Nos encontramos| Videojuegos: las mujeres también juegan, crean y disputan espacios
Los invito a hacer un experimento. El primer paso es buscar una consola o PC que tengan a mano, propia o ajena. Si allí hay algún juego como el Fortnite (solo por nombrar uno de mis favoritos), ingresar y comenzar una partida en escuadrón. El sistema buscará otros tres jugadores al azar para enfrentar la batalla en la isla. ¿Quiénes son ahora sus compañeros? ¿Varones? Pues bien, los convoco a repetir la operación una y otra vez hasta que puedan contabilizar, en proporción, con cuántas mujeres coincidieron en el equipo después de varios intentos.
Las mujeres jugamos videojuegos, aunque muchas hayamos crecido en tiempos donde se entendía que era “cosa de varones”. Y cada vez somos más. Pero estos entornos virtuales y en línea pueden llegar a ser hostiles si no se cuenta con una red de conocidos con quienes compartir unas partidas.
Mucho de lo que las mujeres sufrimos día a día en la calle o nuestros trabajos fruto de la violencia machista, también se ve reflejado en el universo gamer. E incluso se incrementa, con esa impunidad que da la mediación de una pantalla. Entonces, algo que debería ser un momento de dispersión y entretenimiento se puede convertir en un mal momento.
Por eso, como venimos haciendo las mujeres durante décadas, encontrarnos en espacios seguros con otras mujeres hace a la diferencia. En la vida y también a la hora de sentarse a jugar Fortnite.
Mujeres, diversidades y videojuegos
En Argentina hay una comunidad de profesionales y personas aficionadas a los videojuegos que reúne a mujeres y diversidades: Women in Games Argentina. Formada por cerca de 900 personas, esta asociación sin fines de lucro trabaja para hacer más inclusiva a esta industria a través de diferentes acciones. El objetivo es acompañarse, visibilizar, educar y crear oportunidades de acceso y trabajo para grupos tradicionalmente en desventaja dentro del sector.
Clara "Kurara" Cattaneo Esnaola es diseñadora UI, tiene más de 10 años de experiencia en el desarrollo de videojuegos y es cofundadora y actual presidenta de Women in Games Argentina (WIGAr).
Sobre cómo surgió la asociación, cuenta que fue en 2019, previo a la pandemia, donde los eventos sobre videojuegos eran un punto de encuentro con otros trabajadores de la industria: “En esos espacios ocurría que las mujeres éramos pocas y nos conocíamos. Entonces, cuando empezaron las grandes olas de mujeres en tecnología y en otros espacios, surgió la idea de que los videojuegos tenían que estar representados. Porque teníamos las mismas problemáticas y, a su vez, las que son propias de este rubro”.
“Fue evidente que hacía falta generar un espacio mucho más cuidado, con nuestra propia perspectiva, para dar a conocer que existe una industria de videojuegos en Argentina de la que formamos parte”, cuenta.
Con la pandemia, el incipiente grupo fue creciendo y expandiénsose a lo largo y ancho del país, en gran medida por la irrupción obligada de la conexión virtual, que en este caso reforzó un proyecto que hoy ya está consolidado.
“Desde entonces fuimos creciendo y mutando. Al principio era como un espacio de contención y networking, de conocer quiénes más estaban en el mapa. Después empezaron a surgir problemáticas relacionadas con lo laboral y nos encontramos con la necesidad de impulsar acciones para dar más información sobre cuestiones básicas, como monotributo o leyes laborales. También nos pasamos información, búsquedas laborales, nos ayudamos en el armado de CV y así fue creciendo”, repasa Clara.
Y agrega: “Hoy tratamos de ir repartiendo y viendo dónde vamos poniendo los focos, porque obviamente aparecen un montón de cosas”.
Trabajadoras de la industria de los videojuegos
Conversando con Clara "Kurara" Cattaneo Esnaola aparecen una y otra vez palabras como “precarización”, “condiciones laborales”, “derechos” y otras expresiones que ponen en manifiesto una posición en torno al trabajo y, puntualmente, al hecho de ser una mujer trabajadora en esta industria.
“La mayoría de quienes trabajan hoy en videojuegos lo hace de manera independiente, o es monotributista o contractor (modalidad de contrato que no implica relación de dependencia) para afuera, pero que no existen para el ARCA”, explica.
“Hay mucha falta de información para poder comprender bien cómo son las condiciones de quienes trabajan en nuestro país, porque tenés las leyes laborales argentinas, pero si vos estás en un contrato con alguien de Europa, por ejemplo, esas regulaciones no tienen efecto. A veces, si tenés suerte, la empresa está registrada en un país donde tienen que garantizar por ley ciertas cuestiones, y en otras ocasiones, si es un gris, está en manos de tu cliente o empleador qué beneficios quiere darte. Y los beneficios son temas como vacaciones pagas o no, licencias y demás, que en realidad son derechos. Es una realidad muy difícil y compleja”, amplía.
Encuesta de Trabajadores en Videojuegos de Argentina
Uno de los tantos proyectos que impulsa Women in Games es una encuenta para conocer más sobre la realidad que se vive en el ámbito laboral de la industria de los videojuegos en Argentina, incluyendo las condiciones de trabajo, las oportunidades en el sector, las áreas con mayor ocupación y las escalas salariales, entre otras variables.
Los resultados se publican en la página web de la asociación y son de alguna manera una guía a la hora de atender a las necesidades y preocupaciones de las mujeres que se desarrollan en esta industria, a la vez que una foto de las condiciones en que lo hacen.
En este sentido, Clara dice: “En la encuesta se preguntan cuestiones como qué roles de liderazgo hay en tu empresa o si están bien distribuidos o no. Pero también es un trabajo enorme y autogestivo, año a año, lograr que haya cada vez más participación para que algunos datos empiecen a ser representativos”.
Según detalla, entre las personas que integran la comunidad predominan quienes se desempeñan en áreas vinculadas a las artes gráficas y visuales. En segundo lugar aparece el diseño de videojuegos, mientras que los puestos de programación y otros perfiles técnicos tienen una presencia considerablemente menor respecto a los varones.
La presidenta de WIGAr explica que, aunque cada vez hay más mujeres que estudian y se forman en desarrollo y programación, su presencia disminuye a medida que la escala de liderazgo aumenta. Los puestos de toma de decisiones continúan ocupados mayoritariamente por hombres. A esto se suma que en las carreras vinculadas a programación y otras áreas técnicas las mujeres todavía son minoría. También existe una baja representación femenina entre quienes enseñan.
“Si hay mujeres estudiando programación y recibiéndose, ¿por qué no están representadas en los roles jerárquicos? Evidentemente sigue habiendo sesgos”, afirma.
Las encuestas se pueden consultar en este enlace: https://sites.google.com/view/trabajadoresenvjargentina/informes?pli=1&authuser=0
Se viene la décima Game Jam
Por último, entre las iniciativas que impulsa Women in Games Argentina también se encuentra la Game Jam. Se trata de una maratón de desarrollo de juegos donde se planifica y crea un videojuego (juego digital) o analógico (de mesa o patio), basado en un tema que permanece en secreto hasta el comienzo del evento.
La décima edición se realizará del 16 al 18 de octubre de manera virtual (a través de Discord) y reunirá a personas de diferentes puntos del país y el mundo para compartir aprendizajes y experiencias, según adelanta Clara.
Es importante destacar que no hace falta tener experiencia previa ni conocimientos específicos de programación para participar de la actividad, por lo que este encuentro es una buena oportunidad para conectar con el universo de los videojuegos y las mujeres y diversidades que forman parte de él.
Más info sobre la Game Jam: https://www.womengamejam.org/argentina
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