Lecturas posibles: mujeres y lazos afectivos que incomodan
La historia que narra Clarice Lispector en el cuento "Lazos familiares" trata de Catarina y su vida familiar. Ella está casada con Antonio, con quien tuvo un hijo. Su madre, Severina, parte tras unos días de estar en la casa de su hija. Madre e hija se saludan. Parecen verse instintivamente, adivinarse los gestos, escucharse, en un vínculo “de vida y repugnancia”, expresa la autora.
La visita de su madre por unos días irrumpe en su matrimonio que, tras su partida, vuelve a la rutina de esa familia en una casa diseñada puntillosamente.
Catarina, con sus ojos un tanto estrábicos, mira al mundo. Se ríe con ellos. Esos ojos que parecen asignarle un modo de ver, andar. Con los mismos que profundiza la sonrisa cuando tiene motivos para reírse, pero no lo hace. Con los mismos que le sale cierto frío interno.
La mujer, la familia, la esposa, la madre, los hijos, su independencia. Una ama de casa y su vida de todos los días. Ese sopor. Ese matrimonio en el que permanece, que la ata.
Clarice Lispector nos despierta interrogantes ¿Qué haría esa mujer para sentir un poco de libertad? ¿Acaso el confort la sostiene diariamente? ¿Esa rutina es la única esperable en alguien que tiene una vida planificada por otro? ¿Qué hay detrás de esa casa de muebles bien elegidos?, ¿en ese hogar en donde vive su presente y porvenir? ¿Qué hay tras las cortinas de esa mujer joven que parece haber vivido siempre? ¿La sostiene agarrarse de la mano de su hijo que parece no registrar? ¿Qué hay de su madre en esta madre? ¿Qué ve Catarina en su marido ante los ojos de la suegra?
Brasil, 1960. Clarice Lispector habla de lazos familiares, en Brasil, en un tiempo en el que el feminismo comenzaba a emerger en su segunda ola e incidir en cambios que modificarían condiciones de existencia.
Ficha técnica:
Lazos de Familia. 1° Edición. El Cuenco de Plata, 2010.
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