Sobreendeudamiento de las familias: crece la morosidad y se postergan consumos estructurales
El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) dio a conocer los resultados de la tercera edición de su informe "Endeudamiento de los Hogares Argentinos" que, entre otros datos preocupantes, reveló que el 91,7% de los hogares se encuentra endeudado a niveles extremos, con compromisos que se han deteriorado en su calidad y sostenibilidad.
El relevamiento fue realizado entre el 25 de febrero y el 16 de marzo, con 4.200 casos efectivos, seleccionados mediante muestreo probabilístico estratificado, considerando variables sociodemográficas (región, sexo, edad, nivel educativo y tipo de ingreso del hogar) para asegurar representatividad nacional.
Advierte el IETSE que se evidencia un proceso de "sobreendeudamiento estructural", ya que crece de forma significativa la cantidad de hogares con más de tres deudas acumuladas: 23,5% en 2026 frente a 12% en 2025 y 8% en 2024. En contraste, se advierte una reducción fuerte del segmento que tiene compromiso con una sola obligación: 14,7% en 2026 frente a 23% y 35% en los dos años anteriores.
Asimismo, alertan que se está rompiendo la capacidad de pago de las familias: las deudas impagas llegaron al 81,8% (contra 76% en 2025 y 63% en 2024), mientras que las instancias judiciales crecen al 34,5% (versus el 28% en 2025 y 22,2% en 2024).
Otro dato que da cuenta del impacto del endeudamiento estructural sobre la economía de las familias tiene que ver con la presión que ejerce sobre los ingresos: el 38% de los hogares destina más del 50% de sus ingresos mensuales al pago de deudas (28% en 2025 y 18% en 2024), consolidando una situación de "vulnerabilidad financiera severa".
Otro elemento que revela el estudio, y que se viene advirtiendo desde hace varios, es que el uso de la tarjeta de crédito se orienta en un 61% a la compra de alimentos (frente al 58% en 2025 y el 54% en 2024), "evidenciando que el financiamiento ya no impulsa el consumo ni mejora el bienestar, sino que cubre necesidades básicas esenciales".
Remarca el IETSE que "este proceso se traduce en un deterioro del nivel de vida, una reducción del acceso a servicios esenciales y una ruptura de las redes de contención"; ya que "la caída de deudas vinculadas a educación, salud y servicios refleja una salida forzada de estos sistemas, en particular de la clase media, mientras que la disminución de préstamos familiares evidencia un agotamiento de esa red informal de apoyo".
Concluye la entidad que la deuda dejó de ser un fenómeno transitorio, para pasar a convertirse en un organizador de la vida cotidiana: "Los hogares priorizan lo urgente sobre lo importante, resignan consumos estructurales y operan en un esquema de supervivencia permanente. En este contexto, el individuo comienza a vincularse con la economía principalmente como deudor, lo que limita su autonomía y movilidad social".
Y subraya que desde el punto de vista político e institucional, el crecimiento de embargos (16,8% en 2026 frente a 15% en 2025 y 11% en 2024) y la judicialización creciente, reflejan que "el endeudamiento se ha convertido en un problema público".
Proyecta el Ietse que en caso de no mediar correcciones, la morosidad se agravará, generando una mayor carga de deuda sobre ingresos, expansión del crédito informal y aumento de embargos, con "riesgo de normalización del incumplimiento como conducta económica".
En ese marco, sentencia que "Argentina no enfrenta únicamente un problema de endeudamiento, sino un proceso avanzado de insolvencia estructural de los hogares"; ya que "el crédito dejó de ser una herramienta de crecimiento para convertirse en un mecanismo de supervivencia cotidiana".
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