Arrimando Dúo y cómo la confluencia de intereses derivó en una propuesta musical sólida
Se llamaban igual, amaban la música argentina, cantaban desde siempre, pero sus pasos no se habían encontrado sino en esas ocasiones donde se celebra la amistad como un ritual ineludible: el patio de los amigos, con una guitarra que pasa de manos como un augurio de buena vida o para conjurar los malos vientos.
Hasta que la idea de darle forma a una nueva expresión los juntó hace ocho años. Desde entonces Néstor Congnigni y Néstor Pérez son Arrimando Dúo.
Néstor, el “Gringo”, es Cognigni y viene de Melo, al sur provincial; un pueblo que, dada su condición de músico - dice en broma su compañero- bien puede ser origen de caracterización como gentilicio, “melómano”. Canta con ese tono melancólicamente vigoroso, es la voz grave del dúo, a pesar de ser tenor. Tiene a su cargo la armonía que proporciona la guitarra.
Néstor, el “Negro”, es Pérez, de acá nomás -le gusta decir-, nacido tan cerquita de la cancha del Racing cordobés que lleva esa identificación como destino. Con “El Trueque”, formación musical que transitó la escena local a finales de los años noventa y algo del nuevo siglo, grabó un disco que fue premio de Cultura Municipal. En el Arrimando está a cargo del bajo rítmico que ofrece el bombo; su registro es ligeramente más alto, pero como los arreglos armónicos no tienen una voz líder, la suya viaja también como la del “otro” Néstor por toda la conjugación de sonidos.
Contagiar desde un escenario
Arrimando Dúo se propone como instrumento narrativo del hombre y sus circunstancias; ambos músicos coinciden en que los golpes de efecto no aportan al propósito de que poetas y compositores alcancen su ideal artístico; voces, guitarra y bombo se encuentran entonces en una expresión despojada y sensible.
Los Arrimando anhelan encontrar gozantes en cada hombre y mujer que recibe la palabra cantada. Con tan leve gesto como propósito artístico siguen rodando los escenarios.
Ya gozantes ellos mismos trabajan para ajustar el repertorio de lo que será su segundo EP, y ahí se detienen sin urgencias, porque consideran a dúo que la obra de notables como Yupanqui, Carnota, Coqui Ortiz o José Luis Aguirre, exige que el alma se entrometa en cada acorde, cada vocalización, cada respiración. El primer trabajo y casi todo su extenso repertorio es con arreglos del maestro Eduardo "Negro" Sosa, compositor, cantautor y amigo entrañable de los Arrimando.
Mientras tanto, también proyectan un espectáculo junto a compañeros de ruta musical que ponga en juego otras artes escénicas. Porque el arte popular es trabajo, es conciencia y deseo compartido.