
Teresa Donato, escritora y dramaturga: “Estamos dando pasos hacia atrás que jamás imaginé”
Beatriz Molinari
Una historia real, un libro y una obra de teatro se condensan con la capacidad metafórica del arte en Mi vida anterior, la obra que protagoniza Dennis Smith y se verá este jueves en Espacio Platz, la sala de Av. Maipú 350.
Ana María Massochi, una muchacha correntina que llegó a oficial montonera y hoy es una reconocida empresaria gastronómica en San Pablo, Brasil, contó su historia cuando conoció a Teresa Donato, autora del libro Desaparecida dos veces (Seix Barral, 2025). El registro de esa historia real se convirtió, antes de la publicación del libro, en la obra de teatro Mi vida anterior.
La autora y dramaturga, Teresa Donato, conversó con Cultura en la Aldea sobre los dos caminos, el de la escritura y el del escenario.
- ¿Cuál fue la oportunidad en que te encontrás con la protagonista de esta historia real?
- La conocí en diciembre de 2018. Fui a comer a su restaurante con un amigo brasileño con el que yo había trabajado, y quería presentarme a su amiga argentina. Pero él no tenía ni idea de la vida de Ana María. En esos días que trabajé en San Pablo comimos un par de veces, y ella después, cada vez que venía a Buenos Aires, se quedaba en mi casa. Por esos misterios de la vida, Ana encontró a su interlocutora. Quizás estaba esperando ese momento. Cuenta Teresa: “De la nada, un día, en San Pablo, me dice, ‘¿vos no tenés idea de quién soy’. La verdad que no. Y me dijo, ‘yo fui oficial segunda de Montoneros, pero acá nadie sabe nada’. Me pregunté por qué me lo decía a mí, sus amigos de hacía 30 años no lo sabían. Guardé silencio más allá de mis ganas de preguntar, porque yo soy periodista. Me quedé callada y dije, esta señora tiene ganas de hablar. Cada vez que venía a Buenos Aires, pasábamos largas noches donde yo la escuchaba y ella me contaba su vida. Ella siempre se preguntaba, ‘no sé por qué te lo estoy contando a vos’. Yo creo que me lo contaba porque estaba fuera de su ámbito de amigos y conocidos, y sintió que podía confiar en mí”.
Cuatro años después, en 2022, Ana le dice que su hijo le pidió conocer su historia completa, pero que no se animaba a escucharla porque sabía que le iba a doler mucho. El hijo le sugiere que escriba un libro. “El libro es con vos o no es con nadie?”, le dijo a Teresa. Juntas inician un camino desconocido. Teresa Donato no había escrito nunca literatura, había trabajado en periodismo y como guionista.

Una historia desgarradora
Ana María Massochi estuvo casada con otro oficial montonero y tuvieron un hijo. En 1975 queda viuda porque su marido, Jorge Livieres, muere en un enfrentamiento en la toma del Regimiento de Formosa. A partir de ahí Ana pasa a la clandestinidad en Rosario donde muere su cuñada Clotilde Tosi al tomar la cápsula de cianuro para no ser apresada y su cuñado Carlos Livieres es secuestrado y desaparecido. Se muda a Buenos Aires donde recibe una carta del Registro Civil por un problema en sus documentos. Se presenta pensando que es un trámite común y cae secuestrada por el Ejército en 1978. Uno de sus secuestradores “la elige” y sobrevive. Vive en semi libertad en Brasil, siempre bajo el control de su secuestrador hasta que llegó la democracia en ambos países y por fin, pudo empezar de nuevo. La frase de Teresa es: hizo lo que pudo, como todos. Hacemos lo que podemos.
“Meterse con una vida real es un desafío doble, porque, como dice la Biblia, ‘una palabra tuya bastará para salvarme’ y yo le agrego ‘o para enterrarme’. Entonces, hay que ser muy cuidadoso cuando se cuenta una vida real por las consecuencias que ese relato puede tener”, señala la autora.
-¿Habías tenido contacto antes de conocer a Ana con relatos o documentación relacionados al Terrorismo de Estado?
-Viví muy de cerca el tema de la dictadura. Fui adolescente en esa época y el terrorismo de estado es algo que me preocupa. Muchas veces se confunde al guerrillero con el terrorista. El guerrillero tiene un objetivo, el terrorismo solo quiere sembrar terror. Los guerrilleros tenían un objetivo con el que podemos estar de acuerdo o no, por los métodos, porque matar es matar, como decía el mismo Fernando Aval Medina. Él no podía dormir después de haber secuestrado a Aramburu y rezaba todas las noches porque no podía soportar haber asesinado a una persona. Eran todos humanos. De un lado la gente sufre por matar y se ha arrepentido de algunas cosas que hubieran preferido que no sucedieran, pero del otro lado nunca hubo arrepentimiento ni repensar hechos cruentos y tremendos.
Tanto el libro como la obra no tienen como finalidad armar un monumento o un panfleto. “Es una es una obra llena de grises, porque muestra la fragilidad de la condición humana, de alguien que pasa por esas situaciones, pero tiene ideales. También hay que entender que eran chicos de 23, 24 años. Ana María misma me dice que no puede pensar a los 75 años lo mismo que pensaba a los 25. El libro se transforma en una reflexión sobre ese tiempo, no en un arrepentimiento, sino una reflexión. Por ejemplo, piensa que el asesinato de José Ignacio Rucci fue un error grave que le costó muy caro a Montoneros. De todas maneras, no se arrepiente de haber querido cambiar el mundo en ese momento. Esa generación en lugar de estar pensando en su propio ombligo, tenía una mirada hacia el otro. La Patria era el otro. A alguien le puede parecer que lo estoy romantizando o idealizando, pero hay algo en la semilla de querer cambiar el mundo, que es algo que tiene que estar siempre en manos de los jóvenes, que son los que tienen el futuro por delante”.

-¿Cómo fue la tarea, el registro del relato una vez que Ana María decide hacer el libro?
-Dificilísima. Hablamos una o dos veces por semana, durante tres años de conversaciones hasta que, en el medio, hicimos la obra de teatro. Ana María no quería, y, de hecho, no nos permitió poner los nombres reales, porque tenía miedo. Y luego salió el libro, fue como al revés. La obra de teatro es más autogestión, y podés decidir cuándo la hacés. Un libro depende de una editorial, y, en este caso, era una editorial grande del Grupo Planeta, que tiene sus tiempos.
El derrotero de una sobreviviente
Cuando se estrenó Mi vida anterior, la obra de teatro basada en el libro, Ana María viajó a Argentina con sus familiares. Cuenta la autora que fue como una constelación familiar en la que todos lloraban porque por fin conocían la historia.
“Como dice el maestro Mauricio Kartun, cuando te emocionás con tu material, le va a pasar a otro, y eso es lo que pasa en cada función. La gente se emociona, nos cuenta sus propias historias y la forma de considerar lo que vieron. No recibimos feos comentarios. Lo que busca la obra es que te pongas en su zapato y juzgues menos fácilmente, apuntando con el dedo. La primera que tuvo que bajar del banquito fui yo. Los sobrevivientes siempre cargaron con una sombra negra que aprendí a desterrar. Espero que la gente que venga a vernos vaya de a poquito pensando lo mismo”.
-¿Esta experiencia te cambió? ¿Cambió el punto de vista sobre el tema?
-Sí, sí, porque es muy fácil decir ‘vos, por qué te salvaste’. Es como la frase de la Junta Militar ‘algo habrán hecho’, o la pregunta de esa época: ‘¿Usted sabe qué está haciendo su hijo?’ Del otro lado, usaban la misma frase para pensar en los sobrevivientes: si se salvó, algo habrá hecho. Hay que preguntarse, o al menos nosotros intentamos bucear en eso, ¿hasta dónde puede llegar una persona cuando le están poniendo una picana en los genitales, por ejemplo. Es fácil decir ‘entregó’. Hay que estar en esas situaciones de torturas espantosas, donde el cuerpo es de un dolor infinito. ¿Hasta dónde llegás? Le pedimos un heroísmo a los demás que tal vez nosotros no somos capaces de tener.
-¿Cuál fue la devolución de Ana con respecto al libro?
-Ella está muy emocionada porque, además, el libro ahora se va a publicar en Brasil. Le dije que creo que este libro es una especie de reivindicación para ella. Me contestó que es una especie de perdón. Y ahí me demostró que la culpa de estar viva sigue vigente a pesar de que pasaron 50 años. Le incomodaba la presentación del libro, que fue una fiesta hermosa. Ella tenía mucho miedo. Por suerte sus miedos fueron infundados. Tenemos que pensar que ha sido muy lastimada. Como decimos en el lenguaje cotidiano, están rotos, y han tenido que reconstruir su vida como pudieron.
-¿Cómo se te ocurre hacer la obra de teatro, incluso antes de que salga el libro?
-Estaba trabajando con Dennis Smith, un artista tremendo, que canta maravillosamente y ha hecho una puesta en escena descomunal, emocionante. Era lo que yo soñé. Le cuento que estoy escribiendo el libro y me dice, ‘yo lo quiero’. A partir de ese momento empezamos a trabajar en el material. Nos llevó un año hacerla. Lo primero que hicimos fue comprar un muñequito playmóvil del Che, que hace el papel del marido de Ana María, el papá de Carlitos.
-¿Fue difícil el recorte?
-Tenía que llegar a 17 páginas, teniendo 1500 páginas de entrevistas. Fue realmente tremendo. Me tocó hacer la edición final, que era llevarla a 17, 18 páginas, porque no podés tener a la gente sentada en la platea durante cuatro horas. La obra dura 75 minutos.

“Esta obra no es una misión”
Teresa Donato reflexiona sobre el sentido y el impacto de la obra. Dice la autora: “No queremos que se piense que es una misión, pero hay algo que es mucho más que teatro. Por eso hacemos también cosas gratuitas y damos la posibilidad, ahora en Córdoba, a quien no pueda pagar la entrada. Que me escriba a mi Instagram, @teredonato, y lo arreglamos, porque no queremos que alguien, por falta de dinero, se quede sin verla”.
-No es una misión, pero aparece el tema de la memoria como bandera y motor.
-En mi familia mis papás no eran militantes, lo había sido antes de formar familia. Sí se hablaba mucho de política en mi casa, mi papá era peronista y mi madre, antiperonista, militante de Palacios. Se vivía mucho la política con discusiones bastante fuertes. Lo último que le dijo mi madre a la médica de paliativos fue ‘yo tomo pastillas para dormir porque nunca pude sacarme el miedo a los militares, tenía mucho miedo que le hicieran algo a Teresita’. Pienso, ¿por qué escribí ciertas historias y no otras? Hay algo que está escrito y no lo ves hasta que sucede. El tema de los desaparecidos fue algo que siempre en la adolescencia me preocupó, lo milité. Gracias a este libro leí tonelada de cosas, y muchas veces me pregunto cómo hicimos para ser adolescentes, jóvenes, en ese mundo espantoso que nos tocó vivir. Era realmente un mundo espantoso, gris, plagado de muerte, de injusticia, de cosas horribles, la destrucción de la industria nacional, una vez más. Mi padre perdió todo en ese tiempo. Fue un tiempo gris para mucha gente, para los que se tuvieron que exiliar, para los que vivieron callados, para los que vivieron con terror, como mi madre. Yo llegaba cinco minutos más tarde del horario que le había dicho y me encontraba con una señora desquiciada. Lo que te decía de la misión es que no nos queremos hacer los mesiánicos.
-Hoy nos hacen creer que no tiene que haber conversaciones de política en una mesa familiar, que los chicos no tienen que saber de política. La bandera es la antipolítica.
-Creo que es la forma del achatamiento intelectual hacia el que estamos caminando. Mi cabeza conspiranoica opina que las redes sociales han venido para lograr un achatamiento mental importante. Como todo en la vida, si tomás un vaso de Coca-Cola, no te hace nada, si tomás un litro, es un montón. El exceso de redes sociales: estar pelotudeando con el Instagram, viendo en TikTok gente que se tira baldazos de agua con hielo en la cabeza. A mí me deprime muchísimo cuando voy en el subte, y sé que es un comentario que puede ser tomado como de un dinosaurio, y no hay nadie que lee y están todos con el celular, no lo soporto. Me incluyo, muchas veces a la noche me desvelo y me pongo a mirar estupideces en IG y alguna que otra cosa que puede ser más interesante. Me parece que hay un plan de achatamiento, para que la gente se vuelva bruta, ignorante, y cuanto menos sabés, más te tragás lo que te dicen.
Para finalizar, sobre la falta de pensamiento crítico y el contrapeso imprescindible del arte, Teresa opina, a horas de presentar Mi vida anterior en Córdoba. “Sin pensamiento crítico vas a votar a cualquiera, te va a engañar cualquiera. La revolución cultural no es una pavada. Estamos dando pasos hacia atrás que yo jamás imaginé. Por eso estoy muy feliz de haber hecho esta obra con mi compañero Dennis, que le ha puesto el corazón, el alma, y nos jugamos a hacer un tema incómodo, que no sabía cómo nos podía salir y qué podía pasar”.
Mi vida anterior. Obra de teatro basada en el libro Desaparecida dos veces de Teresa Donato (Seix Barral, diciembre 2025). Dramaturgia: Teresa Donato. Dirección y actuación: Dennis Smith. Única función: jueves 13 de agosto a las 20.30 en el Espacio Cultural Platz (Av. Maipú 350, Córdoba). Entradas desde $ 25.000 en www.antesala.com.ar
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