Milei y Caputo avanzan con su modelo y la economía real sufre con la caída del salario y el consumo

Mientras el 30% de la economía está en niveles históricamente altos, el resto se contrae. La erosión salarial resiente la demanda y golpea de lleno al consumo masivo.
Economía26/07/2026Facundo PiaiFacundo Piai

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En los últimos tres meses la inflación bajó, y eso siempre es positivo en un régimen de inflación persistente como el que tiene el país desde hace más de una década. No obstante, la desaceleración de los aumentos generalizados no está teniendo un correlato positivo en el poder de compra de los ingresos. 

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Luis "Toto" Caputo y Javier MIlei. Foto archivo

De acuerdo a relevamientos de Indec, desde la asunción del gobierno, los salarios que paga el sector privado perdieron frente a la inflación acumulada cerca de 4 puntos de poder de compra. Mientras que los salarios del sector público perdieron aún más, deteriorándose en alrededor de 18 puntos. Pero ninguno de los dos se derritió tanto frente a la suba de precios como el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que cayó 44%, entre diciembre del 2023 y junio de 2026.

El atraso del SMVM tiene incidencia indirecta en los ingresos de la población al impactar en las prestaciones por desempleo como así también en las jubilaciones. Además de provocar que las jubilaciones pierdan contra los precios, su atraso -al ser la referencia para los programas de contención social- limita el acceso a planes sociales a hogares de bajos ingresos. De modo tal que este rezago golpea a los sectores de mayor vulnerabilidad.

Esto da como resultado la pérdida de poder de compra de los ingresos (salarios y jubilaciones), a pesar de la tendencia desinflacionaria. Si a esto le sumamos que los sectores económicos en crecimiento no se destacan por generar mucho empleo, y los que son mano de obra intensivos están en contracción, entonces el impacto es doble: además de la erosión del poder adquisitivo, hay también reducción de la masa salarial total. Esto se explica por los más de 300 mil puestos de trabajo registrado menos respecto a noviembre de 2023.

Sin margen para el consumo masivo

La consecuencia de menos trabajadores registrados y de ingresos percudidos se refleja en el consumo masivo. Los relevamientos oficiales dan cuenta que los supermercados tuvieron performance negativa en la comparación interanual en todos los meses medidos del año (enero-mayo). Lo cual da como resultado una contracción de casi 3 puntos porcentuales en comparación con la performance del 2025. En los canales mayoristas también se advierte la misma dinámica con caída similar, de acuerdo a Indec.

En junio, las ventas tampoco remontaron en los estudios realizados por la consultora Scentia. La canasta de bienes de consumo masivo observada por esta consultora (alimentación, bebidas con y sin alcohol, desayuno y merienda, higiene y cosmética, impulsivos, limpieza de ropa y hogar, y perecederos) presentó caída en los principales canales medidos. Tanto en supermercados, almacenes y kioscos, se contrajo el volumen de ventas de estos bienes, en la comparación interanual y también intermensual. Solo creció el comercio electrónico, pero maneja volúmenes poco significativos.

El termómetro de la carne: consumo en mínimos de dos décadas

La carne, un bien de primera necesidad que no forma parte de la muestra de Scentia, también tiene demanda a la baja. De hecho, el consumo per cápita de carne vacuna está en niveles históricamente bajos. Descendiendo 8% en relación al 2025, el consumo estimado actual es de 47 kilos al año por persona, siendo el registro más bajo, al menos, de los últimos 20 años.

En diálogo con La Nueva Mañana, el presidente de la cámara de la industria de la carne, Miguel Schiariti, destacó que los frigoríficos que trabajan únicamente abasteciendo al mercado interno están viendo sus márgenes afectados. Mientras que las carnicerías tampoco están en una buena situación, pero “buscan arreglárselas con las carnes sustitutas”, vendiendo más pollo o cerdo.

Hoy, por factores diversos, la industria está produciendo menos carne que el año pasado. Se faenan menos animales, pero de mayor peso, lo cual compensa un poco la contracción. De cualquier manera, salieron de los frigoríficos 94 mil toneladas de carne menos que durante el primer semestre del año pasado. Esto quiere decir que, de haber una recomposición de la demanda interna, con una oferta como la actual, seguramente habrá presión en los precios, destacó Schiariti.

Distinta es la realidad de los frigoríficos exportadores que están en un gran momento. Actualmente, los despachos están dentro de los volúmenes históricos, y los dólares generados por las exportaciones de carne vacuna están en niveles récord, en gran parte explicado por un salto en los precios internacionales.

Se consolida un modelo de dos caras, con el desacople de los exportadores

La dinámica que se observa en la industria de la carne vacuna es un reflejo de lo que está sucediendo en la economía argentina, en donde los sectores mercadointernistas caen y los que desarrollan su perfil externo gozan de buena salud. Los informes sobre el andar de la economía en su conjunto muestran que la actividad mantiene números positivos, pero sostenida por el agro, la explotación minera y la energía. Es decir, por sectores exportadores.

Sin embargo, si dejamos de lado la performance de esos sectores, vemos que el resto está desacoplado. Dentro de las actividades con números en rojo se destaca el comercio y la industria, sectores de estrecho vínculo con el mercado interno, los cuales representan el 40% del empleo registrado.

En efecto, el gobierno logra imponer la implementación de su visión económica, dando por resultado una contención de la inflación (inclusive pese al boom del barril de petróleo) a fuerza de apertura importadora y demanda deprimida. Mientras que los sectores internacionalmente competitivos se consolidan y los que no lo son lo sufren.

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