El cierre de la emblemática fábrica de neumáticos FATE desnudó las consecuencias del modelo Milei
FATE cerró su planta de producción de neumáticos y despidió a nada menos que 920 trabajadores. Así, con semejante noticia, nos desayunamos los argentinos este miércoles, tras el feriado de Carnaval. Quizás ya estaba anunciado, quizás las advertencias sobre a qué conducía el programa ultraliberal de Milei podían atenuar semejante noticia. Pero no, la capacidad de asombro no se pierde con facilidad, y con el levantamiento de la empresa de la familia Madanes Quintanilla, el escenario que se presenta para la industria está lleno de nubarrones muy difícil de sortear.
La emblemática fábrica frenó la producción en su planta de San Fernando, provincia de Buenos Aires, alegando “cambios en las condiciones de mercado” por la apertura indiscriminada de las importaciones y, en particular, por una competencia desigual con los productos provenientes de China. Si bien tanto la Secretaría de Trabajo de la Nación como el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictaron la conciliación obligatoria, la decisión de la emblemática compañía de capitales nacionales parece irreversible. El Estado llegó otra vez tarde.
De todas maneras, no se trató de “efectos colaterales”. El ostensible cierre de fábricas, el congelamiento de salarios y el crecimiento de la desocupación, son los efectos previsibles de una política anti industrial que persigue, como en tantos momentos de la historia contemporánea, instaurar un nuevo orden económico y social, que incluso puede dejar al margen al sector agro exportador, para centrarse en la reprimarización, pero esta vez priorizando la explotación intensiva de recursos naturales (minería, hidrocarburos), buscando atraer, con grandes beneficios y sin mayor control estatal, inversiones extranjeras.
“Haremos las acciones posibles e imposibles”
Alejandro Crespo es el Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) desde 2016. "Hay que entender la magnitud de esta situación, es una fábrica de 80 años. Cientos y cientos de familias se quedan sin trabajo", dijo este miércoles por la mañana en la puerta de la planta de FATE de San Fernando, en la provincia de Buenos Aires.
El dirigente, de conocida militancia en el sector más radicalizado, en lo gremial y lo político, relató cómo fue para los trabajadores “acercarse a las seis de la mañana, a brindar su mano de obra, que es la mano de obra que generó uno de los holdings económicos más grandes del país, que tiene la fábrica de aluminio, Futaleufú, los campos eólicos, al manejo de la energía, todo construido por la mano de obra que salió de esta fábrica”.
Y completó: “Se quedan sin trabajo cientos de familias, los compañeros del SUTNA que brindamos la mano de obra directa, pero también los compañeros de limpieza, los camioneros, los repartidores, todo lo que implica el empleo indirecto en el cordón industrial más grande del país. Es el ejemplo del país que vamos a tener los trabajadores si no salimos a defendernos. Acá vamos a hacer todas las acciones necesarias, posibles e imposibles para lograr que cada uno de los compañeros vuelva a su puesto de trabajo y se reabra esta fábrica”.
“Este es el resultado de una política anti industrial”
Pedro Wasiejko, exsecretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) y actual titular de FETIA (Federación de Trabajadores de la Energía, Industria, Servicios y Afines), responsabilizó directamente al Gobierno nacional, al titular de la empresa, Javier Madanes Quintanilla, y lanzó críticas a la actual conducción del gremio del neumático.
En diálogo con La Nueva Mañana, Wasiejko dijo que el cierre de FATE no es otra cosa que la “crónica de una muerte anunciada”.
“De la dictadura cívico militar de 1976 para acá se viene consolidando un modelo agro exportador y ahora sobre todo extractivista. La industria se ha resistido, los sindicatos industriales también, el papel de la UOM, del SMATA. El SUTNA existe desde la década del 30. Esta industria se sostuvo hasta acá, pero siempre con políticas en contra: la dictadura militar, después Menem y Cavallo, que al peronismo le cuesta hablar de eso, pero debe hacerse cargo de que hubo una política neoliberal y nefasta en ese momento que tuvimos que enfrentar la década del 90. En el 99 tuvimos un caso parecido con el cierre de Goodyear, donde se juntaron dos cosas: la convertibilidad, la política anti-industrial, y después una conducción gremial que en esos momentos mandó a los trabajadores a levantar la mano y aceptar sin más las indemnizaciones. A estas empresas poner 20, 30 millones de dólares en indemnizaciones, no es nada. Se vuelve a repetir el escenario, Milei con su apertura indiscriminada de importaciones, enfriamiento de la economía y de la producción local”.
Crítico con la conducción actual de SUTNA, el dirigente recuerda el duro conflicto de 2022. “En ese momento no había ningún despido, había negociación salarial, y se generó todo un tema por una cuestión de una cláusula, vinculada al trabajo del sábado y domingo, que llevó a que se corten todas las exportaciones en todas las plantas neumáticos, con lo cual lo que por ahí permitía, como en el caso de Bridgestone, cobrar ganancias, bueno, si no hay exportaciones, no hay dólares”.
En otro momento de la conversación, Pedro Wasiejko recordó cómo FATE al inicio de la década del 70 hasta diversificó su producción, incursionando en la electrónica. Tiempos en que parecía consolidarse una “burguesía nacional” que no fue, que nunca fue.
“La compañía llegó a desarrollar un área de electrónica, un avance para la época, con la fabricación de las calculadoras Cifra. Argentina estuvo a punto de desarrollar una computadora de mesa, el ministro de Economía de Perón José Gelbard era accionista de FATE”, sostuvo ante LNM.
Y finalizó “Madanes Quintanilla me dijo una vez, cuando yo le decía que tenía que pagar participación de las ganancias a los trabajadores, que era la mejor forma de acompañamiento, me contestó públicamente que si él quería un socio se lo buscaba. Bueno, ahora tiene un socio brasilero y tiene un presidente como (Javier) Milei que le hace que tenga que cerrar la planta. Él ha colocado una parte de la producción de cubierta convencional en la planta que tiene su socio, una empresa. FATE el año pasado tenía 1.800, 1.900 trabajadores en total. Luego en 2024 fuimos al proceso electoral en el gremio con 800 trabajadores jornalizados y unos 300 empleados; ahora hay 900 entre jornalizados y administrativos. Esto ya era un escalón, una escalera en bajada, un proceso casi inexorable”.
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