Cultura Por: Miguel Apontes02/04/2026

“En Malvinas, una zona de paz, el Reino Unido sostiene la base militar más grande del Hemisferio Sur”

Edgardo Esteban dialogó con La Nueva Mañana. Excombatiente en la guerra de 1982, periodista y escritor, expresó que ‘soberanizar’ y ‘malvinizar’ son “dos verbos sobre los que tenemos que trabajar”. 
Edgardo Esteban y su hijo Facundo en Malvinas. De fondo, el cementerio de Darwin en la Isla Soledad, donde están sepultados 237 soldados argentinos caídos en la guerra de 1982. Foto: gentileza

Cada 2 de abril, las argentinas y los argentinos conmemoramos el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

La fecha tiene un significado especial. Más allá de recordar el desembarco de 1982 en las islas, lleva una carga emocional sinigual, un homenaje eterno a quienes combatieron defendiendo la soberanía en el Atlántico Sur y el recuerdo de aquellos que dejaron su vida durante la guerra. La contienda duró 74 días y dejó 649 soldados argentinos muertos.

Edgardo Esteban tiene 62 años. En 1982, con 18 años, cumplía con el servicio militar en Córdoba y fue destinado como soldado a Malvinas. Cuando todo concluyó, el 14 de junio, fue tomado prisionero y llevado al buque inglés Canberra.

Tiene varios libros editados, entre los que se destacan “Iluminados por el fuego”, que en 2005 fue llevado al cine por Tristán Bauer, y el último que está presentando estos días, “La batalla final”

“Hay una reivindicación de Malvinas, pero mirando hacia la dictadura y no sobre lo que significa la cuestión de la gesta, o más que la gesta, lo que es la soberanía”, dice Edgardo a LNM.

Y como hombre que trabaja con las palabras, defiende dos términos que considera fundamentales. “Hay dos verbos sobre los que tenemos que trabajar permanentemente, que son ‘soberanizar’ y ‘malvinizar’, y es que el 2 de abril no puede ser solo una efemérides, tiene que marcarnos todos los días”.

Malvinas unifica a la sociedad argentina

“Hay pocos temas que son transversales, que son el rescate del colectivo. Cuando hablamos de fútbol todos estamos de acuerdo y nos ponemos la celeste y blanca. Y el 2 de abril también nos embanderamos todos con Malvinas. Entonces, desde ese lugar hay que trabajar, porque lo que pasa hoy, con este contexto, es una circunstancia. El gobierno va a pasar y nosotros tenemos que seguir construyendo, mirando hacia el futuro”. 

Edgardo Esteban toma la tibia diplomacia del gobierno de Javier Milei, que a todas luces abandonó lo que era una política de Estado: el reclamo constante de soberanía y la denuncia del enclave colonial inglés en el Atlántico Sur.

“Continúa la desmalvinización, hoy tenemos un Presidente que reivindica a Margaret Thatcher, una asesina que hizo hundir al ARA Manuel Belgrano fuera de la zona de exclusión, donde perdieron la vida 323 de sus tripulantes”, señaló Esteban.

Reflexiona sobre su papel en la guerra, como el de otros tantos combatientes: “Es preciso tener en claro por qué uno reivindica o vivió la experiencia de 1982, que fue justamente para recuperar nuestras islas. No a cualquier costo, sino para que sea un beneficio para el futuro de nuestro pueblo, para la Argentina. Mirá, si tenés en cuenta que desde 1983 y hasta 2021, solo de regalías pesqueras por la pesca ilegal del calamar, se llevaron los británicos 187 mil millones de dólares, es válido pensar cuántas escuelas, cuántos hospitales, cuántas universidades, cuántas rutas se podrían haber hecho… y cuánto mejor estarían los jubilados, los discapacitados”. 

Y enfatiza: “No es solamente la reivindicación histórica o recordar como corresponde a nuestros héroes que están allá como un faro que nos guía. Es tener en claro que Malvinas es pasado, es presente y es futuro”.

Edgardo Esteban y su cédula recuperada después de 40 años. 'La última batalla', donde se narra esta historia, "no es solo un regreso a Malvinas, sino una reflexión sobre identidad, dignidad y memoria". Foto: gentileza

Soberanías

Edgardo, quien también fue director del Museo de Malvinas entre 2022 y 2024, sostiene que las islas sintetizan el concepto de soberanía "y de otras soberanías", reivindicaciones muy enraizadas en el pueblo argentino, que hoy aparecen dejadas de lado. 

“Digo que son soberanías porque hablo de soberanía marítima, territorial, educativa, cultural, económica, comunicacional, de los derechos humanos, la individual. Malvinas es parte de eso, Malvinas es Lago Escondido, el acuífero guaraní; Malvinas es el Canal Magdalena, los recursos naturales del país, la disputa por lo que significa el territorio antártico, sus reservas minerales, está allí la mayor reserva de agua potable del planeta y en 20 años se disputa el pacto antártico. Entonces hay que preguntarse qué va a pasar”.

Y advierte sobre la política exterior, “¿se va a mantener un acuerdo de neutralidad viendo lo que está pasando ahora con el gobierno de Donald Trump?”.

Plantea que es necesario asumir otra postura, porque si Estados Unidos, como dice, considera que debe apropiarse de Groenlandia, tranquilamente se podrá decir lo mismo sobre la Antártida. “Más allá de las relaciones diplomáticas y los vínculos, debe haber firmeza en lo que tiene que ver con el territorio argentino y Malvinas, porque no son solamente dos islas, son casi 6 millones de kilómetros cuadrados de nuestra plataforma marítima continental”, agregó. 

EE.UU. e Israel siempre contra la descolonización

El Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas todos los años aprueba una resolución instando al Reino Unido y Argentina a retomar las negociaciones en la disputa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Se funda en la Resolución 2065 de 1965, que reconoció la disputa de soberanía y calificó el caso como una forma de colonialismo.

En la votación es mayoritario el apoyo a la Argentina. La posición contraria siempre proviene de Estados Unidos, Israel y, lógicamente, Reino Unido. Justo los países con los que el gobierno de Milei selló una alianza.

“Malvinas es parte de América latina, siempre ha tenido un respaldo regional e internacional inmenso, y este gobierno ha jugado con los países que han votado en contra de la Resolución 2065, es obsecuente con quienes no acompañaron jamás el reclamo de Argentina”, continuó. 

En términos geopolíticos, Edgardo Esteban apunta a lo que representan geográficamente las islas. “En Malvinas hay una base de la OTAN, la más grande del Hemisferio Sur, en una zona de paz”, afirma y señala que en un contexto de guerra “si pasa algo en el Canal de Panamá, Reino Unido controla el Atlántico Sur que quedaría como la única vía de comunicación marítima con el Pacífico”. 

“Lo curioso es que ahora son los aliados de este gobierno, y hasta algunos hablan de la autodeterminación, lo que es absurdo frente a un Estado que reclama por su derecho soberano”, enfatizó.

Edgardo Esteban, junto a excombatientes de Malvinas. Foto: gentileza

La última batalla

“Mi último libro es como un espejo de ‘Iluminados por el fuego’, y trata sobre la recuperación de mi cédula militar después de 40 años”. Editado por el sello Marea, el trabajo fue prologado por León Gieco, Pedro Saborido y Hernán Brienza

En ‘La última batalla’ Edgardo trabaja sobre Malvinas y ese pasado que vuelve, mucho más que un souvenir adquirido en una casa de remates. El libro es un ensayo que reflexiona sobre la memoria y la identidad.

 “Una noche de noviembre de 2020 el pasado irrumpe sin aviso: mi cédula militar estaba en Inglaterra, subastada en eBay, ofrecida al mejor postor como un trofeo de guerra. Sentí entonces que no era solo un documento lo que se disputaba, sino mi identidad, mi historia y la memoria de todos los que estuvimos allí. La noticia me atravesó como un bombazo: era el eco de la guerra de 1982, que nunca termina de irse”.

(*) Miguel Apontes, integrante de la Cooperativa La Mañana de Córdoba, forma parte del equipo de "Cultura en la aldea", que proporciona contenidos culturales a LNM. 

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