Propiedad de semillas: el Gobierno refuerza el control privado en la producción agropecuaria
El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo protocolo para controlar la identidad genética de las semillas utilizadas por los productores, una medida que presenta como un incentivo para la innovación y el aumento de las exportaciones.
A través de una resolución conjunta del INASE y la Secretaría de Agricultura, se habilitarán análisis en los primeros puntos de entrega de granos para verificar si las variedades empleadas están protegidas por derechos de propiedad intelectual.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó que la iniciativa permitirá recuperar "30 años de atraso" y generar más de US$4.000 millones adicionales en exportaciones. Sin embargo, el Ejecutivo no difundió estudios técnicos que respalden esa proyección ni explicó de qué manera el nuevo sistema de fiscalización se traducirá en semejante incremento de ingresos para el país.
La medida reabre además un viejo conflicto entre las empresas semilleras y los productores agropecuarios. Aunque no modifica la Ley de Semillas, fortalece los mecanismos de control sobre el denominado "uso propio", la práctica mediante la cual los agricultores reservan parte de su cosecha para volver a sembrarla.
En ese marco, organizaciones rurales advierten que esto podría incrementar los costos y la dependencia de tecnologías controladas por grandes compañías.
Otro aspecto polémico es que los análisis podrán ser realizados por cámaras arbitrales y entidades privadas autorizadas por el INASE. Los resultados serán informados de manera simultánea a los productores y a los titulares de las variedades, quienes podrán iniciar denuncias si consideran que hubo un uso indebido de semillas protegidas.
Detrás del discurso oficial sobre modernización y competitividad, la resolución profundiza un modelo que otorga mayor capacidad de control a las empresas obtentoras de semillas. Para sus críticos, el avance de la propiedad intelectual en el agro beneficia principalmente a las corporaciones biotecnológicas y vuelve más desigual la relación entre los pequeños productores y los actores dominantes del mercado.