Opinión Por: Flavio Colazo18/07/2026

Messi hunde en la derrota a Milei en la “batalla cultural”

Las posturas de Messi, los demás jugadores, y el cuerpo técnico de la selección, obligaron a un reacomodamiento general de las acciones y los discursos en la política nacional.

Messi, un equipo, y un pueblo. 

En tanto en Argentina el fútbol tiene una representatividad cultural –en cuanto a marca de identidad hacia el resto del mundo- de una magnitud comparable a la que tiene el rugby en Nueva Zelanda se puede afirmar, sin temor a errar, que la semana que concluye quedará marcada a fuego en la memoria colectiva de Argentina por el enfrentamiento futbolístico entre Argentina e Inglaterra -del miércoles 15 de julio- por varias razones. Es posible señalar a dos de estas, quizás, como las principales. Una de ellas –primordial- es el resultado deportivo que trajo aparejado dos “logros” de valoraciones similares: uno, la clasificación de Argentina –para disputar la final- y, otro,  la eliminación de Inglaterra. Estos dos objetivos alcanzados trajeron profundas satisfacciones a una población argentina imperiosamente necesitada de alegrías y de vivir episodios que vengan a levantarle la autoestima.  Una segunda razón por la cual el 15 de julio de 2026 no se borrará nunca del historial nacional es la actitud y los gestos asumidos por los representantes del plantel nacional –jugadores, equipo técnico y dirigentes-. Al señalar “actitud y gestos” de parte de la representación argentina nos referimos a comportamientos que van desde la sentida entonación del himno nacional, pasando por el compromiso -individual y colectivo- de los jugadores durante el partido, y llegando hasta el tremendamente emotivo despliegue –ante la vista del mundo todo- de una tela (“trapo”) con la leyenda LAS MALVINAS SON ARGENTINAS. Todo esto en conjunto ha logrado que, a medida que van pasando los días, el 15 de julio pasado cobre a cada instante mayor dimensión emotiva y mayor relevancia histórica, por volver a sentir -simbólicamente al menos-  que es real aquel verso del himno que expresa: “… y a sus plantas rendido un león”. Si la selección logra terminar el mundial “coronada su sien de laureles…” otra vez será el deporte identitario nacional quien le acerque un momento de solaz a una inmensa mayoría de argentinos.

Las Malvinas son argentinas (y el resto del territorio nacional también).

En el ámbito de la política una de las consecuencias directas –más visibles y tangibles- de la gestualidad de la selección para con el sentimiento argentino por la usurpación de parte de su territorio redundó en la imposibilidad de la pretensión del gobierno de Milei de permitir nuevos desprendimientos territoriales legislando a favor de la adquisición por capitales extranjeros de cuanto territorio estos puedan y/o quieran comprar. Tomando en cuenta que ya hay mega multimillonarios que poseen más dineros que varios PBI de muchos países –y que hay naciones/estados ávidos en hacerse territorios a cualquier costo- no resulta difícil especular con que -de lograr aprobarse la ley- el desprendimiento territorial que podría padecer Argentina, en poco tiempo, sería de una gran magnitud. Pero, luego del mensaje al mundo que enviara la selección, la re concientización del valor que tiene para los argentinos la usurpación de las Malvinas por parte del Reino Unido ha logrado frenar, por el momento –al menos-,  al gobierno de Milei  en su voluntad de entrega del territorio nacional.

El ejemplo de Lago Escondido.

Según un dicho popular, “para muestra basta un botón”; y en relación a las consecuencias de habilitar la venta indiscriminada de tierras vale recordar que ya en nuestra Patagonia el ultramillonario inglés Joe Lewis ha conformado en Lago Escondido una suerte de enclave extranjero –de 12mil hectáreas-  al cual ni siquiera las fuerzas de seguridad nacionales consiguen acceder. En atención a este caso hay que recordar que Milei, en abril de este año, hizo que Argentina desistiera de la acción judicial sobre la legalidad de la adquisición de las tierras dando por cerrado el conflicto. También vale recordar que lago Escondido es un recurso hídrico natural que por ley debería tener acceso público. Pero estos aspectos poco nada le importan al presidente Milei y a quienes lo secundan; por el contrario, redoblan esfuerzos para continuar con su plan de desmantelamiento total del país al cual gobiernan. 

Apostilla de cierre. Trump y The Guardian dejan a Milei fuera de juego mientras lo “embolsan” en Rosario.

En una actuación de quien pretende ser –al decir popular- “más papista que el Papa” el gobierno de Milei, por intermedio de la ministra de seguridad -Alejandra Monteoliva-, salió en la previa al partido del miércoles 15 a expresar que se había acordado con las autoridades -estadounidenses y de FIFA- la no exhibición pública en el estadio, en el cual se iba a disputar el partido entre Argentina e Inglaterra, de banderas, remeras u otros atuendos con el mapa de Malvinas. Lo cierto es que Argentina no había ni acordado nada con nadie, ni había sido comunicada sobre nada respecto a prohibición alguna–ni para los hinchas, ni para la representación deportiva-. Y no solo que no fue advertida sino que, luego de haberse expresado el plantel desplegando “el trapo” con el mensaje LAS MALVINAS SON ARGENTINAS, el propio presidente Trump, a través de su portavoz- dejó en claro que EE.UU. apoya al plantel argentino en su voluntad de expresarse libremente -y que no tomará en cuenta ninguno de los reclamos que llegan desde el gobierno del Reino Unido-. Esta actitud de Trump ha dejado al presidente Milei –al decir de las tribunas futboleras- en “orsai”. Y como si con esto no alcanzara, para desencantar a Milei, Trump además se reunió con el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui Tapia” –archienemigo y “objetivo judicial” del presidente argentino-.  Otro que lo dejó “fuera de juego” a Milei en cuanto a su sostenida inacción en pos de que Argentina pueda recuperar las Malvinas ha sido el periódico inglés The Guardian. En su edición del viernes, en la columna editorial, se pronunció en su nota pidiéndole al gobierno británico que considere la devolución –en algún momento- de las Malvinas a Argentina: “Las Malvinas no pueden ser británicas para siempre”  expresó puntualmente el periódico. Por último no queremos dejar de destacar una nueva patética actuación de Milei, esta vez en la Bolsa de Comercio de Rosario, el jueves 16 de julio. Allí, mientras el presidente intentaba hilvanar un discurso auto elogioso, fue “cruzado” en vivo por uno de los socios de la Bolsa. El socio, Jorge Castellanos, al momento de intercambiar palabras con Milei fue abordado por un sinnúmero de personal de seguridad quienes lo amedrentaron para que se callara. Pero antes de ser abordado el octogenario,  en relación al mensaje de Milei, alcanzó a expresar: “En mis 80 años de vida he visto lo que está ocurriendo en el país”, “Miente continuamente. La pobreza ha aumentado, las fábricas cierran, se quedan sin laburo; y este viene a hablar con teorías de mierda”. Como quien dice: Palo y a la bolsa.

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