Cultura Beatriz Molinari (*) 16/04/2026

A la memoria de Federico García Lorca: los cuerpos hablan

Genuinas y potentes, dos obras de teatro rinden culto y honran la memoria de Federico García Lorca, el poeta asesinado hace 90 años en Granada, España. 

Galia Kohan encarna a Bernarda Alba en la obra "Por piernas y boca". Foto: gentileza

Este año se cumplen 90 años de la muerte del poeta y dramaturgo Federico García Lorca (junio, 1898 – agosto, 1936). En Córdoba se pueden ver y disfrutar las obras Por piernas y boca y Calor. Cultura en la Aldea charló con Beatriz Diebel, directora de la versión de La Casa de Bernarda Alba y con Facundo Domínguez, director de Calor, una mezcla onírica y poética de cinco obras de Federico. En La Cochera y Espacio Blick, respectivamente.

Vigencia, poesía y entrenamiento actoral son algunas claves para abordar los dos trabajos aquí presentados. Diebel y Domínguez coinciden en la centralidad de los cuerpos en escena, porque, como dice Bati Diebel, la palabra no alcanza.

Autora de varias obras, textos que dirigió tanto para niños (Fanáticos de la mami) como para adultos (Bajo la misma cáscara, Mujer electro) y con dos libros de poemas listos para editar, Diebel recuerda que la primera versión de Por piernas y boca se estrenó en 1997 en el por entonces Centro Cultural General Paz (Pringles y Catamarca). El galponazo, que siempre estaba a punto de cerrar, fue una caja de resonancias donde las mujeres de Bernarda taconearon de lo lindo. La puesta resultó alucinante y representó a Córdoba en el Festival Internacional de Teatro de ese año. 

“Esta casa funciona como un sistema, un Estado que oprime, ordena y decide", expresa la directora. Foto: gentileza. 

La actriz y directora honra La Cochera y a Paco Giménez, manteniendo el corazón de un lugar y el afecto por su compañero de escena, los dos integrantes del grupo Los Delincuentes.

“Paco estuvo involucrado en la gestión de esta obra. No pensé hacer Lorca pero de pronto tuve esa imagen de las mujeres de negro que vienen hacia mí. Tenía la puesta en la cabeza. Me gustó ese título porque resonaba más. Es muy intenso el fuego de Adela. Ella dice: “Por encima de mi madre saltaría para apagar este fuego que tengo encendido por piernas y boca”. Es un teatro físico. Es el deseo de los cuerpos y la obra tiene un estilo expresionista muy fuerte. Trabajamos mucho el movimiento, que es coreográfico”.

Bati hace una reescritura escénica respetando el texto. Salvo la supresión de alguna escena, no tocó el original y se centra en la acción pura, porque los cuerpos hablan.

“Bernarda tiene un carácter opresivo, dictatorial. Todo es encierro, silencio y miedo. De alguna manera el amor y el deseo se tienen que manifestar a través de los cuerpos. Porque el planteo no es psicológico, es decir, los personajes no tienen una psicología profunda. Es algo que sucede en la casa y entre las hermanas. Por eso digo que la respuesta es física. El lenguaje no alcanza para llegar a descubrir lo que ellas son por dentro. Se manifiestan con el cuerpo, las peleas, y el bastón de Bernarda, todo un símbolo. Hay vigilancia, control y prejuicios”, dice Bati sobre la decisión de lectura y puesta.

Resuena Lorca, todavía en 2026

Le pedimos a la directora una reflexión sobre las mujeres de la obra, espejo de muchas otras. "Esta casa funciona como un sistema, un Estado que oprime, ordena y decide quién puede amar, quién puede tener identidad, quién, callar o casarse. Es Angustias, la mayor, la que debe casarse con Pepe el Romano. Pero el deseo de Lorca golpea fuerte". 

La directora además comenta que no tiene prejuicios con el tema de los cuerpos en escena. No piensa en el phisique du rol, la adecuación estricta de cada cuerpo para cada personaje. “Estoy cómoda con las actrices que me acompañan: Galia Kohan (Bernarda), Alejandra Garabano (Poncia), Marola Farías (Angustias), Clara Weller (la abuela), Leticia Woods (Adela).

Además, plantea las dificultades por las que pasa el teatro independiente y sus salas.

“Está muy difícil el público. Sigo haciendo teatro porque el teatro es lo mío. No sé qué pasa. El público va a ver obras cómicas, populistas o elencos de Buenos Aires. Los artistas de la provincia estamos abandonados por el Estado. Nos cuesta difundir. La gente no sabe qué obras hay porque todo es por redes”, comenta.

"El lenguaje no alcanza para llegar a descubrir lo que ellas son por dentro", dice Beatriz Diebel. Foto: gentileza. 

“Calor” y un laboratorio teatral

Más allá del chistecito de repetir ‘calor’ varias veces, le preguntamos a Facundo Domínguez qué es Calor

“Un acercamiento sensible al universo de Federico García Lorca, desde algo universal, que a todos nos pasa: estar apasionados, enamorados de algo o alguien. En su caso, los grandes amores son su pasión por la poesía, su teatro y por el universo homoerótico que forma parte de su literatura. Hemos encontrado la voz de Lorca que acerca desde los personajes femeninos sus propios sentimientos masculinos por otro hombre (como Adela por Pepe el Romano en La Casa de Bernarda Alba; o Leonardo y la novia en Bodas de sangre). Mostramos a este posible Lorca porque no decimos que el personaje que lleva la narración sea Federico. Está sugerido desde una militancia que vengo llevando desde hace diez años con mi grupo, Oscuro Laboratorio Escénico, que es fomentar la imaginación en los espectadores, es decir, que no quede todo en el universo logocentrista de la palabra, trabajar en un campo más erótico, osado, provocado, que el espectador tenga que completar ideas”. 

Calor es un caos controlado, con apariencia de puro azar. En la obra conviven un tema musical de La Mona Jiménez cantado por los actores, citas de García Márquez, Pablo Neruda, Rodrigo el Potro, Almodóvar y Caetano Veloso. 

El director explica: “Hay una mezcla cultural que hace que el espectador se acerque. Ese espectador que, por defectos culturales, está lejano a nuestro universo. Por ejemplo, en Luna (de La Mona Jiménez), el público canta como si fuera un coro. Dejamos que canten, abrimos el espacio a ese recurso de lo tribal, la tribu que se reúne junto al fuego a contar historias”. 

Calor es un caos controlado, con apariencia de puro azar. Foto: gentileza. 

El desafío es cómo acercar al público a esta práctica milenaria que es el teatro. Domínguez plantea varias cuestiones. El director de Oscuro Laboratorio Escénico, uno de sus espacios de pertenencia, comenta que quería armar un grupo que pudiera trabajar con repertorio, con reposiciones de obras, para que duren más de dos o tres años en cartelera. Por ejemplo, Feroz es de 2016. Imposible (tremenda versión de Hamlet) lleva varias temporadas y considera que Calor va por ese camino. La idea es sostener las obras por más tiempo y para diferentes públicos.

-Con respecto a la puesta, hay tantos signos, elementos, estímulos en escena, ¿cómo los organizaste? 

-Yo quería montar la obra de Lorca, El Público, solamente, pero sentí que ese universo homoerótico lorquiano, lo que sería ‘salir del clóset’ a nivel social está superado. Sí tenemos que revisar otras cosas. Lorca decide que esa obra es uno de sus imposibles, por eso no la estrena. Nos llevó seis meses de trabajo de lectura y no llegábamos a nada. El elenco estaba convocado y entrenado. Entonces les propuse una que sepamos todos: La casa de Bernarda Alba. El tema es que a mí me parecía de telenovela entonces les propuse montar cinco obras: El Público, Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba.

-¿Cómo hacerlo?

-Decidí trabajar con el cuerpo en volumen, en un campo de tensiones plásticas, no en diálogo frontal con el público. Fuimos improvisando por tríos y duetos. No he dejado nada al azar. La obra es un reloj suizo, de mucha precisión. Soy discípulo de Rodrigo Cuesta. También apareció la búsqueda de Federico en el teatro de títeres, además del teatro callejero, y todo lo que fuimos aprendiendo al investigar su historia. Entendimos que la línea que conecta nuestras obras tiene que ver con el amor, el deseo y la muerte.

La particularidad de Calor es que los roles están interpretados solo por actores varones. Facundo comenta que es cabulero, siempre trabaja con siete actores. Ahí estaban los siete. Pero hay algo más.

"Les propuse montar cinco obras: El Público, Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba". Foto: gentileza

“Por otro lado, puedo correrme de un sistema de representación donde los referentes son tan fuertes y desplazarlos a otro tipo de corporalidades y masculinidades. Es el caso de Alejo Ruiz que puede jugar en ese lugar casi trans entre lo masculino y lo femenino. Me resulta muy conmovedor. Veo a Pablo Muñoz y es la Poncia (la sirvienta de Bernarda). Hay mucho trabajo sobre los detalles e inflexiones. Ese cosmos masculino que se armó funciona. Quisimos salir del arquetipo y llegar a prototipos identificables pero singulares".

-¿Qué querés que pase en el público?

-Veo que la gente entra en el juego teatral y eso es maravilloso. Cuando cantamos al final veo la cara de la gente transformada, y pienso que valió la pena cada hora de ensayo, el estrés y las inseguridades. Un espectador tiene que tener tiempo y estar sano para trabajar, para conseguir dinero y pagar una entrada. El intercambio afectivo y comercial tiene que valer cada peso. Quiero que el espectador valore nuestro trabajo como nosotros valoramos ese intercambio económico. La gente se va contenta y eso me llena el alma. Tenemos que fomentar la capacidad de imaginar, transmitir esa pasión. No nos estamos permitiendo imaginar un mundo mejor. Quienes trabajamos en el ámbito de la cultura tenemos herramientas para inaugurar conversaciones, aunque más no sea para transformar a algunas personas.

Por piernas y boca. Dirección: Beatriz Diebel. En escena: Galia Kohan, Alejandra Garabano, Clara Weller, Leticia Woods, Sol Argayo, Valeria Bigi, Silvina Bustos Fierro y Marola Farías. Viernes de abril y mayo a las 21 en La Cochera, Fructuoso Rivera 541. Barrio Güemes. Entradas: general, $18.000, jubilados, $15.000. Por Antesala. Reservas al 351-3870750.

Calor. Dirección y puesta en escena: Facundo Domínguez. Compañía: Oscuro Laboratorio Escénico. En escena: Gonzalo Parejas, Rodrigo Angelone, Alejo Ruiz Michiavila, Marcos García, Laureano Leguizamón, Andrés Malakkián, Pablo Muñoz. Duración: 120 min. Sábados de abril y mayo a las 21 en Espacio Blick, Pasaje Pérez 11. Ex Abasto- Pasaje de los Teatros. Público adulto. +16. Entradas: www.Antesala.com o 2664 56-0119.

(*) Beatriz Molinari, periodista cultural. Forma parte del equipo de Cultura en la Aldea.

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