Rosario, una ciudad para redescubrir y disfrutar de una escapada completa
Si todavía no hiciste planes para Semana Santa, esta data te puede servir para activar, armar la valija, preparar el mate y salir a la ruta para ir a visitar una ciudad que tuve la oportunidad de redescubrir hace pocos días.
Porque, como dijo el gran Fito Páez, “Rosario siempre estuvo cerca” y apenas a 400 kilómetros tenemos esta ciudad santafesina que cada día va recuperando su vida social, cultural y turística.
Y no solo eso, sino que redobla la apuesta y suma más propuestas para que, tanto locales como visitantes, puedan recorrerla y disfrutarla.
Naturaleza pura en medio de la ciudad
Para empezar, Rosario cuenta con un gran protagonista que es el río Paraná. Hace ya un tiempo que el espacio de la ribera está siendo recuperado, refuncionalizando los galpones que antes eran usados por el puerto.
Ahora se armó un paseo costero donde conviven: una escuela de arte, un Mercado de Frutos Culturales, un espacio para caminar, pescar o simplemente sentarse a contemplar esa gran masa de agua.
Uno de los nuevos atractivos es una obra de arte interactiva llamada “El Aura”. Se trata de un playón con un techo espejado donde se refleja el mural “Río Arriba”, una obra colectiva dirigida por el artista Martín Ron -quien también pintó a Manuel Belgrano cerca del Monumento a la Bandera- en la que intervinieron 14 artistas rosarinos más colaboradores.
Cada uno de ellos eligió un ícono de la ciudad para retratar y sabemos que de eso Rosario tiene en abundancia. Así, se pueden ver imágenes de la Bandera nacional, Messi, Fontanarrosa, Di María, el vermut, los pescadores, el puerto y tanto más que es para pasarse horas mirando hacia abajo y hacia arriba para encontrar cada una de las representaciones. Una obra lúdica e interactiva que vale la pena visitar.
Otro atractivo natural, que es un clásico de la ciudad, es el Parque de la Independencia -similar al Parque Sarmiento de Córdoba- con lago, senderos, hidropedales, actividades para los más chicos, museos, el nuevo espacio gastronómico Gran Lago y que además es hogar de “El Coloso”, el estadio de Newell's.
Historia y arte
Volviendo a la zona del río, hay una nueva propuesta que conjuga entretenimiento e historia local.
Se trata de Estación Rosario 300, un espacio recreativo ambientado como una estación de tren antigua, con andén y un simulador que permite sentarse en un tren rodeado de pantallas que van contando y mostrando con animaciones la frondosa historia de Rosario.
Pero no solo eso, sino que permite vivenciar esa historia: se siente el aroma cuando el tren pasa por el rosedal y el olor a humo del auto de Fangio, te salpica el agua cuando se pasa por el puerto, te emociona el himno con la creación del Monumento a la Bandera nacional y los gritos desaforados del festejo del último Mundial. Sin dudas, es un imperdible para grandes y chicos. Este espacio es municipal, está abierto de viernes a domingos, de 17 a 22, dura 25 minutos y cuesta $5.000.
Para seguir conociendo la historia de Rosario -y de nuestro país- hay que recorrer el casco histórico, donde se encuentra la plaza principal, la Iglesia donde se conserva la imagen de la Virgen del Rosario que dio origen a su nombre y el Pasaje Juramento que desemboca en el imponente Monumento a la Bandera.
A metros de allí, el Museo de Arte Decorativo Estévez es una joyita que refleja la Rosario aristocrática antigua. Un casona con sus lujosos muebles y obras de arte entre las que se encuentra un Goya auténtico. Además, acaba de inaugurar la muestra de la artista rosarina Nicola Constantino que a través de la cerámica trabajada con una técnica japonesa llamada nerikomi, invita a mirar la naturaleza desde otro punto de vista.
Gastronomía: Carlitos y vermut
Finalmente, no hay que perderse la propuesta gastronómica local donde sobresale “La Ruta del Vermut”, impulsada por Matías Dana, un vermutero rosarino creador del vermut Belgrano que invita a recorrer tres bares con diferentes conceptos gastronómicos, pero con el foco puesto en esta bebida, que ya es un sello local.
Y para acompañar, hay que probar otra delicia local que son los famosos Carlitos, un sandwich de miga tostado pero aderezado con ketchup.
Luego de haber “recuperado la paz social”, como dicen los funcionarios y empresarios rosarinos, ahora el foco está puesto en seguir sumando atractivos para invitar a redescubrir Rosario con todo lo que tiene para dar.