Atraso salarial y suba de servicios: radiografía de por qué la clase media no llega a fin de mes

Los últimos relevamientos oficiales muestran que los ingresos pierden frente a la inflación en una economía estancada.
Política22/10/2026Facundo PiaiFacundo Piai
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Desde la asunción de Javier Milei, el salario que pagan las empresas medido por Indec perdió cerca de 2%. Foto ilustrativa: gentileza.

En el comportamiento del salario se esconde gran parte de la explicación del interrogante que jocosamente plantea el presidente cuando se pregunta: “¿por qué la gente no llega a fin de mes?”

En lo que va de gobierno libertario, el salario privado perdió respecto a la inflación en diciembre del 2023 tras la suba del dólar, recuperó durante el año 2024, volvió a perder en el 2025 y en lo que va del corriente año no llega a recomponerse.  

Así las cosas, desde la asunción de Javier Milei, el salario que pagan las empresas medido por Indec pierde cerca de 2%. Mientras que la caída del salario del sector público respecto a las subas generalizadas de precios es aún mayor, llegando a un rojo de 15%. 

Ahora bien, el problema del cálculo de la inflación radica en que se trata de un promedio que pondera los principales bienes y servicios de la canasta de consumo, pero no deja de ser un promedio.

Lo cual significa que observa muchos precios que son irrelevantes para el bolsillo de las mayorías, como puede ser el valor de un pasaje aéreo, el precio de comer afuera o de pernoctar en un hotel. Precios que, si suben menos que el promedio, tiran para abajo la inflación, aunque se trate de consumos que muchos tienen vedado. 

En efecto, el empobrecimiento generalizado que experimenta la sociedad argentina desde, al menos, la última década cambió los patrones de consumo. Esto obliga al organismo de estadística oficial a ajustar el peso de ponderación acorde con el consumo actual. Es el motivo por el cual renunció su anterior director, Marco Lavagna. Dado que, si el peso de ponderación se aleja mucho de la canasta popular, la inflación oficial deja de reflejar las subas que siente el bolsillo. En otras palabras, deja de ser representativo el esquema de ponderación.

Los gastos fijos descalibran el presupuesto familiar

En la medida en que los ingresos de la población se contraen, por pérdida de fuente de ingreso o la reconversión del asalariado formal a monotributista, el peso que los gastos fijos tienen sobre el bolsillo crece. Se produce, entonces, una alteración del presupuesto familiar.

Por el este motivo, si una familia gana $1.000.000 y tiene $400.000 de gasto fijo (entre luz, agua, gas, expensas, etc.), éstos representan el 40% del ingreso familiar. Pero si caen los ingresos de la familia a $800.000 y el costo fijo se mantiene inalterado, entonces el peso de esos gastos pasa a ser del 50% del ingreso.

Algo similar es lo que está pasando con los salarios y la suba de los servicios. Por un lado, cientos de miles de trabajadores registrados perdieron su empleo desde diciembre de 2023. Muchos de los cuales dejaron de percibir un salario y encontraron algún tipo de empleo refugio para subsistir (como delivery o transporte por aplicaciones). En efecto, la modificación que experimenta el mercado laboral los expulsó y encontraron en la informalidad la posibilidad de subsistir, pero con un ingreso menor al que tenían.

Por otro, los que se quedaron adentro del sistema, porque mantuvieron su empleo registrado, están teniendo aumentos salariales por debajo de la inflación. Están perdiendo poder de compra, inclusive, comparándolo con un índice que no se actualiza conforme a la nueva dinámica de consumo.

Servicios, tarjeta e impuestos se postergan como mecanismo de supervivencia 

Así las cosas, en 33 meses (desde diciembre de 2023 hasta agosto de 2026), el salario del sector privado creció 326%, mientras que el del sector público se recompuso menos, con un 269%. Pero la inflación de los gastos fijos que mide Indec (tarifa de luz, agua, expensas, etc.) subió más de 600% en el mismo período.

Esto, naturalmente, tiene efecto directo en el dinero que a las familias les queda disponible para consumir. El menor salario disponible se refleja principalmente en dos fenómenos: la caída sostenida del consumo y el aumento del incumplimiento de la deuda de los hogares.

Sobre lo primero, todas las consultoras especializadas en consumo masivo dan cuenta que la contracción acumulada bordea el 3%. En consonancia con esa caída, la actividad comercial cayó en 6 de 8 meses, en lo que va del año.

Respecto a la morosidad de las familias, la misma se mantiene en el ratio del 13% desde hace cuatro meses. En la medida en que el crédito no vuelva a fluir y las familias con atraso en sus pagos no logren refinanciar sus compromisos, esos valores continuarán elevados.

Por último, por deterioro de ingresos, el 54% de los argentinos dejó de pagar o postergó alguna obligación, según un estudio nacional que hizo la consultora Casa Tres, dirigida por Mora Jozami. Lo primero que se deja de pagar, cuando el dinero no alcanza, son los servicios públicos y privados, seguido por la tarjeta de crédito y los impuestos. 

De modo tal que la reducción de las cantidades consumidas (también la calidad de los productos demandados), el calentamiento de la tarjeta, el no pago de los plásticos, y la postergación de las obligaciones con Arca y las proveedoras de servicios, son algunos de los mecanismos que implementan las familias porque no llegan a fin de mes. 

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