Mientras el mundo mira a Venezuela, Milei profundiza sus políticas antidemocráticas
Los sucesos acontecidos en Venezuela el día de ayer han captado la atención mundial. Esto es así porque las consecuencias que acarreará –para Venezuela, la región y el mundo- son imposibles de predecir. Hoy el mundo mira a Venezuela – los argentinos incluidos-. Y mientras este acontecimiento -de altísimo impacto global- copa las pantallas y las redes, la administración argentina –a cargo de Javier Milei- profundiza fuertemente el ajuste económico, al mismo tiempo que avanza sobre los mecanismos democráticos que garantizan los derechos individuales de los ciudadanos.
Año nuevo: Milei profundiza sus políticas más polémicas.
Cuando daba la impresión de que el gobierno nacional se daba por satisfecho con haber conseguido, sobre el final del 2025, la aprobación del presupuesto -resignando la postergación del tratamiento de la reforma laboral para el 2026-, una serie de medidas de tremendo impacto, para el quehacer cotidiano de los ciudadanos, fueron anunciadas sobre los últimos días del año pasado y en los primeros del nuevo. Estas malas nuevas anunciadas vienen a sumarse a la implementación de otras que se sabían que iban a empezar a regir a partir del 1 de enero –aunque es sabido que el estar anoticiado previamente no alivia el tenor del daño-. Nos referimos en el párrafo anterior a que las próximas erogaciones destinadas a los diferentes consumos en energías –en familias, industrias y comercios de todo el país- aumentaran considerablemente como consecuencia de la quita de subsidios por parte de la nación. Pero los argentinos más ricos pueden estar tranquilos; veamos un un ejemplo de esto: para tranquilidad del multimillonario, Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre –empresa de mayor valor que YPF-, los privilegios de exención impositiva de los que goza no se tocarán en lo absoluto.
Andis y SIDE. Muerte y empoderamiento.
Diciendo y rompiendo, podría decirse en el caso de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). A la pérdida de autonomía de la entidad la anunció, el pasado 30 de diciembre, el jefe de gabinete, Manuel Adorni, y sobre el pucho –como se dice-, ayer nomás se oficializó lo comunicado. En consecuencia la Agencia Nacional de Discapacidad ha quedado incorporada -desde el día de ayer- en el marco de la Secretaría Nacional de Discapacidad, al organigrama de aplicación del Ministerio de Salud. Así, el panorama del destino que deberán afrontar los ciudadanos discapacitados –y/o los familiares que asumen su cuidado- solo presenta más padecimientos e infortunios para los próximos inmediatos tiempos venideros. Por otra parte el 31 de diciembre se Milei tomó la decisión de establecer una reforma del Sistema de Inteligencia –medida que asumió mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 941/2025)-. Al respecto de esta reforma muchos expertos en el área advierten seriamente sobre la instalación de una vuelta de la teoría del enemigo interno, y sobre la pretensión de un involucramiento de las FF.AA. en tareas de seguridad interior. Es imprescindible señalar que dentro de esta reforma -que le otorgará a la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) un poder de acción desmesurado –está incluida la posibilidad de aprehender personas manteniendo toda la operación en el más absoluto secreto. Otra consecuencia de esta medida es la eliminación de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (Dniem). Esto implica que el Ministerio de Defensa deja de tener inteligencia propia y pasa a depender directamente de la que realizan las Fuerzas Armadas. Según expresó el exministro de Defensa Agustín Rossi esto se hace con el fin de que cuando vuelva un civil a manejar el ministerio lo encuentre vaciado de poder. Como podía presuponerse la noticia de este DNU ha encendido las alarmas de vastos espacios institucionales y de numerosos dirigentes -de diversos ámbitos- en cuanto al frontal ataque a los derechos civiles -y al sistema democrático-. Cuál será el derrotero de este decreto en el poder legislativo es un interrogante que tendrá en ascuas a toda la ciudadanía hasta saber si se logra voltearlo mediante el accionar de las cámaras nacionales (diputados y senadores).
Enemigo interno a la vista.
También en estos días, de repente, cierto sector del aparato mediático del Gobierno conocido como Las Fuerzas del Cielo –al mando de Santiago Caputo- iniciaron un ataque furibundo sobre los integrantes de la comunidad musulmana presentes en Argentina. Con expresiones en redes de alto contenido de odio, muchos de los integrantes del espacio mediático citado atacaron rabiosamente a la comunidad islámica. Por poner solo un ejemplo, Agustín Laje expresó en X la urgencia de cerrarle las puertas de la Argentina al Islam: “Tarde o temprano, la invasión islámica intentará colonizar nuestro país, de la misma forma que lo viene haciendo en Europa. Es imprescindible no dejarlos entrar”. Al comienzo esta operación dio la impresión de ser algo muy traído de los pelos –sin saber nadie muy bien a cuento de qué venía- , pero ya con el decreto de reforma para la SIDE la instalación de este nuevo “enemigo interno” comenzó a tomar un peligroso sentido: instalar un nuevo foco para alimentar un discurso de odio que sirva de pretexto para el accionar del Servicio de Inteligencia. Como siempre, nada es casualidad; todo tiene que ver con todo.
Venezuela, un hormiguero pateado.
Los alcances y consecuencias de las acciones que tomó EE.UU. el día de ayer apresando –o (¿)secuestrando(?)- al presidente venezolano y a su esposa, Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, son imposibles de avizorar. Ni siquiera la misma administración estadounidense sabe cuál será el rumbo que tome la crisis que acaba de desatar –en el país caribeño, la región y el mundo-. Según expresó el presidente Trump ayer lo que se pretende es una intervención lisa y llana del país. No es necesario ser demasiado perspicaz para comprender que lo está en marcha es un regreso del antiguo orden imperial; un retorno al viejo colonialismo que tan bien les sirvió a los imperios europeos –sobre todo en los siglos XVIII y XIX, y también en parte del XX -.
Apostillas de cierre. Antecedentes recientes.
No son pocos los antecedentes similares en el siglo XXI, del tipo de los “hormigueros pateados” por EE.UU. y/o la OTAN, al caso venezolano de hoy. Veamos dos con el fin de intentar figurarnos alguna evolución posible de la crisis desatada -luego de la extracción del matrimonio venezolano por parte de EE.UU-. En el caso de Libia en el inicio del 2011 –en plena Primavera Árabe- estalló un grave conflicto armado alentado, apoyado y financiado por la OTAN y otros países afines. EL 20 octubre el líder libio, Gadafi, fue ejecutado. Luego -de la ejecución de Gadafi- Libia se volvió una suerte de reino de pequeños estados –como las antiguas taifas-, y hoy pululan en el territorio libio una multitud de grupos armados que se resisten a deponer el poder conseguido mediante las armas. Otro antecedente es el del 2013 en Ucrania. En ese país –en aquel año- tuvo lugar el proceso de destitución –confesamente concebido y financiado por EE.UU.- del presidente Viktor Yanukóvich, que se conoció como Euromaidán. Las consecuencias de este proceso desestabilizador están a la vista de todos, y de modo desgarrador: un conflicto bélico en pleno desarrollo desde hace 4 años -que es mixtura entre guerra civil y guerra continental- que ha cobrado cientos de miles de vidas, y cuyo próximo final se anuncia a cada rato y no acontece nunca. Un último señalamiento que puede servir de advertencia: Entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 tuvo lugar la Conferencia de Berlín. En ella los mandatarios de algunos reinos/imperios europeos -Alemania, Reino Unido, Francia, España, Bélgica, Italia y Portugal- se repartieron África como si fuese un botín. Con esa experiencia como antecedente hoy es imperioso saber que se está negociando entre EE.UU., Rusia y China -los tres “grandes” del nuevo orden global en gestación-. Si acaso lo conversado hasta hoy, por ejemplo en la reunión de Alaska entre Putin y Trump del año pasado, resulta ser una suerte parte reparto de áreas territoriales de dominio, que incluya una suerte de permisibilidad total -de avance de cualquiera de las tres potencias sobre otro país o territorio-, o algún tipo de pacto de no agresión por invadir países de sus zonas de influencia próximas, entonces el destino de nuestra Región –de la cual nuestro país forma parte- estaría completamente sometido al la voluntad de los intereses de EE.UU. y de Trump. Dicen que hasta los no creyentes rezan en los momentos más trágicos. En razón a estas especulaciones es posible pensar que quizás hoy muchos de esos no creyentes, que viven entre el río Bravo y lo más austral del territorio argentino, estén juntando sus manos y comenzando a mirar hacia arriba.