En qué consiste el plan de rescate del lago San Roque

Sociedad 07/06/2017 Por
A dos meses de que el embalse mostrara su peor cara, hoy se trabaja en dos objetivos para abordar la problemática: erradicar los volcamientos de efluentes cloacales y aplicar métodos de biorremediación.
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1 / 3 - - Durante el mes de abril, cuadrillas de la Patrulla del Río removieron las algas verdeazuladas que poblaron la superficie del río San Antonio y el lago San Roque.

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El verano se despedía cuando el lago San Roque y su principal afluente, el río San Antonio, comenzaron a mostrar síntomas de un grave deterioro ambiental. Primero fue la aparición de algas verdeazuladas que se iban multiplicando con el correr de los días y luego llegó el olor nauseabundo que dio una dimensión palpable a la problemática de eutrofización del embalse.


La remoción de las algas con cuadrillas de la Patrulla del Río y las lluvias que vinieron después, y que desencadenaron una importante creciente en el río, calmaron las voces de alarma. Pero el fantasma de una nueva floración que ponga en jaque el futuro ambiental, sanitario y turístico, en especial de la ciudad de Villa Carlos Paz, sigue tan vigente como entonces.


Pasaron dos meses de esa postal y en el transcurso de este tiempo el municipio carlospacense avanzó en dos aspectos fundamentales. Por un lado, ante el Gobierno de la Provincia y de Nación se gestionaron fondos para completar y extender las redes cloacales a toda la ciudad, al tiempo que se comenzó a intimar a los usuarios al verificar el bajo porcentaje de ellos (aproximadamente el 30%) que, aunque podían conectarse al servicio, no lo habían hecho.
Por el otro, se lanzó un plan de abordaje sanitario que incluyó la capacitación a todo el equipo de salud del hospital municipal y los centros de Atención Primaria de Salud para estar preparados ante síntomas que pudieran derivar del posible contacto con cianobacterias y cianotoxinas. En el mismo sentido, se convocó a una mesa de expertos con científicos y técnicos de diferentes áreas de la ciencia para lograr un abordaje multisectorial y buscar diagnósticos, estrategias y soluciones que atenuaran esta problemática.


Es en este espacio de intercambio de ideas que surgió la propuesta de generar un laboratorio de monitoreo y biorremediación experimental del lago San Roque, que apunte a evaluar los mejores métodos de mitigación y recuperación del embalse.
Así lo explicó Emilio Iosa, responsable del área de Políticas Preventivas de la Secretaría de Salud en el municipio de Villa Carlos Paz y referente de la Fundación Deuda Interna.
“Nuestra apuesta más fuerte es reunir el aporte del trabajo científico y de investigación sobre el lago, abordados desde todas las áreas de la ciencia técnica, desde la salud hasta la biología molecular y la bioremediación. Queremos generar una herramienta de monitoreo continuo que nos permita saber en forma específica las zonas del lago que son más problemáticas”, confirmó.
Precisó, asimismo, que el embalse no es homogéneo, sino que tiene zonas de mayor riesgo. “Además, sus floraciones cianobacterianas mutan dependiendo del clima, del viento, de la temperatura, la cantidad de agua que ingresa al embalse. Por eso es fundamental un monitoreo hídrico (en cuanto a calidad del agua) y aéreo, por medio de imágenes obtenidas a través de drones o satelitales”, dijo.
“Por otro lado, queremos avanzar con una experimentación in situ que nunca se hizo. Existen varios métodos de mitigación y bioremediación, en base a experiencias que se hicieron en otros lugares del mundo, que pueden ser aplicadas al San Roque”, agregó Iosa.

Una de las alternativas que se evalúan fue el presentada por la Dirección de Conservación y Protección de los Recursos Hídricos, de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación. 


 
La fitorremediación como alternativa


En el marco de la búsqueda de alternativas para el saneamiento del lago, uno de los proyectos más interesantes que se están analizando fue el presentado por la Dirección Nacional de Conservación y Protección de los Recursos Hídricos, de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación.
El mismo propone utilizar el método de la fitorremediación, para mejorar la calidad del agua contaminada por efluentes cloacales no tratados, metales pesados, compuestos orgánicos tóxicos, pesticidas, etcétera.
La idea es desarrollar una prueba piloto en el embalse San Roque diseñando y construyendo humedales flotantes artificiales. Según el proyecto, el objetivo es disminuir la carga orgánica que contiene el cuerpo de agua del lago San Roque proveniente de efluentes cloacales sin tratar, evitar la floración de cianobacterias (algas verdeazuladas), ir monitoreando la calidad del agua midiendo concentración de fósforo, nitrógeno, turbidez, y oxígeno disuelto, y, según los resultados obtenidos en esta propuesta experimental, replicar la metodología a todos los cuerpos de agua de Argentina que estén contaminados.
La iniciativa plantea además convocar a voluntarios que quieran participar en la siembra de los humedales flotantes artificiales y en la liberación de los mismos al lago, de forma tal de involucrar y comprometer en el proceso personas de todas las edades.
Sin embargo, no es la única propuesta que se analiza. También se valoran otras experiencias piloto como aplicar algún efecto físico con rayos UV o de ultrasonido.
“Hay que analizar cuáles son las mejores alternativas para nuestra zona. Será un proceso que va a demorar un tiempo por eso hay que calmar ansiedades, debemos tener plena conciencia de que el trabajo tiene que ser sostenido y serio en todos los ámbitos para la recuperación de nuestro lago”, subrayó Iosa.

Un diagnóstico sobre el cual trabajar


Carlos Catalini, director del Centro de la Región Semiárida del Instituto Nacional del Agua (INA-Cirsa), fue uno de los referentes técnicos que participó de la mesa científica convocada por el municipio de Carlos Paz para evaluar propuestas de recuperación del San Roque.
En diálogo con LA NUEVA MAÑANA relató que una de las ventajas con las que se cuenta es que ya existe un diagnóstico de la problemática de eutrofización producto de un monitoreo de más de 15 años que viene llevando adelante el Instituto Nacional del Agua.
“El último martes de cada mes, se hace un monitoreo de cinco puntos principales en el lago para evaluar la calidad del agua. Eso nos dio un panorama de cómo fue variando la situación en el tiempo. El equipo conformado por Marcia Ruiz, Ana Laura Ruibal y María Inés Rodríguez llevan adelante este proyecto y se especializaron en cianobacterias y las toxinas asociadas a estas”, precisó.
“Las bacterias y las algas se dan por la contaminación de la actividad humana, la falta de cloacas sobre todo, y el aporte de fósforo al sistema. Es un problema relacionado a que la cuenca está urbanizada. Hemos visto que en los últimos tres o cuatro años se intensificó la concentración de fósforos disueltos y factores medioambientales que activaron una situación más crítica de la que uno esperaría en otras condiciones”.
Para el ingeniero Catalini, la propuesta de una biorremediación como paliativo es interesante aunque no constituye una solución de fondo si se sigue arrojando el efluente cloacal crudo al embalse.
“El problema sigue siendo la fuente de la contaminación. Instalar una isla con camalotes puede ser un paliativo pero probablemente cuando el ciclo de vida de esa planta se termine, el inconveniente seguirá estando. De nada sirve hacer remediaciones si no hay una política del Estado en recuperar la cuenca, que no es solo Villa Carlos Paz, son 1.600 kilómetros cuadrados los que hacen a la cuenca del San Roque”, sostuvo.
“El embalse está altamente contaminado, eso es indudable. Lo que se necesita es una toma de conciencia y que Carlos Paz haya reconocido esta situación después de tanto tiempo es muy importante. Este no es un problema de los últimos tres o cuatro años, porque ya hubo floraciones que no fueron visuales, con cianotoxinas y cianobacterias que pasaron desapercibidas porque no generaban olor”, advirtió Catalini.

¿Qué es la biorremediación?

Se denomina biorremediación a la aplicación de organismos biológicos para tratar el daño y la contaminación de un medio ambiente determinado, degradándolo, absorbiendo o acumulando en forma natural los compuestos contaminantes presentes. Los sistemas biológicos utilizados son por lo general bacterias, levaduras, hongos, algas, plantas o una combinación de ellos. Permiten incluso transformar algunas sustancias tóxicas en compuestos químicamente distintos e inocuos que ya no presenten riesgos para el ambiente.

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