Turismo Por: Vanina Boco17/10/2026

Caminar al oasis: el nuevo sendero que acompaña al río San Antonio en Tala Huasi

Con unos 20 minutos de caminata de baja dificultad, el sendero “Oasis Puriy” recorre la costa del río San Antonio entre vegetación casi selvática y llega a una de las playas más lindas del pueblo.

Los días nublados se prestan para salir a hacer alguna caminata en las sierras. Aunque sea algún recorrido corto que active nuestro cuerpo y despeje la mente. 

Bautizado con el nombre de “Oasis Puriy” que tiene origen quechua y significa “paseo al oasis”, este sendero está dentro de la Reserva Hídrica Los Gigantes. Fotos Vanina Boco

Este octubre atípico nos está brindando bastantes días nublados, aunque lluviosos y frescos, pero siempre hay alguna ventana en el clima para salir a dar una vuelta.

Eso hice hace unos días y me dirigí a la localidad de Tala Huasi, ubicada a unos 55 kilómetros de la ciudad de Córdoba, en el extremo sur del valle de Punilla.

Tala Huasi no forma parte del conjunto de localidades agrupadas a la vera de la Ruta Provincial N°14, como San Antonio, Mayu Sumaj, Icho Cruz y Cuesta Blanca, sino que tiene su acceso ingresando a través de Icho Cruz o de Cuesta Blanca. Aunque la vía más elegida es por Icho Cruz, con la que está unida por un puente.

Desde hace un tiempo, la localidad se está preparando para la temporada turística, acondicionando las áreas cercanas al puente donde se encuentran los asadores, mesas y bancos, también sumando pasarelas y algunos senderos para que los turistas cuenten con propuestas variadas en su visita.

Hace unos meses, les conté sobre el sendero Wayra Ñam que habían inaugurado a la costa del Río San Antonio (acá pueden leer la nota).

Ahora, me fui a recorrer un nuevo camino hacia el otro extremo del río, que permite llegar hasta una de las playas más bonitas de la localidad.

El sendero “Oasis Puriy”

Bautizado con el nombre de “Oasis Puriy” que tiene origen quechua y significa “paseo al oasis”, este sendero está dentro de la Reserva Hídrica Los Gigantes que “es un espacio natural de gran valor ecológico y paisajístico, con una rica biodiversidad y una importancia estratégica para la regulación del ciclo hidrológico en la región”, según indica su cartel de entrada.

Para encontrar el acceso al camino se debe ir desde el puente hacia la izquierda por la avenida Chancaní que es la costanera. Y, a la altura de la intersección con la calle Olahen (así dice el cartel) hay que bajar en dirección al río.

Un bosquecito de acacias en flor da la bienvenida a este sector de la costanera, al pasarlo, se puede ver que al fondo hay un cartel que indica el inicio del sendero. 

Se trata de un recorrido bien delimitado, ya que fue habilitado recientemente, y que invita a sumergirte en la vegetación pero sin perder la referencia del río.

Si bien hay sectores con piedras, es un sendero de baja dificultad, que no demanda mucho esfuerzo y es sumamente agradable de recorrer. 

En cuestión de minutos, una vegetación compuesta por especies autóctonas y exóticas, crea un microclima casi selvático. Aromas a madreselvas y a acacias inundan el ambiente y es inevitable detenerse a sentir y a contemplar el entorno. En algunas partes se forma una especie de galería con el enramado.

Cada tanto, hay bajadas al río que vale la pena tener en cuenta para venir en el verano, ya que son sectores más alejados de los puntos donde habitualmente se queda la mayoría de los turistas, y que además cuentan con buena sombra. 

El San Antonio es generoso en esta parte del valle y muestra diferentes versiones: correntoso entre las piedras, calmo cerca de la costa, y cristalino en casi todo su recorrido.

La “Playa de los Japoneses”

Luego de unos 20 minutos de caminata, el sendero llega hasta una de las playas más conocidas de la zona: la “Playa de los Japoneses”. 

Las historias locales dicen que hace varias décadas en esa parte del pueblo había llegado y comprado una casa una familia japonesa de apellido Imamura, y que coloquialmente, la zona empezó a hacerse conocida de esa manera, ya que lindaba con esa propiedad. 

Lo cierto es que el nombre todavía se usa y que esta zona se destaca por unas extensas playas de arena y por la curva que hace el río en ese sector.

Allí, sobre la arena y con el río haciendo su curva, el paseo encuentra su premio. Es una caminata corta, que se hace tranquila en una tarde fresca de octubre, y que además deja anotado un rincón para volver en verano, cuando el San Antonio invite a quedarse un rato más.

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