
Ariana Andreoli: la danza como oficio colectivo
Beatriz Molinari
Cuando le preguntamos a Ariana Andreoli en qué anda, toma aire y se ríe. Cómo contar los circuitos variados y simultáneos que alimenta con energía e intensidad inagotables.
La pregunta es dónde poner el cuerpo en los caminos de la danza.
“Mi trabajo en la producción escénica comienza en 2006 con el Grupo Clap, y obras como Subdesarrolladas, en clave de clown. Después, el Proyecto Lilith aparece desde situaciones personales que trascienden la danza. En la residencia en la Compañía Taan Teatro en Brasil (2012) encontré a Lilith como personaje mitológico, figura que representa el arquetipo de la mujer revolucionaria que no cumple mandatos. Se convirtió en inspiración para mi obra Partida. Encarne Lilith.
Fui descubriendo desde dónde trabajo mientras iba haciendo: dónde pongo el cuerpo, qué temas elijo y cómo los abordo. Tiene que ver con lo no dicho, lo que no se está manifestando, las miradas feministas. En 2006 no teníamos los lenguajes feministas tan a la vista. A partir de Lilith fui profundizando y encontrando más información. Tiene que ver con mis experiencias más personales, como el hecho de haber transitado un aborto en 2009. Eso viene a la escena desde la poética y el lenguaje de la danza”, comenta.
La pregunta se fue afinando: cómo el arte es atravesado por el modo de ser mujer y viceversa, la influencia mutua entre lo privado y lo público. En esa poética de la danza, elige el modo de tocar temas profundos en escena. Ariana Andreoli, por ejemplo, codirige junto a la actriz Elena Cerrada “Bochorno, terrible peso de un exceso de sentido”, el unipersonal de Cerrada. Ahí el material autobiográfico resuena en el público. Es decir, pasa algo que sacude.
El trabajo desafiante es actualizar lo que está pasando de una manera poética, creativa y no con información, es decir, entrar en el mundo sensible, en otras capas de cada historia.
“Me gusta pensar la escena como un recital de rock. Me gusta la escena rockera, por la intensidad, por lo que mueve, como la música que te envuelve. Aspiro que la escena sea eso. Pretendo que suceda tanto para quien está en la escena como para quien está mirando”, dice Ariana.

- Elegís discursos y problemáticas que están a flor de piel. ¿En qué medida la calle, las consignas de movimientos sociales e instituciones modifican los ejes de tu trabajo?
-Hay algo que me inquieta en torno a los movimientos sociales, a las luchas feministas y en relación a los Derechos Humanos. Siempre me pregunté qué sentido tiene hacer danza y crear una obra que pueda estar en algún punto de resonancia con ese perfil ideológico o posicionamiento que una tiene en la vida. Cómo se convierte en algo permeable que no sea solo bailar por el placer por bailar, que también está. Esa es una batalla necesaria, es decir, hacer cosas que den placer.
Ahí aparecen sus experiencias con la murga, allá lejos y en Morón, en la década de 1980. El arte callejero, esa manifestación de crítica creativa está impregnado en Ariana.
“Estar en la calle con las intervenciones en contexto de marcha (La fuga) o un evento especial (Malambo por el derecho a decidir frente al Palacio de Justicia y en las vigilias, 2018) me interesa porque se abre a la participación de otras personas, por lo que significa la experiencia de estar para los cuerpos, y el desafío de lo colectivo. Buscamos el modo de organizarnos en un tiempo acotado, para que suceda”, dice.
En La fuga participaron 63 personas. Ariana explica que es un juego desafiante y bromea: “no ensayamos porque una fuga no se ensaya”. Ella transforma el estrés del momento en arte. Replicó el modo de organización de las fugadas. Por eso pedía a las intérpretes que no se estresaran. “Las mujeres no pudieron ensayar que saltarían por la ventana. Hagamos lo que tenemos que hacer”.
Otra obra que se repone periódicamente es Proyecto Existir. En una poética de la memoria, Ariana Andreoli pone la intensidad en Campo de La Ribera con el Elenco Municipal de Danza Teatro. La asistió Camila Rosa.
Gracias a Paula Granero, una colega del folklore que sugirió su nombre, la convocaron en 2025 desde Campo de La Ribera. El Espacio de Memoria, ex centro clandestino de detención, cumplió 15 años y querían hacer algo. Por eso uno de los focos son los testimonios organizados por el equipo de La Ribera.
“Tomamos hechos puntuales que tenían que ver con acciones de los detenidos clandestinamente, para sobrevivir. Todo lo que hacían tenían que ver con el arte y la cultura. Con los ojos vendados, cantaban, se contaban películas, hacían juegos. Uno enseñaba clases de historia, de literatura. Recuperamos esos detalles que les permitía seguir con vida adentro y seguir expectantes con respecto a la posibilidad de salir de ahí. Fueron los elementos con los que se construyó la dramaturgia, combinada con los espacios que vamos recorriendo. En cada lugar ocurre una escena. Estar ahí fue muy movilizante. Pensamos cómo habitar esos lugares como intérpretes y personas que tienen sensibilidad. El público recorre el espacio. Es terrible estar ahí pero hay algo, por el modo como se trabajó, como una bocanada de aire. Raro pero hermoso. Además, parte del vestuario está bordado. El trabajo es el resultado de encuentros colaborativos con bordadoras”.
Próxima a cumplir 50 años, Ariana cuenta que está reconfigurando la organización para producir. Repone Partida. Encarne Lilith y dentro del proceso de estar sola en escena, trabaja en una nueva corporalidad. Entrena con una práctica regular para seguir sosteniendo un cuerpo inteligente, despierto. Esa obra se estrenó en 2013.

Por qué bailar
Desde ese lugar de movimiento continuo, artístico, de gestión y en el plano de la docencia, Ariana deja una reflexión sobre la danza.
“En el recorrido reconozco que soy pulsora de muchas cosas, de obras, porque aparecen temáticas e inquietudes que me llevan a pensar que tengo que hacer algo con eso. Sucede por las redes que una arma. Sola en escena o con grandes grupos hay posibilidades porque estamos en vinculación, sobre todo en este momento complejo. En la danza siempre estuvimos atrasadas con respecto a apoyos, subsidios para poder hacer. Sigo inventando los modos para seguir dedicándome a la danza. Cuando elegís algo, eso es lo que da sentido a la vida. Pero también, porque lo hacés con otras personas, con equipos de trabajo. Siempre hay una red. Es muy potente. A veces es más potente lo independiente que cuando nos vinculamos con instituciones para un respaldo mínimo, por la complejidad que implica. Un ejemplo: fuimos a filmar La Chapanay a San Juan en varios autos, y lo hicimos”.
A modo de proclama, agrega:
“Estamos en la vida haciendo nuestra práctica, atravesamos la vida con nuestra profesión. Me siento hacedora de oficio y eso me hace ser una buscadora empecinada. Cumplo 50 y me pregunto qué cosas se actualizan en mí. Estoy más atenta con respecto a la acción y a la espera para reciclar la energía. A la vez, con respecto a las temáticas, conocemos vidas singulares que sufrieron situaciones terribles. Entonces no podemos rendirnos en este contexto durísimo. Dale. Cómo continuar con lo que es necesario que siga existiendo. Por eso una hace lo que hace. Con otres, con amor y alegría de vivir”.

Obras
Proyecto Existir. Dos funciones por mes. Con cupo. Entran 40 personas. Próxima función: 24 de abril a las 17 en Campo de La Ribera.
La fuga. Intervención en el Buen Pastor. Habrá función en mayo porque las mujeres, ex fugadas, van a renovar las baldosas que son marcas de memoria, con frases de las desaparecidas. El hecho histórico: el 24 de mayo de 1975 se fugaron 26 presas políticas. En dictadura fueron desaparecidas nueve. Las huellas de memoria son las baldosas y la reja de la esquina por donde saltaron. La lucha del grupo es que queden esas huellas. En 2025, a 50 años de la fuga de mayo de 1975, María Baraldo y Cristina Salvareza, dos presas políticas fugadas, se comunicaron con Ariana. Ella rearmó el equipo de trabajo con un elenco base. Para el evento especial se creó La colectiva por la fuga, integrada por personas fugadas, familiares y artistas que militan la memoria. Volvió a suceder el 24 de marzo de 2026 durante la Marcha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, convocada por la Mesa de DD.HH. Ahora comienza el proceso para ponerla en una sala.
Otros circuitos. Andreoli codirige Bochorno, terrible peso de un exceso de sentido, el unipersonal de Elena Cerrada, obra que espera reponer este año. Además, trabaja con el elenco La Indómita, proyecto de extensión de la Universidad Provincial de Córdoba.
(*) Periodista y crítica cultural que forma parte del equipo de "Cultura en la aldea".


Dos hombres pescaron 255 pejerreyes y terminaron sancionados por pesca furtiva en el Dique La Viña

El Presidente ya entró en campaña: prometió bajar las retenciones a la soja al 15% para 2028

Alerta por los niveles de deuda en los hogares: el 25% de los deudores ya está en situación de mora

Llevarán a la pantalla la vida y obra de Borges en un documental de más de cinco horas

“A veces me entra tristeza, otras veces rebelión” fue seleccionada para las Giornate degli Autori

Alta Gracia recibirá a Lucrecia Martel en su Festival de Cine

Alejandro Dolina, entre el arte de la conversación y los trucos del destino

Agendalo: en agosto el Teatro Real presenta un ciclo de tributos a grandes referentes del rock

La página menos pensada: lectores, editoriales y librerías independientes en riesgo



Choque fatal en la Ruta 5, cerca de Villa General Belgrano: falleció un conductor de 86 años

Vecinos se declaran en estado de alerta y movilización por la reactivación del complejo minero Las Tapias

Una cooperativa con 120 años de historia: "El Hogar Obrero" o el regreso de un gigante

Talleres estuvo cerca de empatar, pero se volvió sin nada de su visita a Newell's en el inicio del Clausura

Dolor en Santiago del Estero: dos chicas de 18 y 19 años murieron en un siniestro vial








