Sendero del Arroyo, uno de los recorridos para pasear por San Antonio de Arredondo
El Mes del Senderismo casi se está terminando, pero literalmente cada año va abriendo caminos, porque en cada localidad cordobesa se preparan para proponer recorridos y que los visitantes y locales puedan caminarlos no solo en el mes de septiembre, sino durante todo el año.
Este es el caso, por ejemplo, de la ciudad de San Antonio de Arredondo que aprovechó el Mes del Senderismo para difundir una propuesta de ocho senderos autoguiados que están abiertos durante todo el año.
“Los franciscanos”, “Los teros”, “Sendero del Arroyo”, “Sendero Nativo”, “La Curva”, “Sendero del Minero”, “La Costanera” y “Las Granjas” son los nombres de las propuestas para caminar que tiene San Antonio y que invitan a recorrer sus rincones más naturales.
El “Sendero del Arroyo”
El “Sendero del Arroyo” fue el que elegí para conocer en esta oportunidad. Tiene casi cuatro kilómetros (3700 metros para ser más precisa) y presenta una dificultad baja, por lo que es ideal para hacer con los más chicos y los mayores de la familia.
El recorrido inicia a la altura del arroyo que atraviesa la Ruta Provincial N°14 (llamada en este tramo avenida Cura Brochero) y justo en frente del Centro Comercial a Cielo Abierto que inauguró la ciudad hace un par de años.
Allí hay un cartel que indica las características del sendero y es el punto de partida para empezar a descubrirlo.
El sonido del agua circulando entre las piedras brinda la banda de sonido perfecta para comenzar la caminata e ir perdiendo poco a poco la conexión con los ruidos de la ruta y el bullicio de la gente.
Una caminata para conectar con la naturaleza
El sendero bordea el arroyo y, del otro lado, un campo privado donde la vegetación contribuye a crear un ambiente en el que abundan los brotes verdes de los árboles y arbustos que ya sienten los primeros indicios de la primavera.
En líneas generales, el arroyo presenta poco caudal, pero tiene un lecho calmo, y por tramos, pedregoso, lo que muestra sus aguas cristalinas y cálidas.
Avanzando en la caminata, un bosque de altos olmos, ubicados a lo largo del arroyo, hacen más frondosa la sombra y generan microambientes donde las totoras florecen a orillas del agua y se forman remansos que brindan postales ideales para hacer un parate en la caminata y sentarse un rato a disfrutar del paisaje.
En este tramo, también hay algunos puentecitos rústicos que le dan dinamismo al recorrido e invitan a cruzar hacia la otra orilla.
Del otro lado, el paisaje se amplía y hay una extensa explanada de césped bien verde. Además, en esta área, el agua se abre paso creando unas pequeñas barrancas que te alejan un poco del arroyo.
El final del recorrido se da unos metros más adelante, sobre la avenida Del Zorzal, donde hay una placita que ofrece el espacio perfecto para descansar de la caminata, y pensar en el próximo sendero a recorrer.