Derrota histórica de Trump: los demócratas se quedaron con el control del Congreso de EE.UU.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrió una dura derrota en las elecciones legislativas de medio término, en las que el Partido Demócrata logró quedarse con el control de ambas cámaras del Congreso. El resultado representa un fuerte revés para la Casa Blanca y un cuestionamiento a la gestión del mandatario, que había convertido la contienda en una prueba de respaldo a su gobierno.
La oposición consiguió imponerse en estados tradicionalmente republicanos, como Texas, Kansas y Carolina del Sur, y obtuvo triunfos en distritos clave para modificar el equilibrio de poder en Washington. De esta manera, los demócratas avanzaron sobre territorios en los que Trump había conseguido un importante respaldo en las elecciones presidenciales de 2024.
En plena noche electoral, el mandatario intentó desmarcarse de la derrota con un mensaje en su plataforma Truth Social en el que atribuyó el revés republicano a que su nombre no figuraba en la boletas y llegó a afear a Abbott, uno de sus principales aliados, por alejarse de él.
"No me presenté a las elecciones y, de haberlo hecho, ¡habríamos ganado por una aplastante mayoría! Gracias por su atención a este asunto", escribió.
Más tarde, en declaraciones al diario The New York Times, el Presidente adoptó un tono más conciliador: reconoció que los resultados apuntaban a una victoria demócrata y se mostró dispuesto a "trabajar" con la nueva mayoría del Congreso, publicó EFE.
Sin embargo, Trump se volcó en primera persona durante toda la campaña, con mítines casi diarios, y contribuyó a convertir las elecciones en un referéndum sobre su figura: llegó a pedir a sus bases que acudieran a las urnas pensando en él.
El resultado estuvo atravesado por el descontento con la situación económica. El aumento del costo de vida, el impacto de los aranceles comerciales y las consecuencias de la guerra con Irán se ubicaron entre las principales preocupaciones de los votantes. Las promesas de Trump de mejorar rápidamente la economía no lograron revertir el malestar de amplios sectores de la población.
Las encuestas a boca de urna reflejaron el clima de descontento: una amplia mayoría manifestó preocupación por el rumbo del país y reclamó mayores controles del Congreso sobre el Poder Ejecutivo. La campaña republicana, centrada también en cuestiones culturales e identitarias, no consiguió desplazar a la economía del centro de las preocupaciones electorales.
El nuevo equilibrio legislativo tendrá consecuencias directas para la segunda mitad del mandato presidencial. Con el control de la Cámara de Representantes y el Senado, los demócratas podrán impulsar investigaciones sobre la administración republicana, exigir explicaciones a funcionarios y bloquear nombramientos, además de condicionar la aprobación de iniciativas del Ejecutivo.
La derrota también representa un golpe político para Trump, que participó activamente de la campaña para respaldar a los candidatos de su partido. La pérdida de bancas en bastiones republicanos expone los límites de su capacidad para trasladar su liderazgo personal al conjunto del electorado.
Con el nuevo Congreso, que asumirá en enero, se abre un escenario de mayor confrontación institucional y dificultades para avanzar con la agenda presidencial. El resultado, además, reconfigura el mapa político de Estados Unidos de cara a la carrera presidencial de 2028.
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