Dólar: la suba del riesgo país por encima de los 600 puntos genera expectativas de devaluación
El gobierno se enfrenta a una tormenta perfecta que amenaza con sacudir a uno de los pilares de su economía: el flanco financiero que viene respondiendo con creces cada vez que se encendieron las alarmas por estrés de reservas. Factores locales y externos siembran dudas sobre la capacidad del equipo económico de juntar los dólares necesarios y evitar, así, una crisis cambiaria.
Malas noticias desde Washington para la economía libertaria. La suba de la tasa de la Reserva Federal norteamericana encarece el financiamiento en dólares. Asimismo, los bonos del Tesoro norteamericano se sostienen en niveles altos lo cual incentiva a los fondos de inversión a abandonar mercados emergentes (como Argentina) y dirigirse hacia los papeles estadounidenses menos riesgosos.
Malas noticias de la economía argentina. Los datos de actividad dan cuenta que la economía crecerá menos de lo proyectado hace un año atrás por la dinámica recesiva que arrastran los principales sectores (industria, comercio y construcción). Consecuentemente, el mercado laboral se deteriora y crece la pobreza. Por tanto, comienza a instalarse las dudas sobre la reelección de Milei.
En efecto, la tasa estadounidense es como un imán que atrae los flujos de inversión, al tiempo que la economía argentina no despeja dudas sobre la capacidad para cumplir con sus deudas y el mercado se pregunta si acaso es el final de este gobierno mercado friendly. Ergo sube el riesgo país.
El costo de la desconfianza: tasas prohibitivas y fantasmas de default
La suba del riesgo país dificulta los planes financieros del gobierno. Como es sabido, una suba implica que, por mayor probabilidad de default, se encarece la tasa a la cual el mercado le presta dólares a la Argentina. El plan del Palacio de Hacienda buscaba un riesgo en torno a 500 puntos y de este modo poder fondearse en el mercado emitiendo títulos a tasa razonable. Lo cual le permitiría, por un lado, afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera y, por otro, abastecer la demanda de dólares creciente sin tocar el tipo de cambio.
Hoy el riesgo país superó los 600 puntos, saltando 20% en una semana. Desde julio pasado la suba fue de 50%. Esto significaría que la Argentina debería pagar una tasa anual en dólares en torno a 11%, lo cual es prohibitiva.
Carencia de dólares y riesgo país alto, un coctel indeseable
Hay dos preguntas que todos se están haciendo en este momento: ¿cuántos dólares necesitan juntar en el próximo año? ¿de dónde los obtendrán?
Desde la consultora Macroview dieron a conocer un informe en donde contabilizan en 35.700 millones de dólares de deuda externa a pagar entre septiembre de este año y diciembre de 2027. Pablo Goldin, director de la consultora, estima que el equipo económico conseguiría unos u$s10.700 millones por la vía de financiamiento del FMI, otros organismos internacionales, más algunas privatizaciones que el gobierno pudiera realizar. Por lo tanto, la necesidad de divisas frescas se reduce a u$s25.000 millones.
Se espera que el Banco Central siga comprando divisas, pero disminuyendo el ritmo actual. Recordemos que en lo que va del año, llevaba un ritmo de compra de u$s2 mil millones al mes, pero en agosto solo compró u$s700 millones. Desde la consultora Macroview, descuentan que las compras del Banco Central seguirán disminuyendo, estimando las compras del Central hasta diciembre del 2027 en u$s3.000 millones.
En este punto se juega gran parte del partido ¿cuántos dólares comprará el BCRA? La estrategia del gobierno aquí ha sido pendular, pasó de decidir no comprar el año pasado a hacerlo con fuerza durante este año. Hasta el momento, la lógica del gobierno fue la de no comprar en los años de elección para no sumarle la demanda del Banco Central a los dólares disponibles y evitar turbulencias cambiarias en años electorales.
Este año, la lógica cambió y ya llevan comprado 14 mil millones de dólares a la vez que esa demanda no generó tensiones cambiarias. Sin embargo, la dolarización de parte de la gente se mantiene alta desde la salida del cepo y se espera que aumente en el año electoral. Por lo que, a este tipo de cambio, es de esperar que el Central compre menos.
El amigo americano al rescate, nuevamente
El otro factor que aún no apareció en escena es el poyo de EEUU, clave para evitar una crisis financiera el año pasado. Un ex director del Banco Central con llegada a fondos de inversión internacionales sostuvo que el apoyo del Tesoro estadounidense es “altamente probable”. La fuente comentó a LNM que el control del Atlántico Sur hace que Argentina sea un aliado estratégico de peso, por lo que “harán lo posible por evitar una crisis financiera”, aunque una derrota de Donald Tump contundente en las elecciones de medio término podría limitar ese apoyo directo.
En tal caso, “harán todo lo posible por tercerizar el rescate, buscando garantías de organismos internacionales o privados para que cierren ese puente de carencia de dólares que necesita Argentina”, señaló la fuente.
En resumen, es sabido que, en Argentina, gobernar es manejar el dólar, y el gobierno busca mantenerlo estable. A su favor, el ingreso de dólares por exportaciones está en récord histórico, pero también la dolarización de carteras de parte de la gente termina ensuciando el superávit comercial. El equipo económico sigue necesitando financiamiento externo y el respaldo de Donald Trump se hace más necesario que nunca.