Las anclas políticas del Gobierno sufren presiones cada vez mayores: ¿qué pasará con el dólar?

El modelo oficial logra contener las tensiones cambiarias en el corto plazo gracias a una fuerte absorción de pesos y tasas reales positivas. Sin embargo, la contracción de la economía real y la debilidad de las reservas exponen la fragilidad del esquema de cara al segundo semestre.
Economía02/08/2026Facundo PiaiFacundo Piai

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El último informe sobre el mercado cambiario publicado recientemente por el Banco Central da cuenta que por la vía de la compra de billetes para atesorar se fueron más de 2 mil millones de dólares. Imagen ilustrativa

La política económica del Gobierno nacional ya eligió sus prioridades, con la desaceleración de la inflación a la cabeza. Esto significa que sostendrán las principales anclas de su política: la cambiaria, la fiscal y la monetaria, en detrimento de la economía real. Sin embargo, a medida que nos acercamos a la elección del próximo año, las anclas se enfrentarán a presiones cada vez mayores. Principalmente, el tipo de cambio.

En junio ya se advirtió un dato que incomoda. La compra de dólares por parte de los argentinos se mantiene elevada. El último informe sobre el mercado cambiario publicado recientemente por el Banco Central da cuenta que por la vía de la compra de billetes para atesorar se fueron más de 2 mil millones de dólares. Por lo que, de mantenerse la demanda de divisas en las cantidades del primer semestre, al finalizar el año se irán por esa vía más de 25 mil millones de dólares.

En efecto, se trata de cifras abultadas que introducen ruido en los análisis sobre la solvencia de la política económica. Hasta el momento, los flujos positivos de la cuenta corriente -porque se exporta más bienes de lo que se importa- disipan el rojo de la balanza de servicios y los dólares que se escurren por la vía de la compra de billetes para atesorar. Un balance positivo que tuvo dos estímulos claves: la suba del precio internacional del petróleo y la época de liquidación de la cosecha.

Siendo las exportaciones agropecuarias claves para el ingreso de divisas, y habiéndose acabado la estación de mayor oferta de materias primas, es de esperar que las exportaciones desciendan durante la segunda parte del año. De lo anterior se desprende que comienzan los meses en los que los gobiernos tienen mayor vulnerabilidad para domar al dólar y, contrariamente, las exportadoras tienen mayor poder para obtener beneficios. Un dólar más alto o beneficios del tipo impositivos, como puede ser una quita de las retenciones a sus exportaciones (como ya ocurrió en septiembre del año pasado).

Las medidas contractivas despejan presiones en el corto plazo

El Gobierno esgrime a favor de sus objetivos macroeconómicos que desde que el Banco Central cambió la estrategia y comenzó a comprar dólares, el valor del mismo no sufrió presiones. Algo que no era claro a comienzos de año. Así, en lo que va del 2026, las compras netas superan los 13 mil millones de dólares. Estas compras fueron importantes para poder afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera sin necesidad de recurrir a nuevo endeudamiento o depender de inusuales salvatajes de la Casa Blanca.

Sin embargo, la tendencia compradora del Banco Central no redundó en una recomposición de las reservas. Contrariamente, las mismas se contrajeron por los vencimientos de deuda afrontados con las compras netas del Banco Central. Este es un factor de vulnerabilidad del modelo financiero libertario, dado que países tomados como ejemplo por el Gobierno, como Perú, tiene la mitad de deuda que Argentina y sus reservas multiplican a las nuestras. Lo que significa que la relación de cobertura de reservas internacionales contra los vencimientos continúa siendo débil.

Esto explica que las tensiones devaluatorias no terminen de disiparse. Por ello, para defender el tipo de cambio actual el gobierno busca absorber pesos y evitar así que estos vayan al dólar. Es lo que se observa con las licitaciones de bonos atados a la cotización del dólar, que funcionan como cobertura frente a una eventual devaluación.

La emisión de estos bonos, sumado a tasas reales positivas para los plazos fijos, más la intención del equipo económico de controlar la liquidez de pesos, sumado a la moderación de las importaciones por amesetamiento de actividad, permiten descartar presiones cambiarias en el corto plazo. Pero de continuar por este camino, no hay indicio de que la economía real vaya a mejorar.

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