Miles y miles de personas de todas las edades y de todos los segmentos sociales llegan y no dejan de llegar hasta el Parque Domínico, en Avellaneda, para darle el último adiós al Indio Solari.

La fila superaba esta siesta los 7 kilómetros de largo y nadie sabe hasta dónde puede extenderse, ya que el movimiento de gente que arriba al lugar es incesante, y todavía hay personas del interior del país que están rumbo a Villa Domínico.
Es por esta situación que el velorio del Indio no tiene límite de extensión y va a durar el tiempo que haga falta, hasta que el último asistente pueda despedirse, según han manifestado sus familiares.





















