
León XIV en Córdoba | Carlos Belart: “El voto evangélico no es cautivo”
Facundo Piai


La visita del Papa León XIV a Córdoba no solo significa la presencia de un jefe de Estado, sino, ante todo, la de un líder religioso que interpela a millones de fieles, desde feligreses activos hasta simples católicos culturales. Pero además de ser una figura admirada por el pueblo de la fe católica, también logra ascendencia en otras ramas de la cristiandad. Es por ello que desde La Nueva Mañana decidimos entrevistar a diferentes referentes religiosos de la ciudad.
En esta entrega charlamos con el pastor Carlos Belart, fundador de Cita con la Vida, iglesia cristiana que lleva décadas expandiendo su mensaje de fe por la ciudad de Córdoba. Para Belart, “la religión no es una moda”, el hombre siempre asistió a los templos en busca de respuestas, a lo largo de la historia. Pero muchos confunden el declive de la iglesia católica y la expansión de nuevos credos con un fenómeno nuevo, porque “desde los albores de la patria, la iglesia católica es la iglesia oficial”. Sin embargo, todo forma parte del mismo fenómeno vital: “la necesidad de Dios”.
Para este pastor, exmiembro de la Fuerza Aérea Argentina, condecorado en Malvinas, cercano a la doctrina de la prosperidad y crítico de ciertas interpretaciones de justicia social, “el evangelio no es un invento, sino un descubrimiento”. Con él charlamos sobre la expansión del pentecostalismo, la relación de los evangélicos con la política y los prejuicios que generan los liderazgos espirituales personalistas, entre otros temas.
-Si bien las iglesias pentecostales o neo pentecostales, llevan, al menos, medio siglo en el país. En los últimos años se nota un crecimiento sostenido de estos templos ¿por qué crees que ocurre?
-Son varios factores que explican el fenómeno de este crecimiento. Pero… es que hay tanta necesidad de Dios, tanta angustia, tanta soledad, que la gente necesita un mensaje esperanzador. Un mensaje que transforme, y solamente el evangelio (olvidate de los evangélicos, la iglesia católica, lo que sea), estoy hablando de lo supremo, de lo eterno, que es Dios. Si el hombre busca a Dios va a cambiar, porque va a cambiar su interior.
-¿Por qué esa demanda de espiritualidad se canaliza hacia el pentecostalismo y no hacia la iglesia tradicional?
-Nosotros no estamos en contra de los católicos. La iglesia católica es un dique contra la inmoralidad. Lamentablemente está devaluada, y eso a mí me entristece. No me gusta. Yo quiero una iglesia católica fuerte en valores.
-En el mercado de espiritualidades (disculpe la expresión), ¿qué distingue a las nuevas iglesias evangélicas de las tradicionales?
-La iglesia evangélica ha sido celosa en guardar los preceptos de ser consecuente: lo que se dice con la boca, hay que llevarlo a la práctica con nuestras vidas. Eso ha traído en la población, desengañada por distintos temas, una atracción. Eso no nos hace mejor, ni peor que nadie, somos una voz. La biblia nos enseña de Juan el Bautista que dice: “soy una voz, que clama en el desierto. No la única”.
-¿Por qué creés que las iglesias pentecostales son a menudo estigmatizadas y los pastores señalados como “chantas”?
-Lo que puedo decir es que a mi me avala la trayectoria, tengo 50 años de pastor, estudié en la universidad de Córdoba, vivo acá, en la misma casa de hace 40 años. Soy un ex combatiente, no soy un cuatro de copas. Estoy ante el escrutinio público. No soy perfecto, tengo limitaciones, tengo errores. Sería un necio al decir que soy inmaculado. No, soy un hombre de carne y hueso, pero que trata al menos de vivir lo que predica. Por eso prevalece mucho la juventud que encuentra satisfecha su necesidad espiritual.
-Hay una serie de Netflix, El Reino, que expone los prejuicios que hay respecto a iglesias como la tuya ¿la viste?
-Es basura. Porque yo conozco desde adentro. Que puede haber bandidos, sí señor. Que puede haber gente deshonesta, sí señor, pero eso no es evangelio. Eso no es el reino de Dios. Eso es ficción, por eso no veo, porque no me interesa. yo nunca conocí un caso así: Imagínate, si no lo denunciaría públicamente, porque nos enloda a todos. Uno tiene que estar preparado, tiene que tener un carácter. “Bienaventurados seréis cuando por causa de mi nombre os vituperen”, dice La biblia. Ahora, si lo que dicen de mí fuese cierto, y… arreglatela hermano. Rendí cuenta a quien corresponda. Pero no es el caso. Hemos escuchado cada agravio…
-¿Qué suelen decirles?
- Han llegado a decir que estamos financiados por la CIA. He escuchado cada bobada. No dicen que hemos levantado un colegio que es monumental, a sangre y lagrima. Tenemos casi mil alumnos, se llama Centro Educativo Cita con la Vida (primario y secundario). Nuestra meta es tener un terciario también. Y ahora estamos levantando el gimnasio. Hacemos sin subsidios el trabajo que no hace el Estado. No nos dan un mango, cuando nos corresponde por ley. La iglesia se lo puso al hombro con gente que cree.
-¿Como se financia?
-Con el aporte voluntario. Otro tema es que dicen: “¡¿de dónde sacan la plata?!”. Que les importa, me dan ganas de decir, muchas veces. Si quieren saber, vengan un día a nuestra iglesia que tiene las puertas abiertas y fíjense lo que hacemos. Decir que le sacamos la plata a la gente, es subestimar a la gente. Se creen que la gente es estúpida.

“Dialogar entre diferentes enriquece, no así los insultos y las descalificaciones”
En los últimos años, por la masividad que está teniendo la iglesia pentecostal en la región, los pastores son visitados por dirigentes políticos de toda tendencia ideológica. Belart es consciente que los políticos buscan votos y esa relación le ha generado problemas al interior porque han sido “muy ingenuos; no tenemos picardía”. Especialmente se vincula al pentecostalismo carismático a espacios políticos contrarios al progresismo, sin embargo, para el pastor principal de Cita con la Vida, dentro de los templos debe primar la “libertad de conciencia”.
-¿En qué sentido han sido ingenuos con la política?
-Viene la gente y uno los atiende con cariño, con respeto, y después se encuentra con mentiras, tanto de los políticos como de la prensa.
-En los últimos años, las iglesias cristianas se han vinculado más con la política partidaria ¿existe el voto evangélico?
-No existe. No es así. Yo tengo mis ideales. Yo fui un pibe que se crió en una Córdoba convulsionada en los años 70. Tengo mis ideas, en un café te puedo contar, de manera privada. Pero yo no quiero publicarlo porque no quiero influenciar a la gente. Porque las banderas de la reforma protestante son la libertad de conciencia. Si yo el domingo les digo voten al candidato X, la gente va decir: este tipo es un falso. Me dice una cosa y está diciendo otra acá. Entonces cada uno tiene que votar a conciencia. Sí, lo que digo es: a los que tengan valores cristianos, a la vida, a la honradez, al trabajo, al estudio, eso sí. Pero el voto evangélico no es cautivo. Porque no se trata de elegir a un pastor, se elige presidente, entonces me interesa saber cuál es su plan económico o qué van a hacer con los jubilados.
-Recientemente vemos que la política, particularmente el gobierno, adquiere en su discurso elementos de la narrativa religiosa. En el sentido que dicen: “determinada política económica es el paraíso o la oposición es el demonio” ¿Qué te parece esto?
-No me gusta. Yo creo en el dialogo. En una mesa en donde la política debata lo que tenga que debatir, pero sin separaciones, en un ambiente de convivencia. Hay que recuperar el dialogo. Dialogar entre diferentes enriquece, no así los insultos y las descalificaciones. Yo lucho por otra cosa, por un país en donde nos pongamos de acuerdo. Yo soy fanático de Argentina, soy nacionalista, amo a mi patria. Nacionalista sano, no el que solamente se emociona cuando hace un gol la selección (que me emociono), pero quiero otra Argentina, con todo el potencial que tenemos.
-Desde León XIII que se introduce el concepto de Justicia social en el discurso religioso católico ¿Qué opinión tenés?
-Lo tomo con pinzas, pero yo creo en la justicia social. Tiene que haber. Si uno se sacrifica tiene que recibir lo que merece. Ahora, si uno es un vago que se rasca todo el día, después quiere tener los beneficios del que se esfuerza, entonces no. La recompensa para el que trabaja y tiene la ambición de progresar me parece sano. Premiar a un vago es injusticia.
-¿Te genera expectativa la visita del Papa?
- Esta bueno. Un hombre que viene con un mensaje de paz. No me representa doctrinariamente. Pero sí adhiero a lo que él dice, a lo que el busca, a lo que promueve: que es la hermandad. Además, es un jefe de estado.
-¿Tiene alguna opinión sobre el hecho de que Francisco no haya venido a Argentina?
- El Papa Francisco nos escuchaba mucho. Fue muy importante. Un gran líder espiritual. Seguramente que no vino para evitar el manoseo político de acá.

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