¿Por qué las mujeres no podemos viajar solas?

Iba a escribir mi columna como la hago semanalmente, recomendando lugares para incentivar a viajar, pero este domingo es 8 de marzo y para las mujeres no es una fecha cualquiera. Es el recordatorio, hacia los demás, de que estamos en lucha, de que necesitamos alzar nuestra voz cada vez más alto para que sea escuchada, para que nos otorguen los derechos que nos deben, para que dejen de matarnos.
Turismo08/03/2026 Vanina Boco y Lara Cejas

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Como esta no será una columna habitual, decidí invitar a mi sobrina Lara Cejas, con la que he compartido largas charlas sobre feminismo, también hemos marchado juntas y hasta compartimos la vocación por la comunicación. Es así que esta será una columna hecha a dos manos, con la necesidad de entrelazar nuestras voces y pensar un horizonte más amplio.

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Foto: Vanina Boco

Las mujeres y el desafío de viajar

Pareciera que cada paso que las mujeres damos en el mundo está mediado por los temores, la inseguridad y la desconfianza hacia una sociedad que no deja de vulnerarnos. Incluso cuando hacemos una actividad relacionada al esparcimiento como viajar o simplemente dar un paseo.

Para muchos podrá sonar como una exageración, pero hay casos locales y concretos que nos demuestran que estos miedos tienen fundamentos reales. 

Basta con mirar el reconocido caso de Andrea Castana, quien el 11 de marzo de 2015 emprendió una caminata hasta la cima del Cerro de la Cruz en Villa Carlos Paz, uno de los recorridos más visitados de la ciudad. Cuando Andrea comenzó a descender fue atacada sexualmente y asesinada por un sujeto que nunca logró ser identificado. Su cuerpo fue hallado a pocos metros de la estación número nueve del Vía Crucis.

Unos años más tarde, cuando la pandemia comenzaba en nuestro país, Cecilia Basaldúa volvía de su extenso viaje por Latinoamérica como mochilera y en su trayecto recaló en Capilla del Monte en marzo de 2020. El 5 de abril de ese mismo año, Cecilia desapareció y su cuerpo fue encontrado, luego de 20 días, en un descampado con signos de golpes y agresiones sexuales. Nuevamente, en este caso tampoco hay condenados por el crimen.

Estos dos casos locales son solamente una muestra ínfima en un mar de ejemplos que fundamentan un imperativo latente y disciplinador, escuchado en la voz de gente cercana: “No vayas sola”. Desde siempre, existe una preocupación y hasta incluso un temor implícito en muchas de las acciones que realizamos en nuestra cotidianidad: caminar de noche, recorrer lugares poco transitados y hasta estar sola en tu propia casa. En definitiva, no es solo una sensación, sino las consecuencias de un patriarcado antiquísimo. 

Para que nada nos detenga

Afortunadamente, con los años han comenzado a surgir alternativas, propuestas e ideas que intentan aportar soluciones palpables a una problemática que atañe a una actividad habitual. 

Porque la idea no es quedarnos paralizadas con los miedos, sino tener a mano un abanico de opciones que nos ayuden a hacer lo que nos gusta teniendo algunas precauciones, mientras seguimos luchando para que el contexto cambie.

Mientras tanto, algunas recomendaciones:

-Viajar en comunidad: hay muchos grupos de mujeres que se organizan para viajar juntas, sobre todo si son viajes a destinos internacionales, con culturas muy distintas a las nuestras.

-Avisar dónde estamos: es importante que alguien de nuestro entorno cercano sepa el recorrido que vamos a hacer, los lugares que vamos a recorrer y, si es posible, cuándo pensamos regresar.

-Estar conectadas: pequeñas acciones como chequear que el celular tenga batería y saldo antes de salir pueden ser de mucha ayuda por si tenemos algún inconveniente. 

-Informarse antes de salir: hacer un pequeño chequeo online para conocer más aspectos sobre el lugar que vamos a visitar, incluso del lugar donde te vas a hospedar. Por ejemplo: si en la zona se reportan hechos de inseguridad, en qué horarios es conveniente recorrer determinados lugares, si hay transporte accesible, etc.

-Sumarse a actividades grupales: identificar si hay otras viajeras que están solas y hacer planes para visitar algunos lugares en grupos más grandes. 

Respondiendo a la pregunta inicial -que es más bien un disparador que una certeza-, es claro que las condiciones ideales todavía están muy lejos de lo deseable. Sin embargo, aunque muchas veces la realidad parezca decirnos que las mujeres no podemos viajar solas, sería injusto vivir limitadas a hacerlo siempre acompañadas o perdernos todas las experiencias, paisajes y lugares que nos esperan allá afuera en el mundo.

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