Violencia obstétrica: mujer denunció haber tenido 9 horas a su bebé muerto en la panza

La madre inició un juicio por violencia obstétrica a una prepaga y a una clínica porteña. Su hijo murió en su vientre a un mes y medio de nacer. Con el bebé muerto en la panza la hicieron esperar horas en una maternidad.
País09/08/2017

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La mujer denunció que le entregaron a su hijo en una caja de cartón como las de las oficinas. Foto ilustrativa.

En un nuevo caso de violencia obstétrica, una madre inició un juicio a una obra social prepaga y a una clínica de Buenos Aires donde vivió un traumático episodio relacionado a la muerte de su hijo. A un mes y medio de nacer, su bebé falleció dentro del vientre y los profesionales de la salud la hicieron esperar nueve horas en una maternidad junto a otras madres y bebés recién nacidos. 

Se trata de Johanna Piferrer, una mujer de 32 años que tuvo un embarazo normal y en el marco de uno de los últimos controles a un mes y medio del nacimiento de Ciro, su bebé, los médicos constataron que el bebé no tenía vida. 

"Yo empecé a llorar, le dije que no podía ser, que diera vuelta la pantalla que quería ver a mi hijo. El papá de Ciro se desplomó. Yo me levanté de la camilla y fui a abrazarlo. No sé cuánto tiempo nos quedamos abrazados en el piso. No lo podíamos creer, tampoco sabíamos qué hacer", relató a Infobae. La autopsia reveló luego que el bebé llevaba 48 horas muerto. 

Una secuencia de violencia 

Ya con la noticia de que su hijo había fallecido, Johanna quedó hospitalizada en la maternidad de la institución, junto a madres con sus hijos. "Cuando entró la enfermera mi hermana le dijo 'mirá, tiene mucha leche, no para de salir'. Y la enfermera me dijo a mí: 'bueno mamita, te vas a tener que apretar las tetas'. Yo me acuerdo que me quedé pensando '¿de qué habla? ¿cómo se hace esto?'. Uno se prepara para que los pechos se vacíen amamantando. Mi hermana tuvo que salir a pedirle que volviera para explicarme cómo hacerlo", continúa su relato a dicho medio. 

La familia pidió la asistencia de un psicólogo y la clínica envió un profesional 72 horas más tarde, expresó. 

La mujer relató que la clínica les entregó el cuerpo en una caja azul "como las que se usan en las oficinas", y en el certificado de defunción decía "Feto NN masculino, 33 semanas de gestación, 2,300 kilos. "Era nuestro hijo, lo estábamos esperando, tenía un nombre", expresó Johanna, que luego compartió la situación a través de un posteo en las redes sociales. 

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"Lo que quiero es que se implemente un protocolo para que el personal de Salud sepa qué hacer cuando a una mamá se le muere un bebé en el vientre. Darle una habitación lejos de la maternidad así no está con flores, bebés y osos de peluche, ofrecerle contención a la familia, darle información para decidir si quieren ver o no al bebé. Yo creo que si me hubieran ayudado y me hubieran dado el tiempo, yo me habría despedido de mi hijo", dijo la mujer. 

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