“Al poder le molesta el periodismo y así debe ser”

Sociedad 12/03/2018 Por
El periodista Dante Leguizamón, reflexiona sobre diversos temas tras concluir el juicio al ex jefe de Policía Julio César Suárez, quien fue condenado a dos años y dos meses de prisión condicional por "coacción".

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Por: Santiago Bibiloni

- Pasaron casi 4 años de aquella noche de agosto de 2014, cuando el entonces jefe de Policía Julio César Suárez llamó para amenazarte por tu cobertura periodística en el caso Güere Pellico. Denunciaste el hecho y el jueves pasado la Justicia condenó a Suárez por coacción hacia tu persona. ¿Cómo te sentís?
Me siento cansado. Contento porque me costó mucho llegar hasta acá, pero cansado. Agotado. No puedo sacarme de la cabeza lo que le cuesta al ciudadano medio acceder a la justicia. Si fue tan difícil para mí que soy conocido me imagino lo que fue para los padres de Güere y Maxi. Por lo demás, recién tres días después empiezo a dimensionar el resultado. “Esto se va a enseñar en la facultad”, twitteó alguien el otro día y me di cuenta de que sí. De que muy posiblemente se enseñe en la facultad. Te cuento esto que quizá explique cómo estoy: una chica me mandó un mensaje por Facebook para agradecerme por no haber aflojado y me dice que quiere hacer el periodismo que yo hago. Además me cuenta que decidió estudiar comunicación después de escuchar una charla mía en su colegio secundario cuando fui a presentar mi libro en el año 2011. Ahora está terminando la tesis. Podría decirte que creo que hay una línea entre esas dos cosas que por estos días me ha hecho feliz.

- ¿Qué pasó por tu cabeza cuando el fiscal Raúl Gualda pidió la absolución de Suárez?
Yo sabía que iba a ser así. Lo primero que pensé es en lo importante que es ir al terapeuta. Que hacer terapia te hace menos pavo y que, pobrecito Gualda, no debe haber ido nunca a terapia. Después pensé que Gualda será un pobre hombre, pero es parte del sistema penal y su problema personal termina afectando el sistema de Justicia. Alejo Gómez, un colega al que quiero mucho, me contó que Gualda en el juicio por la muerte de Mariana Elena, la chica atropellada en una picada, responsabilizó en su alegato a Mariana por haber cruzado mal la calle.

- ¿Y técnicamente su alegato?
Dijo que pedía absolución porque no veía el daño probable de la amenaza. O sea que hubiera necesitado que Suárez fuera más específico en su amenaza para condenarlo. Eso fue absurdo. Pero también debo decir que fue importante que no negara el hecho. Dijo: “Leguizamón es creíble” y aseguró que “el hecho existió” pero como no podía ver el daño probable que significaba la frase que me dijo Suárez (Me voy a encargar de vos), pedía la absolución.

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- ¿Te acordaste de Güere Pellico en ese momento?
Desde la noche anterior al fallo me empecé a acordar cosas de Güere y también de su primo Maxi, otro pendejo hermoso. Güere se había comprado su moto trabajando en un cortadero de ladrillos. En esos tiempos en que Suárez hacía esos patéticos operativos contra motos que no servían de absolutamente nada, el pobre Güere no podía salir del barrio porque le secuestraban la moto o lo demoraban por horas.

- ¿Sentís que de alguna forma este fallo también honra la memoria de Pellico?
No sólo eso. Entre los que fueron a escuchar los alegatos estaba Carolina Scotto, ex rectora de la Universidad ¿Por qué será? Me fue a acompañar a mí, pero hay algo más y te voy a contar porque es una cosa que pocos saben y que para mí explica su presencia y debería hacernos preguntar el porqué de varias ausencias. Durante la gestión de Carolina Scotto la única presencia estatal en barrio Los Cortaderos (además del dispensario y la policía) era la de un proyecto de la Facultad de Psicología que estaba trabajando para que los chicos convivieran justamente con la violencia policial contra ellos. En ese grupo de trabajo el más activo de los chicos del barrio era Güere. Unos días antes la UNC, a través de la Facultad de Psicología (y eso continuaba aunque la Universidad ya era conducida por Tamarit) había hecho una radio pública y los chicos habían pintado un mural. Güere fue el locutor. El principal promotor entre los chicos. La Universidad le mostraba a Güere un horizonte más amplio que el del barrio del que no podía salir porque la Policía lo detenía por portación de cara. Ese horizonte que la UNC le mostraba a Güere es el que matan Leiva y Chávez y el que encubre Suárez cuando me amenaza. Por eso estaba Carolina Scotto. Porque era consciente de eso. Por eso los compañeros de los SRT hicieron una asamblea general para apoyarme. Porque la UNC y los SRT pueden ser actores sociales importantes en la sociedad.

- A tu criterio, ¿cuál fue el mensaje del fallo hacia una institución con tanto poder como la Policía?
Que en esa estructura piramidal que es la policial ya no hay margen para la obediencia debida. Que hay cosas que no se puede hacer en democracia como encubrir un crimen, amenazar a un periodista o usar el poder que te dan las armas para imponer ideas. El fallo también dice: la política de seguridad de Suárez fue sólo una política de comunicación y de encubrimiento de delitos.

- Este es un fallo histórico que le otorga vital importancia a la libertad de prensa, garantizando algo tan querido como la libertad de expresión. ¿Qué dimensión tiene para vos el fallo y qué significado carga en tiempos donde los medios son muy presionados por el establishment?
Quiero leer los fundamentos porque ahí es cuando estos tres jueces tienen la oportunidad de pasar a la historia. Al poder le molesta el periodismo y así debe ser. Estamos en una provincia donde un diario como La Voz del Interior fue víctima de un atentado por publicar cosas que quienes reprimían en 1975 no querían que se publicaran. Una de las cosas que yo sueño es que este fallo nos genere entusiasmo, nos ayude a recuperar mística y los periodistas salgamos a molestar al poder, a incomodarlo, a desnudar tramas que permanecen ocultas.

- Tuviste la valentía de denunciar a un jefe de Policía en ejercicio, pasaste momentos difíciles y finalmente la Justicia terminó por darte la razón. ¿Cómo despertaste el día después de la condena a Suárez?
¡Solo! Jajaja. Sin poder creerlo. Pensando en volver a mi vida. Pensé en mis papás que espero que estén orgullosos de mí y en mis hijos que algún día entenderán esto. En mis amigos que saben lo difícil que fue. Hice un esfuerzo por no pensar en los muchos que parecen tener celos por esto y me decían que lo hacía por algún egoísmo. Todos ellos saben que les tapé la boca y sé que algunos vendrán por mí. Me hice unos mates y, como estoy viejo, me hablé a mí mismo. Me dije: “Ya pasó, Dantito. Ahora a descansar. No te comas el verso del héroe o del valiente. Hiciste lo que tenías que hacer y nada más. Ahora tenés que encontrar espacio para hacer lo que te gusta, que es escribir e investigar. Tratá de contener el ego. Disfrutá del momento, pero sacate la presión. Y, como siempre, “que los eunucos bufen”, como decía Roberto Arlt.

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