Oculto y majestuoso: el tramo del río Yuspe escondido en Los Gigantes
El río Yuspe es uno de los ríos más importantes y más bellos de la provincia de Córdoba. Es que su origen se encuentra en una zona imponente y espectacular como es el macizo de Los Gigantes y luego pasa a nutrir las aguas del río Cosquín hasta que desemboca en el lago San Roque.
En su trayecto va creando paisajes maravillosos, con hoyas, cascadas de diversos tamaños, remansos y hasta se desliza por debajo de las piedras convirtiéndose en un río subterráneo.
Uno de los sectores que permite disfrutar de las aguas del Yuspe es la Estancia Cerro Blanco, que hace poco estuve visitando y les conté en esta nota. Hasta allí se llega pasando la ciudad de Tanti (sin ingresar, solo siguiendo por la Ruta 28), atravesando la localidad de El Durazno que se encuentra recientemente asfaltada. El flamante tramo de asfalto llega hasta la estancia y se corta poco metros más adelante, aunque se continúan las obras.
Una vez dentro de la estancia, se debe realizar una caminata que atraviesa valles y zonas en altura, para llegar al cauce del Yuspe. Allí se muestra ancho en partes y discurre por enormes piedras en otros tramos. Pero la postal es un lujo.
En las alturas del Yuspe
En esta oportunidad, decidí ir a otro lugar emblemático de la zona de Los Gigantes por donde pasa el río.
Para llegar hay que hacer unos 20 kilómetros más pasando la Estancia Cerro Blanco, esta vez, todo por camino de montaña, aunque está previsto que sea asfaltado este tramo también.
El recorrido se disfruta de principio a fin porque se ven extensos valles, donde corderos, chivos, vacas y caballos pastan mansamente, algunas casas abren sus puertas como comedores para ofrecer empanadas, sándwiches, pan casero y bebidas, y de fondo, como un escolta, el macizo Los Gigantes.
Entre las tantas curvas que hace el camino, se pueden apreciar distintos fotogramas de este cordón rocoso a donde cientos de personas peregrinan para llegar hasta su parte más alta: el Cerro Mogote.
Pasando la entrada de “La Rotonda” y de “Casa nuevas”, dos lugares de ingreso para subir hasta ese cerro, unos kilómetros más adelante se llega hasta la zona del Parador del Río Yuspe, un destino oculto y envuelto entre las curvas, que se destaca por su fácil acceso al río.
Un parador, muchos paisajes
Este parador brinda varias comodidades en el medio de la nada: cuenta con un restaurante y también con algunas cabañas para alojarse.
Pero como era fin de semana largo, estaba repleto así que seguí unos metros más adelante y encontré un puestito al costado del camino donde vendían algunos alimentos y bebidas y también se podía estacionar, abonando $4.000 la estadía (monto de fines de noviembre 2025).
Allí hay varias bajadas para llegar al río y desde el camino se puede ver para elegir el lugar que más les guste.
Está la zona del puente donde el Yuspe circula resguardado por altos paredones, volviéndose más caudaloso hacia la derecha y menos profundo hacia la izquierda.
Pero decidí bajar unos metros antes de llegar al puente, donde se veían unas playitas de arena y el agua era menos profunda.
Luego de una parada técnica para almorzar, seguí camino para explorar y conocer mejor la zona. Un sendero sencillo me llevó hacia otro sector con más partes de arena en sus márgenes y donde no había nadie.
Más adelante, las piedras comenzaban a jugar con sus formas armando laberintos donde se iba escurriendo el río. Y así, hasta encajonarse cada vez más.
Por la zona también hay cascadas más grandes a las que se llega por senderos más largos y complicados, pero eso quedará para la próxima vez que visite estos recovecos ocultos de Los Gigantes.