia, decidió viajar por el mundo. En las redes sociales da "tips" para hacer el viaje económico.
Luciane
Luciane con su bolso y una misión: recorrer el mundo. Gentileza.

Luciane camina por la avenida Colón con una sonrisa de oreja a oreja. No se le borra esa sonrisa. Contempla cada detalle de la ciudad de Córdoba. En sus ojos se nota libertad. Qué difícil se le hace a este cronista poder justificar con palabras porqué siente eso cuando observa a esta brasilera en su andar. 

Sin embargo, horas después ella le pondrá voz: “Soy libre, me siento libre”.

Hace 17 meses Luciane hizo su bolso con simplemente algunas mudas de ropa, la bandera de Brasil, cuatro libros –entre ellos Comer, amar, rezar, de Elisabeth Gilbert (“Es mi inspiración, dice)-, una mochila, un solo abrigo, a pesar de que es friolenta; vendió todas sus pertenencias y fue para Río de Janeiro. Salió de São Paulo con sólo 250 reales y un sueño: viajar alrededor del mundo.  Un viaje que va narrando a través de distintas plataformas (Instagram, Spotify, Youtube, Facebook, Whatsapp, Google Podcast, Anchor) con su “marca” Luciane pelo mundo. Hasta el momento ha realizado 18 envíos en plena pandemia. Iniciando un viaje por Sudamérica. Un periplo que la tiene estos días en Córdoba, y del que saca lo mejor en el trato a las personas.

“Apenas llegué fui a un mercado, estaba viendo precios, una señora se me acercó y me dio la bienvenida. Fue tan amorosa, que me sentí en mi casa con ese saludo”, le narra a LA NUEVA MAÑANA Luciane en un portugués pausado para que se pueda entender. Ella quiere entender y ser entendida. Ella no sabe español, pero estudia todos los días. Toma clases, escucha música (Alejandro Sanz todo el día), y escucha relatos de “futebol”. Su misión es aprender castellano e inglés en este viaje de una década. En realidad, su misión es cumplir su sueño. Y su sueño es conocer nuevas culturas, nuevas experiencias, andar sin ataduras por el mundo, sentirse libre y seguir sonriendo.

Tu salud mental vale más que un salario, un puesto, un título. Ser feliz es mucho más que vivir de apariencias. No me importa lo que piensen”, exclama Luciane. No fue una decisión fácil. Pero tomó coraje y dejó Sao Paulo para vivir. Sí, ella dice “vivir”. Siente que ahora, a los 46 años, es “el momento de Luciane”. “Antes estaba pendiente de mi familia, de mi trabajo, trabajaba todo el día y me dije qué estoy haciendo por mi vida”, relata. La pandemia fue clave para esa decisión, reconoce. 

 Decisiones. Decisiones difíciles. Decisiones. 

Coraje, vencer el miedo, son palabras que usa a cada rato para contar cómo es que anda casi sin dinero recorriendo, por estos momentos, Sudamérica. Ya estuvo en más de dos decenas de ciudades y playas brasileras, pasó Navidad arriba de un colectivo, Año nuevo en las Cataratas del Iguazú, ahora está en Córdoba trabajando en un hostel hasta la semana que viene, que partirá a Rosario, luego andará por Buenos Aires, después estará en Mendoza, siempre de hostel en hostel, trabajando como voluntaria, cruzará las cordilleras, estará en Chile unos cuántos meses, Perú, Uruguay, quizás Colombia, los países que están en su recorrido planteado, para el año próximo ir a Europa y seguir su andar, que ya tiene a Emiratos Árabes e Israel como destino ya visitados.

En el camino se encontró con gente amable y gente desagradable. Con "malucos". Gente solidaria y personas "difíciles". El mundo...

Su viaje es bien económico. En las redes sociales va dando esos tips de cómo hacer para llevarlo delante de esa manera. No se preocupa por el dinero, aunque sabe que es vital para continuar con su misión. Hace brigadeiros, unos dulces deliciosos, los vende a 350 pesos y con eso va solventando gastos y juntando para pagar los pasajes. 

“En Córdoba lo mejor son las personas, los asados que comemos en el hostel, las empanadas y las facturas”, dice con una sonrisa gigante y agrega: “Me estoy llevando una gran experiencia de Córdoba. En el hostel tienen un gatito y un cachorro, Cacho, ellos me abrazan, son mi familia en Córdoba. En cada lugar que voy hago amigos, vivo experiencias y eso es más importante que cualquier cosa material”.

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