La fórmula de gobierno de Milei: lealtades compradas en el Congreso y represión a la ciudadanía
Un día de miedos expuestos en el oficialismo.
Todo lo que estaba planeado que aconteciera el jueves 15 hizo que el gobierno nacional –todos y cada uno de quienes lo integran- asumieran la jornada con los nervios crispados, y con los más profundos temores a flor de piel. Por un lado en la cámara de diputados estuvo convocada por la oposición una sesión con el objetivo de voltear el decreto 70/2023 -"Bases para la reconstrucción de la economía argentina"- que desregula la economía, y es la piedra basal de los estropicios que ha realizado –y realiza- Milei en todas las aéreas fundamentales de Argentina. La incertidumbre reinante, producto de no saber previamente si iba o no haber quórum para tratar la derogación del decreto, mantuvo -hasta las 14h- un fuerte estado de crispación en las filas oficialistas. Pero al mismo tiempo, y una vez caída la sesión, este estado nervioso del oficialismo no se modificó demasiado, ya que en las calles cobraba un gigantesco volumen la multitud de ciudadanos convocados a la quinta marcha universitaria –en CABA y en las más importantes ciudades argentinas-. El desarrollo de ambas instancias –la parlamentaria y la social- lograron el efecto de que el gobierno de Milei mostrara públicamente sus profundos miedos porque la “cosa” no esté precisamente MDAAP (Marchando de Acuerdo al Plan).
Sesión sin quórum: Ensayo general.
La imposibilidad de sesionar en pos de la derogación del 70/2023 –por falta de quórum- puede leerse en varios sentidos. El primero –obvio- es que la oposición no logró el objetivo de máxima –la derogación del decreto-, aunque logró “mostrar músculo” al quedar al filo de conseguir el quórum. Pero tampoco el gobierno de Milei logró el objetivo de máxima suyo: un triunfo parlamentario que anulara toda posibilidad de que en un futuro vaya a tratarse el tratamiento de la derogación del 70/2023. En términos teatrales podría decirse que fue una suerte de ensayo general (de una derogación que podría tener lugar en cualquier momento). Lo que sí llamó poderosamente –o no tanto- fueron las ausencias de ciertos legisladores que a último momento decidieron no presentarse para dar el quórum necesario. Estas ausencias curiosamente se produjeron luego de que el presidente Milei llevara días atrás a 15 gobernadores a un paseo en París –y que hiciera concesiones a última hora sobre reclamos puntuales de algunas administraciones provinciales-. 10 ausencias –algunas incomprensibles- imposibilitaron la sesión. Los diputados que el jueves “brillaron por su ausencia” fueron: Gisella Scaglia y José Nuñez (PU- Santa Fe); Alejandra Torres (PU- Córdoba); Jorge Ávila (PU- Chubut); María Zigarán (PU- Jujuy); Gladys Medina, Elia Fernández y Javier Noguera (IND- Tucumán); Pablo Tita (UP- Tierra del Fuego); y Estela Neder (UP- Santiago del Estero). En tiempos normales todos ellos debieran ser exigidos –por sus votantes- de dar las correspondientes explicaciones del caso.
Teatro antidisturbios.
Antes de la del jueves 15 –desde abril del 2024- ya habían tenido lugar cuatro masivas marchas universitarias que se desarrollaron de modo pacífico. Todas ellas tuvieron –en sus momentos- una muy fuerte repercusión en el seno de los poderes legislativo y judicial, y también en los medios locales y extranjeros. Sabido de estos antecedentes –y ya conminado por la justicia a cumplir la ley- el gobierno de Milei no estuvo dispuesto a una nueva exposición pública de otra marcha universitaria tremendamente masiva –que resultó la de mayor convocatoria de todas-. Entonces, para poder darle la posibilidad a los medios hegemónicos de hacer foco en otro aspecto –en relación a la manifestación ciudadana-, el gobierno de Milei recurrió una vez más al recurso de orquestar una represión salvaje sobre ciudadanos de a pie que solo ejercieron su derecho a manifestarse para reclamar. Todo lo actuado por las fuerzas de seguridad el jueves 15 en la marcha universitaria en CABA fue una salvajada. Desde permitir que una docena de vándalos con sus rostros cubiertos hicieran proyectiles de piedra –utilizando mazas y martillos para destrozar bancos y veredas- sin detenerlos; hasta arrojar gases lacrimógenos direccionados hacia el centro de la convocatoria –muy lejos de los vándalos-, con el único fin de dispersar la masa de ciudadanos pacíficos; y llegando hasta la persecución y detención –a muchas cuadras de distancia- de algunos de los manifestantes escogidos “al voleo”. Algunos de los detenidos eran chicas, y otros menores de edad, todos sin posibilidad alguna de pertenecer al grupo vandálico que “justificó” la brutal represión. La fórmula del gobierno para contrarrestar los efectos de las manifestaciones masivas sigue siendo la misma que expresan los PR en Vencedores vencidos: “… para la farsa actual, teatro antidisturbios”.
Bonus track de espantos para el oficialismo.
Dos agregados vinieron a sumarse –entre jueves y viernes- al menú de sustos para el gobierno de Milei. En el económico, ese mismo jueves el riesgo país alcanzó los 623 puntos –y el viernes subió a 629- mientras Milei, en algún país del planeta, anunciaba que pronto este índice sería de 100 puntos en Argentina. Por otra parte el viernes 16 el INDEC dio a conocer el índice de la inflación mayorista de septiembre: 3,2%. Este índice, consecuentemente, cancelaría –para alivio de los oídos y el buen gusto de los argentinos- el concierto de Milei, previsto para festejar el 0% pronosticado por él. Como se dice, algo es algo.
Apostillas de cierre. Milei, Caputo y las simbiosis. 17 de octubre: tristezas, deslealtades y decepciones.
El lunes 12 –en pleno feriado- el presidente Milei tuvo que salir, casi desesperadamente, a comunicar públicamente (en una entrevista radial) una desmentida sobre los fuertes rumores del alejamiento del ministerio de economía de Luis “Toto” Caputo. Habida cuenta de que es sabido el descontento del ministro para con el presidente –por no ser atendidas sus propuestas de para una mínima reactivación económica-, resultaron llamativas –dentro del ejecutivo- las constantes “filtraciones” publicadas en la prensa. Por ejemplo la que reveló la conversación de Caputo con los gobernadores en París –en la cual les expresó que él ya no puede hacer nada; porque Milei no quiere modificar nada-. Como ya son varias las señales que Caputo va dando en el sentido de que en cualquier momento podría, al decir popular, “tomarse el palo” –dejando toda la carga de responsabilidad del fracaso del plan económico en las espaldas de Milei-, el presidente decidió darle al ministro el “abrazo del oso”. “Con el ministro tenemos una relación simbiótica” expresó el presidente en la entrevista radial, dejándolo así “pegado” junto a él en un 100% en lo referente al presente y al destino económico de la actual gestión gubernamental. Quizás lo que no aclaró Milei –ni Caputo, ni los comunicadores al servicio del oficialismo- es que las relaciones simbióticas pueden ser productivas, o también tóxicas. En estas últimas “dos personas se vinculan de forma tan estrecha que pierden su identidad individual, alimentando dinámicas neuróticas, destructivas o dañinas para ambas partes”. ¿Vaya a saberse de qué tipo será la que piensa Milei que mantiene él con su ministro estrella? Por último hemos dejado el señalamiento de la efeméride –peronista- del día. Y al respecto solo puede expresarse que posiblemente el de hoy sea el 17 de octubre más opaco y desabrido –con marcado sentimiento de tristeza- desde el retorno de la democracia (1983). Sin unidad entre los espacios políticos contenidos por el movimiento, y con una CGT muy lejos de la participación que los trabajadores esperan de ella –realidades ambas que decepcionan a muchos peronistas-, y con “lealtades” de legisladores y gobernadores “compradas” –deslealtades a cara descubierta- para darle vida a un proyecto de gobierno cuyo propósito es el de la destrucción del estado y el desmembramiento del país -y el de la nación-, francamente pocos motivos de festejo tendrán hoy aquellos que, además de sentirse parte de dicho movimiento –peronista-, han depositado desde siempre sus esperanzas –personales y colectivas- en quienes tienen a cargo las diferentes conducciones. De todos modos no queremos dejar de hacerles llegar, a quienes conmemoran y celebran este día, los saludos correspondientes.