La Iglesia advierte que "cuando el Estado le suelta la mano a los más vulnerables", rige la ley de la selva
La Arquidiócesis de Córdoba y la Vicaría de los Pobres celebraron el primer domingo de la Justicia Social, en el marco del cual el arzobispo Ángel Rossi advirtió que "cuando el Estado le suelta la mano a los más vulnerables, lo que queda no es la libre competencia, sino la ley de la selva".
Rossi subrayó que la Justicia Social no es una teoría ni un eslogan partidario ni una cuestión ideológica, sino -en el caso de los católicos- una "exigencia del Evangelio".
El documento lleva por título "Cuidar al otro es cuestión de nuestra fé" y abiertamente confronta la postura "libertaria" que invoca el presidente Javier Milei y replican diversos alfiles del Gobierno Nacional, que denosta la "justicia social" y plantea que el Estado debe tomar distancia y no intervenir en la microeconomía, y confiar en la propia regulación del mercado.
"Llama la atención en este tiempo este triste y grave fenómeno de desprestigio y desvalorización -por momentos descarado- de la justicia social, principio político y ético que, como sabemos, busca garantizar la igualdad de oportunidades, la equidad en la distribución de los bienes y el acceso pleno a los derechos humanos fundamentales para todas las personas dentro de una comunidad, y cuyo objetivo principal es corregir las desigualdades estructurales y proteger a los sectores más vulnerables para que nadie quede excluido por razones económicas, de género, raza o procedencia, promoviendo que las políticas del Estado prioricen el bien común y la protección de los grupos desfavorecidos frente al individualismo extremo".
De esa manera inicia el texto firmado por Ángel Rossi que remarca que "cuando se eliminan las políticas públicas que cuidan a los más frágiles no se genera libertad; lo que se genera es desamparo".
"A las periferias abandonadas no llegan las leyes del mercado desregulado", sentencia a continuación y completa: "El mercado busca la ganancia, no la fraternidad. Y cuando el Estado le suelta la mano a los más vulnerables, lo que queda no es la libre competencia, sino la ley de la selva".
Frente al dramático diagnóstico presentado, Ángel Rossi evocó la memoria del "querido Beato Mártir Enrique Angelelli", de quien recientemente se cumplieron 50 años de su asesinato y que vivió su fé "con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo".
Asimismo, repasó que la Doctrina Social de la Iglesia nació con León XIII y la Rerum Novarum denunciando la explotación de los obreros; creció con Pío XI, Pablo VI y San Juan Pablo II al advertir el imperialismo del dinero; se actualizó, luego, con el Papa Francisco en Laudato si’ y Fratelli Tutti condenando la cultura del
descarte y las falsas "teorías del derrame" que jamás llegan a los pobres; y "en pleno siglo XXI, el Papa León XlV, en su encíclica 'Magnifica Humanitas', vuelve a alzar la voz frente a la revolución digital y la inteligencia artificial que prometen un progreso ilimitado, con el peligro de provocar la expulsión de trabajadores, precarizar el empleo y concentrar aún más las riquezas en un puñado de corporaciones globales".
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