Después de una década, va a juicio el policía acusado de matar a Santino, un bebé de casi dos años
A diez años del crimen, elevaron a juicio la causa por Santino Cabanillas, un bebé de casi dos años que fue asesinado en medio de una persecución policial en el barrio Marqués Anexo. El sargento Guillermo Sebastián Torres está acusado de homicidio con exceso en el cumplimiento de su deber.
El proceso llega después de una década de reclamo, en donde la familia Cabanillas denunció diversas irregularidades en la investigación. Está previsto que el debate comience en el segundo semestre de este año.
"Me siento tranquila que se va a realizar este juicio, con mucha paz, después de tantos años él va a enfrentar un juicio", manifestó Cintia Moyano, la mamá de Santino, en diálogo con La Nueva Mañana.
La mujer expresó que siente alivio ante la llegada del proceso que podría culminar con una sentencia reconocedora de la violencia institucional y argumentó: "Si yo mato a una persona tengo que cumplir una condena, no entiendo por qué dejaron que pase tanto tiempo. El es policía y debe recibir su condena".
Un crimen policial impune
El bebé tenía un año y nueves meses cuando recibió un disparo policial que lo dejó sin vida. Sucedió el 22 de enero de 2016, en el barrio Marqués Anexo, cuando dos policías desataron un tiroteo mientras perseguían a dos adolescentes.
Esa noche de verano, en calles pobladas, los agentes desenfundaron sus armas y comenzaron a balear a dos chicos que supuestamente habían robado. Los jóvenes quedaron detenidos, Santino muerto y los policías en libertad.
Los primeros pasos de la instrucción, a cargo del fiscal Gustavo Dalma, validaron la palabra de los oficiales, quienes acusaron a los adolescentes de gatillar contra Santino. Sin embargo, tiempo después las pericias establecieron que no había rastros de pólvora en sus manos.
Sumado a esto, uno de los detenidos expulsó una bala que había quedado incrustada en su pierna. Una prueba clave que cambió el destino de la causa. Ese proyectil permitió establecer que todas las vainas en la escena del crimen coincidían con el arma nueve milímetros utilizada por uno de los policías.
Los jóvenes fueron liberados. Torres quedó imputado y estuvo detenido por un tiempo, hasta que ordenaron su excarcelación. Luego sumó otras denuncias, lo acusaron de hostigar y humillar a dos niños de 13 y 14 años en barrio San Roque.
A mediados de abril de este año, la familia Cabanillas recibió la notificación de la elevación a juicio. De ser considerado culpable, el acusado podría recibir una pena de entre tres y cinco años.
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