
Natalia Buyatti, dramaturga y actriz: “Me gusta pensar en imposibles cuando escribo”
Beatriz Molinari
Un abrazo fuerte y un silencio muy grande. Así describe Natalia Buyatti la respuesta del público cuando termina la obra Los monstruos van debajo de la cama.
A un año y medio del estreno en Córdoba y funciones en distintas provincias, la obra escrita e interpretada por Natalia, (Premio Provincial de Dramaturgia 2023 y Premio Provincial Siripo a la mejor obra 2025/26), enfrenta el desafío de mostrarse en la sala mayor del Teatro Municipal Comedia, el sábado 8 de agosto. El acontecimiento moviliza a la actriz y al equipo responsable de la producción.
La protagonista y la voz de Los monstruos van debajo de la cama es Desdémona. Ella tiene algo que decir y falla cada vez que intenta hacerlo. A ella todo le cuesta el doble. Fracasa con destreza en sus intentos de representar lo irrepresentable. Cualquier acción le parece difícil. Por eso habla. O al menos lo intenta.
Qué le pasa. El público irá descubriendo el abismo al que Desdémona se asoma mientras busca las palabras.
- ¿Cuándo aparece la intención de escribir el texto?
- Apareció en 2017. Mi mamá, vamos a decirlo porque ella ya se autoproclamó, vio cuatro veces la obra, y, por suerte, gracias a la obra, se está animando a contarlo cada vez más. Ella, a sus 50 y pico de años, logró hablar de la violencia sufrida en su infancia, todavía obviamente con mucho dolor y mucha confusión, porque viste que las violencias que se viven cuando sos niña, no se entienden, no sabés qué decir, y más si viene de la persona que debería cuidarte. Es algo muy difícil de procesar: qué está bien, qué está mal, quién es el bueno, quién es el malo. Cuando ella nos reunió a sus hijas para contarnos de esto, lo hizo con el dolor también de saber que hablar de esto es compartir la herida con las personas que ama. Empieza a doler en su entorno. Entonces, hablar de eso es muy difícil. Porque tengo esta profesión y me sale hacerlo de esta manera, lo primero que pude hacer fue escribir al respecto, ni siquiera con la intención de que sea una obra, sino como una descarga.
Natalia escribió unas páginas caóticas, “como un vómito”. Con el tiempo sintió que la escritura no podía seguir escarbando en la herida y pensó en transformar ese texto inicial en otra cosa. “Que le llegara a ella de otra manera, como un regalo, sabiendo lo complejo que es hacer algo bueno de esto”.
En términos estéticos, ya en la obra se preguntó cómo escribir sobre un personaje que quiere hablar y no puede. “La dramaturgia son palabras, entonces, qué palabras ponerle a algo que no se puede nombrar. Ese fue mi primer desafío autoimpuesto. A mí me gusta pensar en imposibles cuando escribo”, dice con respecto a la paradoja que podía impulsarla.
Cómo lo hace. Con la pericia en el rodeo y las digresiones. Desdémona da vueltas, intenta, le cuesta ir al grano. Habla de cosas que aparentemente no tienen nada que ver con el desahogo principal, se va acercando al tema.
Los monstruos van debajo de la cama sostiene cierto misterio pero no es una obra críptica. En el recorrido de la obra, el desafío para el espectador es acompañar a la protagonista en ese rodeo.
La puesta en escena se adapta a distintos espacios, potenciando diferentes sensaciones: en salas grandes, la escenografía y el vacío escénico refuerzan la sensación de soledad y desamparo, mientras que en espacios pequeños se privilegia la intimidad y cercanía con la actriz.

Un nombre marcado por la violencia de género
- ¿Por qué la protagonista se llama Desdémona?
- El de Desdémona es el primer femicidio representado en la dramaturgia teatral, el personaje de Otelo de Shakespeare. Pensé en ese personaje como un arquetipo. Es esta mujer pero que en realidad puede ser cualquier persona.
- Lamentablemente es una violencia que sucede y por eso el tema tiene vigencia. A partir de este caso, que está en el centro de tu propia existencia, ¿te acercaste a la problemática de la violencia de género intrafamiliar?
- El caso de mi mamá empezó a abrirse a otros. También una está más sensible y más porosa para conversar sobre esto con diferentes personas, y ahí te vas dando cuenta de que de que es más común de lo que pensamos, solo que no se habla. Al final de la obra hice una investigación (en un momento de Los monstruos van debajo de la cama aparecen cifras) y la repetí con los años para actualizar esas cifras, pero el espacio donde las había encontrado, ya había desaparecido. Me dijeron que en el tema de violencia familiar, el registro se hace ahora por provincias. No me interesa hablar de Córdoba porque el problema es mucho más grande, más abarcativo de lo que estoy tratando de transmitir en la obra. La excusa de una administración diferente es una forma de invisibilizar la cuestión. Y el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad desapareció.
- Desde el estreno la obra ha tenido un recorrido bastante interesante, la han llevado a distintos escenarios fuera de Córdoba.
- Por suerte, sí. Era la idea y nuestra voluntad de que la obra pueda llevarse a diferentes lugares. La motivación inicial era viajar. Como es un unipersonal, es un poco más sencillo que con otras con otros proyectos. Así que nos estamos moviendo lo más que podemos. Nos fue hermoso, todo autogestionado, todo muy a pulmón, pero la verdad que venimos disfrutando mucho del proceso de compartirlo, y ahí, digo, esta investigación y esto de volverse más porosa con el tema se ve en el público. La obra siempre toca a alguien muy de cerca, siempre la función termina con un abrazo muy fuerte o con un silencio muy grande. En cada lugar lo vivimos de forma diferente, pero muy parecido. Por eso estamos contentas, porque nos parece que es una obra necesaria, que tiene que llegar a nuevos públicos. El desafío en el Teatro Comedia es salir un poco del ámbito de lo independiente para llegar a la mayor cantidad de gente posible. La producción sigue siendo independiente y seguimos siendo nosotras (Natalia Buyatti y la directora Camila Murias).

A quién le hablamos, para quién escribimos
- ¿A quién le hablás cuando contás esto, cuando te movés en el escenario y sos Desdémona?
- Le hablo al público. También está la pregunta de si esto puede ser teatro. ¿Está clara la intención de que queremos hacer teatro con esto y la complejidad de querer hacerlo? ¿Vale la pena o no? En la en la obra se dice: “mi dolor no es espectáculo”. Es decir, la contradicción de querer hacer una obra de un dolor. Obviamente, las intenciones son las mejores, pero está la pregunta de por qué exponerse. Es el riesgo.
- ¿Cuál es tu reflexión como mujer y artista sobre la violencia de género, la violencia familiar?
- Cuando escribí el texto nunca me imaginé un contexto tan horroroso (como el actual) para llevarla a escena. Es el, son momentos en los que hay que ponerse más sensible que nunca por más que cueste y por más que no tengamos apoyos, y que todo cueste el doble, hay que seguir haciéndolo, y hay que seguir combatiendo el odio. Cuando desde el gobierno, desde arriba, es lo que se promulga, hay que hacer arte de la forma que sea. ás que nunca, me parece que hay que resistir en la cultura, en los vínculos, en lo macro y en lo micro. ¿Qué hacemos con nuestro tiempo? Lucrecia Martell dice mucho sobre eso. Si es necesario hay que ser insomnes para seguir pensando y seguir produciendo en este sistema capitalista, que no te da mucha retribución a lo que hacés. Entonces tenés que hacer miles de otras cosas para poder sostener la actividad cultural. Si hay que recurrir al insomnio, lo tenemos que hacer, porque es más importante que nunca pensar sobre lo que sucede y devolver algo al mundo, lindo o feo, no sé, pero alguien tiene que detenerse a pensar.
- No es lo mismo que haya arte a que no haya.
- Aunque no se hable directamente de estas cosas, me parece que el arte es lo que nos ayuda a soportar, y creo que hay mucha gente sobreviviendo más que viviendo. Entonces, el arte es muy necesario. El humor, la tragedia, el circo, la música, lo que sea. Todo se vuelve imprescindible en estos tiempos, aunque sea lo más olvidado y lo más relegado.
- ¿Cuál es tu próximo proyecto como dramaturga? ¿Por dónde anda tu insomnio?
- Hace poco terminé la nueva obra que se va a estrenar en el Festival Internacional de Teatro Infanto-Juvenil. Es una coproducción con el Instituto Italiano de Cultura. Se cumplen 200 años del nacimiento del escritor de Carlo Collodi (1826-1890), el autor de Pinocho, y me invitaron a escribir una adaptación de la obra. Es un desafío enorme. En principio voy a tratar de correrlo del lugar moralista que tiene el original, y darle un poco la vuelta. También estamos ensayando con Camila Murias, la directora de los monstruos (sic), pero que ahora va a estar actuando, y con Aníbal Arce. Cynthia Brunetti nos dirige en un texto mío para toda la familia, que se llama Pim, pum, pam, mitos breves. Son reversiones de mitos infantiles.
- Obras para las infancias...
- Sí. Se ve que mi hijo me cambió un poco el rumbo. Va a cumplir cinco años y nunca pudo ver una obra mía. ¿Será por eso que me dan ganas de que pueda ver algo? Porque cuando hago las obras, él siempre está escondido en el camarín. Ahora se va a dar una panzada de teatro.
Para agendar
Los monstruos van debajo de la cama. Dramaturgia y actuación: Natalia Buyatti. Dirección: Camila Murias. Diseño y operación de luces: Pol Chiaretta. Diseño y realización escenográfica: Kirka Marull. Música original: Agustín Domínguez Pesce. Única función: sábado 8 de agosto a las 20 en el Teatro Municipal Comedia, Rivadavia 254. Para mayores de 18 años. Entradas: www.ticketek.com.ar
Otras notas de Cultura en la Aldea:


Natalia Buyatti, dramaturga y actriz: “Me gusta pensar en imposibles cuando escribo”

Guerra en Ucrania: ataque masivo de Rusia alcanza instalaciones militares y centros logísticos en Kiev

Cayeron las ventas minoristas de los comercios pyme en Córdoba un 6,2% en julio

Ante la amenaza de desalojo, LaBeba Teatro pide el acompañamiento de la comunidad

La versátil cantautora uruguaya Sofía Alvez llega a Córdoba para presentar "Ventilar Años"

Para visitar: el Museo Emilio Caraffa renovó sus salas con cuatro exposiciones

Vamos las bandas: está abierta la convocatoria para el programa Rockeritos CBA 2027

Rompiendo Espejos llega con un show dedicado a "Sed", el disco emblemático de Callejeros

Llevarán a la pantalla la vida y obra de Borges en un documental de más de cinco horas



Pensiones por discapacidad: más de 227 mil personas esperan respuestas a sus solicitudes

Villa de María del Río Seco: siete detenidos por grooming y abuso sexual contra dos adolescentes

Pasión Pirata: Belgrano llegó a 80 mil socias y socios y alcanzó un nuevo récord

Juicio contra Oscar González: "Tomó la decisión de cambiarse de carril", dijo la mamá de Alexa

La Falda: EPEC habilitó un punto de carga de uso público para vehículos eléctricos









