
Guerreras y Matadoras, en busca de un sueño


Empezó el octavo Mundial femenino de fútbol y esta vez Córdoba juega adentro y afuera de la cancha. Adentro está Florencia Bonsegundo, la oriunda de Morteros que milita en el Sporting Huelva de España hace un año. Afuera está Constanza Villarreal, la defensora de Talleres que viajó a Francia para alentar a la Selección argentina y ser parte de la historia.
Constanza tiene 18 años y hace 8 que integra el plantel femenino del Matador. Como a casi todas las futbolistas, primero le tocó jugar junto a varones en una escuelita para después encontrar su lugar en cancha de once y poder disfrutarlo en el club de sus amores, Talleres. Hoy, mientras sus compañeras definen la división de categorías para comenzar el nuevo campeonato, ella las representa en las tribunas del país europeo y lleva el aliento cordobés a lo más alto.
El seleccionado nacional ya tuvo su primera presentación en la Copa del Mundo y escribió una nueva página en su historia. Más de 25 mil personas estuvieron presentes en el Parque de los Príncipes, el estadio del París Saint Germain, donde Argentina consiguió su primer punto en un Mundial oficial. Trascendental. Doce años tuvieron que pasar para la albiceleste llegue a este momento. Y Constanza estuvo ahí. “El equipo jugó como lo esperé. Las chicas metieron garra y ovarios como lo vienen haciendo desde hace tiempo y consiguieron un puntazo contra el subcampeón del mundo. Y eso vale mucho".

Pero llegar a Francia no fue tarea fácil, ni para la veintitrés jugadoras ni para los cientos de hinchas argentinos que pasean por las calles de París con la ilusión del trofeo más deseado. Y como ellos, la defensora del Matador no quería perderse esta oportunidad única, y su familia tampoco.
"Cuando la Selección argentina quedó para el repechaje mi papá me dijo que quería conocer Europa y que si el equipo clasificaba al Mundial íbamos a viajar a verlo. Así que cuando clasificó, organizamos todo, sacamos los pasajes, compramos los tickets y acá estamos, en Francia. Vine con mi papá, mi mamá y mis hermanas porque somos una familia muy apasionada por el deporte y queríamos vivir este sueño”, narró.
Todo comenzó con el himno nacional, ese que cuando empieza a sonar hace que se erice la piel y se produzca un nudo en la garganta; aún más cuando se escucha antes de jugar el partido más esperado y de comenzar la esperanza mundialista. Adentro, Bonsegundo con la mano en el corazón intentando no emocionarse aunque alguna lágrima se escape. Afuera, Contanza gritando con pasión y agitando la blanca y celeste que lleva escrito Talleres en el centro. Córdoba está presente.

Pero hay una diferencia muy marcada entre ambas protagonistas y no tiene que ver con lo futbolístico. La mayor desigualdad se encuentra en la poca importancia que reciben las futbolistas que no juegan en Buenos Aires, esas a las que la semi-profesionalización no las toca ni de cerca, por ahora.
“Lo que pasó con Macarena Sánchez está buenísimo, pero quedó ahí. Después de que anunciaron los contratos dijeron que iban a hacer una Copa Argentina como la masculina pero todavía no sabemos nada, y eso es lo que más esperamos ya que la profesionalización no nos llegó. Insisto en que si nos vieran jugar se darían cuenta de que el fútbol cordobés es un lujo”, contó Constanza.
Actualmente la Liga cordobesa vive un cambio de estructura: por un lado, el fútbol femenino ya no es obligatorio en los clubes. Por el otro, ya no depende del fútbol masculino. De profesionalización se habla muy poco. De esfuerzo y romantización, todo el tiempo. Pero basta, AFA. Constanza y sus colegas saben que no debe ser así. “La liga tiene un nivel muy alto y necesitamos que nos den más importancia”.
Ella juega y lucha. Da pelea. Juega porque le gusta pero piensa que no puede vivir de esto, porque eso le hicieron creer. Piensa que que falta mucho por hacer y que no va a llegar, por eso en paralelo estudia ciencias económicas. Sí, otra vez, jugadoras que entrenan, trabajan y estudian. Esta defensora aguerrida quiere abrirle camino a las que vienen “para que las futuras generaciones lo puedan hacer”, para que puedan ser profesionales, como sus referentes Agustina Barroso o Aldana Cometti.
Constanza es inteligente. Habla en la puerta del estadio mientras jugadoras de otros países se acercan a escucharla aunque no entiendan el idioma. Alza la bandera argentina y milita con la palabra. Dice que de este partido se lleva ideas de estrategia. Porque nunca puede ver partidos de este tipo, porque no los transmiten en Argentina. Entonces le sirve para conocer el nivel internacional. Quiere conocer el futuro y llevarlo Córdoba, y según ella, el futuro está en Europa. Aunque en el fondo sabe que el futuro es argentino y que ella es parte de él.


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