Soriano: "Apross y el doctor Reviglio dañaron mi honor y no lo voy a permitir"

Córdoba 30/05/2017 Por
El reconocido médico y poeta Carlos "Pecas" Soriano dialogó con La Nueva Mañana y se explayó sobre la respuesta que la obra social provincial emitió respecto a su reclamo. Desde ayer, realiza una huelga de hambre por el reintegro de una prótesis ocular.
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Carlos "Pecas" Soriano - Foto: Diego Roscop

"Han herido mi honor, que es algo sagrado en mí. Me han agraviado y deberán pedirme disculpas por todos los medios a través de los cuales me dañaron", asegura el médico y exdirector del Hospital de Urgencias, Carlos "Pecas" Soriano en referencia al comunicado que este lunes emitió la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross) rechazando su pedido de reintegro por "presentar facturas apócrifas".

Con el hambre de dos días sin comer por la huelga que comenzó ayer frente a la sede de Apross, Pecas dialogó con La Nueva Mañana y se explayó sobre el trasfondo que se esconde detrás de la respuesta oficial a la que tilda de "mentirosa" y de "cuchillo por la espalda". 

"Contra mi dignidad y la de mi familia no se juega. Esta huelga era por el reintegro de 80 mil pesos, correspondientes a la prótesis ocular que debieron implantarme el año pasado tras sufrir una grave infección en el ojo derecho, pero ahora también es por los agravios que he recibido. Dos personas me dijeron 'caradura' y mi familia piensa que me van a pintar los dedos", señala a La Nueva Mañana el exdocente de la cátedra “Bioética” en la Universidad Nacional de Córdoba.

La situación, a primera vista, parece compleja por la cantidad de actores que intervinieron para tratar el problema ocular de Soriano: desde Apross a los especialistas con los que se atendió en 2016 que fueron el doctor Moyano Crespo, de la Clínica Maldonado Bas, y luego Víctor Reviglio y Omar Alé. Estos últimos lo hicieron a través del Sanatorio Allende, en un anexo a la sede del Cerro de las Rosas.

Sin embargo, para Pecas "la cuestión está muy clara. Reviglio es prestador de Apross e hizo una factura a nombre de Alé, que es quien me operó y no es prestador. Entonces el problema es entre ellos y Apross".

Y agrega que "la factura que a mí me dan es de Reviglio, que ahora acorralado por el Apross sale a decir que me la hizo de favor. Es una locura pensar que me va a hacer una factura de 43 mil pesos de favor. Y si lo hizo, es un delito. Como también es un delito que me haya operado Alé y que no me haya dado un recibo a su nombre".

Esto mismo fue lo que hablaron Soriano y Rául Gigena, presidente de Apross, en la reunión que mantuvieron ayer: "Me reuní con el contador Gigena y conversamos bien, pude explicarle mi reclamo. Pero cuando me fui, sacaron ese comunicado donde me acusan a mí, siendo que el problema es con los médicos que me atendieron. Es una puesta en escena para no hacerse cargo del dinero", se lamenta Pecas.

Lo insólito del comunicado -según el escritor- es que desde la obra social "en lugar de ir contra los médicos que cometieron las irregularidades en las facturas, arremetieron contra mi protesta amenazando con denunciarme penalmente".

En ese sentido, señaló que "Reviglio debe hacerse responsable de haber facturado a nombre de otro profesional. O Alé de no haber hecho una factura".

Para Soriano su reclamo, dado a conocer a través de una carta abierta que publicó en las redes sociales el 22 de mayo, es el eco de un "sinfín de casos similiares, que ponen de manifiesto la violencia y la brutalidad que día a día sufren los afiliados por parte de médicos y obras sociales".

"Firmé el consentimiento en el quirófano"

En lo que se constituye en una denuncia aún más grave, Pecas relata a La Nueva Mañana una serie de irregularidades que se cometieron durante el proceso que duró su afección.

"Yo empiezo en octubre de 2016, con Moyano Crespo, en la Clínica Maldonado Bas, que me dice 'te tenemos que sacar dos capas de la córnea para que el medicamento penetre'. Ahí me cobran $13.900 la cirugía, que no salió bien, y que por el dolor tremendo debí internarme siete días en la clínica de la Cañada que me cubre Apross", cuenta Soriano.

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Luego, Pecas se fue a Mendoza para que otro médico lo revisara y al volver llegó a Reviglio, especialista en infectología, quien le avisó que tenía que operarse urgente y que le iban a poner una prótesis importada. "Yo me estaba volviendo loco de dolor. Entonces ahí me dice que me va a operar Alé, porque él no hace ese tipo de intervenciones".

Para el especialista en medicina, salud y dolor, "cuando vos estás anestesiado, medio drogado, no se te cruza por la cabeza preguntar por la obra social. Querés que pare el sufrimiento y sacás la plata de dónde sea. Nosotros nos endeudamos con toda la familia. Tuvimos que salir corriendo a pedir prestado. Por eso me duele, porque sé lo que gasté y lo que corresponde que me sea devuelto".

El médico envió los comprobantes originales a este diario dando cuenta de los gastos que tuvo que enfrentar para intentar salvar su ojo derecho y paliar el terrible dolor producto de la grave infección que sufrió.

El tratamiento en total le costó 150 mil pesos. "De ese total pido que se me reintegren 80 mil pesos, ya que los restantes 70 mil no los puedo demostrar porque son pasajes para comprar medicamentos costosísimos que no los cubre Apross". Es allí, en esos 80 mil, donde están incluidas las facturas de Reviglio, por 43.560 pesos y la de Maldonado Bas, por 13.900 pesos.

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"Si Alé no era prestador de Apross me lo debieran haber advertido y no hacer una factura a nombre de otro médico. Es grave. Me hicieron firmar el consentimiento de la cirugía, un documento que debe ser consensuado, cuando estaba drogado de morfina siendo que está explicitado que el paciente no debe estar bajo medicación", denuncia.

Soriano confirmó que continuara con la huelga de hambre "hasta que los verdaderos responsables se hagan cargo de sus actos y no me endilguen a mí las irregularidades que llevan a cabo de forma sistemática con cientos de pacientes".

"Yo tengo de mi lado el amor, la verdad y la belleza. Y ellos el odio, la mentira y la violencia. Si fracaso significará que estamos muy mal como país y que la salud es lo que fue ese comunicado: una puesta en escena a favor de intereses mezquinos", concluye.

 

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