Opinión Por: Flavio Colazo02/08/2026

Mientras Milei busca perpetuar su plan, el FMI advierte sobre la fragilidad social

Durante la semana pasada, el FMI envió a Kistalina Georgieva para dirigir los destinos económicos del país, mientras Milei intenta que el rumbo asumido sea inmodificable en el tiempo.
 
Kristalina Georgieva y Javier Milei, la semana pasada en Buenos Aires. Foto
@KGeorgieva

Perpetuar el estrago.

Mientras propios y extraños le hacen saber a Milei que su plan económico ha fracasado absolutamente, y que dicho fracaso vuelve imposible cualquier posibilidad de reelección, él –Milei-  intenta por todos los medios que los desmantelamientos y destrucciones de todos los andamiajes de nuestra nación que ya ha llevado a cabo –y tantos otros que tiene proyectados- no puedan por ningún medio (político o judicial, por ejemplo) retornar a cumplir las vitales funciones que han sostenido ciertos estándares de vida de los argentinos -y reconocibles posicionamientos del país frente al conjunto de las demás naciones-. A los estándares referidos -en educación, salud, alimentación, transporte e industria, por ejemplo.- la ciudadanía los percibía, hasta la llegada de Milei, como inmodificables más allá de cualquier gobierno. Al respecto el propio Milei ha expresado –jactanciosamente- que ni las dictaduras militares lograron modificaciones en estas áreas sensibles a las cuales él se encarga de destruir. 

Advertencias y alarmas “Kristalinas”.

La visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva que tuvo lugar la semana pasada ha dejado fuertes impresiones –de distinto tipo, pero todas de gran magnitud-. Lo primero que destaca es que Georgieva se apersonó en Argentina como portadora de un rango y un mando superior al de todos los funcionarios del gobierno nacional –incluido el propio presidente Milei-. No solo participó en una reunión de gabinete, ya de por sí algo insólito e inaudito, sino que además fue, en lo práctico, quien lideró dicha reunión –impartiendo instrucciones y directrices al conjunto de ministros sobre qué, cómo y cuándo deben actuar-. Como para que quedara el estado de situación lo más claro posible –en cuanto al nivel de autoridad de la titular del FMI en Argentina- el propio presidente Milei se ausentó del país dejando a la directora prácticamente a cargo de la agenda de gobierno mientras permaneció en nuestro suelo. En dicho estado de situación Georgieva sostuvo una serie de visitas y encuentros de diversa índole. El periplo incluyó desde recorrer el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta –con ojos de patrón-, pasando por reuniones con empresarios, y llegando hasta conversar –después de bailar un rato- con la reconocida bailarina, coreógrafa y empresaria Mora Godoy (quien le advirtió –a Georgieva- sobre los malos salarios en Argentina) . También hay rumores –bastante bien sustentados- de reuniones con gente cercana a tres dirigentes de la oposición (Massa, Kicillof y CFK). Lo que se sabe que expresó Georgieva antes de partir es que desde FMI se ve un peligro por la falta de acción en cuanto al empleo y el poder adquisitivo. O sea que: la estabilización basada solo en el campo, la minería y el petróleo no es suficiente. También ella –Georgieva- advirtió que experimenta una preocupación personal porque nota que el ajuste que se está implantando no tiene consenso social para continuar después del próximo año-. En tanto, en su conferencia con Caputo expresó que el efecto “derrame” no está llegando al conjunto de la economía y se centró en el mal estado de las pymes. Y, por último, dejó la sugerencia –frente a los diez empresarios de mayor porte del país- de que el dólar tiene que subir de precio. Yo lo dije primero, podría decir –sin mentir- el vocero de buenos modales, Adrián Ravier.

 La Odisea y la insoportable pesadez de la subsistencia cotidiana.

Podría resultar apropiado en este momento recurrir al concepto de odisea, en una de las acepciones del término (sucesión de peripecias, por lo general desagradables, que le ocurren a alguien), para describir el pesado tránsito cotidiano de un gran mayoría de argentinos. La carga de preocupaciones y de problemas sin solución –que aumenta día a día, semana tras semana, mes a mes- que asumen forzosamente los ciudadanos (que no están dentro del 20% de favorecidos del sistema) va tornado la vida en Argentina en un calvario eterno que desgasta, enferma y –muchas veces- mata. Deudas impagables, acumulación gigantesca de consumos básicos postergados (en alimentos, ropa, esparcimiento, y demás), contemplación del malestar y la tristeza de los prójimos, todo va haciendo para que lo único que el individuo anhele sea arribar al fin del día y poder conciliar el sueño –y obtener un poco de descanso-. Por esto es que en días en los cuales la película recientemente estrenada, La Odisea, convoca a una gran cantidad de espectadores –y acapara gran cantidad de elogios (merecidos)- la comparación de las desgracias que afrontan el héroe (Odiseo) y su tropa con el acontecer diario del argentino de a pie no da la impresión de parecer impropio.

Apostillas de cierre: Tarjeta de locura. Oscurantismo y encandilamiento. Bancar los trapos.

“A quien dios quiere destruir, primero lo vuelve loco” este refrán antiguo -de origen griego, o romano- da la impresión de aplicar a medida de los tiempos que corren. Podría, quizás, agregársele que hoy como instrumento propiciador del desquicio obra un pequeño rectángulo plástico llamado tarjeta de crédito. Y es que por ahí comienza la odisea del ciudadano medio en su descenso al infierno del endeudamiento. Recientes relevamientos de varias consultoras exponen un crecimiento descomunal de personas que se endeudan con “la tarjeta” -con tasas usurarias en grado máximo- para gastos corrientes. Así las cosas, aquellos dirigentes que pretendan  gobernar –en nación y en las provincias- deberían pensar muy seriamente en abordar alguna solución para el inmenso número de ciudadanos alcanzados por este flagelo. Refiriéndonos a otro punto vale recordar que al periodo histórico conocido como Edad Media también se lo generalizó como el periodo del “oscurantismo”. Este término –“oscurantismo”- se caracteriza por una: oposición sistemática a la difusión de la cultura (RAE). Pero también –según la RAE- puede referir a la: “defensa de actitudes irracionales o retrógradas”. La primera definición podría ser la que alcance con mayor carga a los siglos en que tuvo lugar la Edad Media. La segunda definición pareciera ser más apropiada para los tiempos que transitamos en la actualidad. Como se  sabe a los individuos se los puede cegar dejándolos sin luz, pero también  por encandilamiento –prendiéndolas a todas (las luces), y enfocándoselas directamente a sus ojos-. Y así, por encandilamiento,  dan la impresión de operar las infinitas señales y discursos (sin filtro alguno) que impactan constantemente en el sistema cognitivo -provenientes desde todo el universo de plataformas tecnológicas existentes- del humano del siglo XXI. Como dice la canción: “…, fue la claridad, que lo encegueció”. Da la impresión de que vivimos un nuevo “oscurantismo”, pero –por así decirlo-  con las luces a pleno. Un último señalamiento hemos dejado para cerrar: el nuevo ataque de Milei a los jugadores de la selección nacional de fútbol por haber desplegado el “trapo” LAS MALVINAS SON ARGENTINAS durante el Mundial. Este reiterado ataque, que tuvo lugar en una entrevista televisiva, y más allá del enojo y del repudio que despertó, pareciera venir a interpelar a la ciudadanía respecto a cuánto está dispuesta a respaldar en el tema Malvinas, y también a los jugadores que asumieron la comprometida actitud ante los ojos del mundo todo. Destaca que en partidos posteriores al mundial se han visto despliegues de “trapos” alusivos a Malvinas en canchas de Argentina y de otros países (en los que algún equipo argentino se hubo presentado). Por el momento, al decir popular, algo es algo; pero se supone que más acciones, y más constantes, deberán ser necesarias para dar muestra si la sociedad está dispuesta en serio a –como se dice- “bancar los trapos”.

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