Economía Facundo Piai 05/04/2026

¿Por qué los índices marcan una baja en la pobreza mientras el bolsillo no alcanza?

Según el Indec, las personas bajo la línea de pobreza disminuyeron, alcanzando al 28% el año pasado. Estos datos llaman la atención dado que tanto el empleo como el consumo están en declive.

El Gobierno dio a conocer las cifras de pobreza oficial existentes al cierre del año 2025, no sin suspicacias, algo habitual cuando Indec publica los datos de pobreza obtenidos de la Encuesta Permanente de Hogares. Ocurría durante los gobiernos kirchneristas, pasó con la administración Cambiemos, también con el Frente de Todos y ahora con el gobierno libertario. Quizás sea que el dato estadístico frío y la percepción de la calle no siempre machean.

AUH. El último registro de Anses dice que hay 4,1 millones de beneficiarios. Esto significa que en dos años se sumaron más de 91 mil asignaciones más. Foto: archivo

Así las cosas, las personas bajo la línea de pobreza llegaron al 28% el año pasado, siendo de los valores más bajos de la última década. De modo tal que, siempre según las cifras oficiales, Milei recibió un país con 41% de pobres y lo redujo considerablemente, sacando de esa condición a 3,8 millones de personas. Logro que llama la atención dado que tanto el empleo como el consumo están en declive.

¿Esto significa que la metodología empleada por el organismo de estadística nacional es errónea? No necesariamente. De hecho, no tengo elementos para afirmarlo. Lo que sí podemos es contrastar estos datos con otros que también dan cuenta de la realidad en la que se encuentra la actividad y la demanda.

Menos empleo registrado y salarios que se deterioran

Por un lado, hay una reducción sistemática de la cantidad de trabajadores registrados. Tal es así que en dos años de gestión se perdieron cerca de 290 mil puestos de trabajo. Asimismo, de acuerdo a estimaciones oficiales, aquellos que conservaron su condición de asalariado tampoco pueden darse por satisfechos ya que sus ingresos perdieron el último año frente a la inflación poco más de 2%. La contracara de esta caída es el incremento de trabajos por plataforma que ofician de “refugio” frente a la crisis del empleo.

Además, los jubilados, que explican la otra gran masa de ingresos, también vieron su ingreso derruirse frente al avance de los precios. Puntualmente, quienes perdieron poder de compra fueron los que perciben la mínima, el 65% de todos los jubilados. Un universo de aproximadamente 4,6 millones de personas. Estos, por el congelamiento del bono, perdieron 4,6% de poder de compra en el último año. Mientras que, en los últimos dos años, la caída del poder adquisitivo de este grupo fue de casi 8 por ciento. 

 La asistencia social, el gran truco libertario

Mención aparte merecen los planes sociales, un dato poco destacado por el relato libertario, pero en la Argentina de Milei crece con fuerza la Asignación Universal Por Hijo (AUH). Mal que le pese a la porción del electorado libertario que reniega ferozmente de los planes sociales, el último registro de Anses dice que hay 4,1 millones de beneficiarios. Esto significa que en dos años se sumaron más de 91 mil asignaciones más.

Asimismo, el refuerzo para la compra de alimentos (Tarjeta Alimentar) para beneficiarios de la AUH se amplió: el tope de cobertura pasó de los 14 a los 17 años inclusive.

Consumo dual: suben los durables frente al desplome de lo básico

Por el lado de la demanda se observa un comportamiento dual. Mientras el consumo de algunos bienes durables cerró el año al alza, otros caen. Es el caso de aires acondicionados, lavarropas o heladeras que vienen de un buen año. Lo mismo podemos decir del patentamiento de autos que recuperó en el 2025, pero el primer trimestre de este año está por debajo del mismo período del año pasado.

Ahora bien, al tiempo que los bienes durables tienen una buena performance en el gobierno de Milei (con un comienzo de 2026 incierto), el consumo masivo está a la baja, de acuerdo a Indec y la consultora Scentia. Mientras las grandes cadenas de supermercados tuvieron una caída significativa en 2024 con apenas una leve recuperación en el 2025, los supermercados nacionales vienen de dos años en negativo.

En consecuencia, se observa una caída del consumo de carne vacuna (con aumento de sus suplementos: pollo y cerdo), más un desplome de la demanda de leche. Si bien el consumo recuperó el año pasado, se consumieron 7,5 litros de leche per cápita menos que en el año 2023. A la carne y leche, se le suma el pan, otro alimento clave con consumo en rojo.

Nueve de cada diez hogares endeudados para comer

Hay otro dato a destacar que vincula el consumo de alimentos con la situación de ingresos en el que repara el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas: el endeudamiento. Un estudio nacional realizado por esta entidad da cuenta que el 91% de los hogares encuestados está endeudado de alguna manera. Lo que equivale a 9 de cada 10 hogares relevados fueron financiados ya sea mediante tarjeta de crédito, bancos, fiado o préstamos familiares, entre otros modos.

Lo llamativo es que en más del 60 por ciento de los casos encuestados por el Instituto de Estadística se endeudaron para comprar alimentos, mientras que un 15% lo hizo para cargar combustible al coche. Solo un 7% utilizó el crédito para adquirir bienes de consumo durables, lo esperable en una situación de normalidad.

Estos relevamientos son consistentes con los índices de morosidad publicada por el Banco Central. El último informe da cuenta que el 10% del total de préstamos realizados mediante tarjeta de crédito está en una situación irregular. Un dato alarmante, dado que los valores normales de mora giraban en torno a 2%, con un salto durante la pandemia que llegó a 5%.

¿Menos pobres o más precariedad?

Asumimos que menor pobreza es necesariamente una mejora en las condiciones materiales de existencia, pero vemos que no necesariamente es así. Puede darse el caso en que las capas medias deterioran su calidad de vida al perder su ingreso formal y refugiarse en trabajos de plataforma, sin llegar a caer bajo la línea de pobreza. Mientras que, al mismo tiempo, los estratos de ingreso medio-bajo superan con la AUH el umbral teórico que divide a pobres de no pobres.

En conclusión, hay menos pobres, pero se consume menos leche, carne y pan, al ritmo que se deteriora el ingreso de las capas medias. Otro modo de verlo, hay cada vez más personas agrupadas apenas arriba del umbral de pobreza, teóricamente no son pobres, pero su realidad material no es buena.

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